Padecimientos gastrointestinales en el códice de la Cruz-Badiano

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Dr. Javier Ernesto Cordero Galindo                                                                   Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina UNAM

 

EL AHORA FAMOSO LIBELLUS DE MEDICINALIBUS INDORUM BERBIS, MEJOR CONOCIDO COMO CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO, ES UN PEQUEÑO LIBRO ELABORADO EN NÁHUATL EN EL AÑO 1552 POR DOS INDÍGENAS MEXICANOS; UNO, MÉDICO INDIGENISTA TLALTELOCA DEL COLEGIO DE LA SANTA CRUZ DE TLALTELOLCO Y VERDADERO AUTOR DE LA OBRA: MARTÍN DE LA CRUZ. Y EL OTRO, PROFESOR DEL MISMO COLEGIO, EL XOCHIMILCA JUAN BADIANO, QUIEN SE ENCARGA DE HACER LA TRADUCCIÓN DE LA MISMA, DEL ORIGINAL NÁHUATL AL ESPAÑOL Y LUEGO AL LATÍN.

 

El retorno reciente de la obra a nuestro país, a fines del siglo pasado, así como la magnífica reimpresión de la misma que se hiciera en 1964 por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social, a cargo del maestro Efrén C. del Pozo, ha permitido a los investigadores iniciar su revisión y clasificación; no se trata como pudiera suponerse, de un texto de medicina, ni tampoco descubre las maravillas de una serie de medicamentos mágicos; se puede ubicar correctamente como un herbario-recetario, de formato europeo, pero cuyo contenido es la expresión más original y más genuina de las terapéuticas indígenas del siglo XVI; en general se trata de una colección de recetas empíricas que utilizan en su composición elementos pertenecientes a los reinos animal y mineral, pero sobre todo vegetal, con gran variedad de plantas; algunas se usan todavía en la actualidad y han demostrado valor efectivo en estudios farmacológicos modernos, otros totalmente inútiles han sido desechos; no puede despojarse de algunos elementos sutiles de magia y religión; representa un rico arsenal de conocimientos indígenas sobre el arte de curar, el cual ha ameritado un estudio completo desde los diferentes puntos de vista de los investigadores: botánicos, antropólogos, historiadores, filólogos, etc., así como de los médicos y de los especialistas de las diversas ramas de la medicina; el presente trabajo pretende ser un avance del análisis de la obra desde el punto de vista gastroenterológico.

Las opiniones de los cronistas de la Colonia, sobre todo las del siglo XVI, coinciden en afirmar que los padecimientos observados con mayor frecuencia en una zona lacustre como era el valle de México, eran las enfermedades respiratorias y gastrointestinales, siendo la diarrea el síntoma dominante. También se mencionan las “Cámaras de sangre”, es decir las diarreas con gases y sangre, que seguramente correspondían a cuadros disentéricos cuya causa podemos suponer como amebiana o microbiana. Entre estas parasitosis intestinales, no podemos dejar de mencionar a los “animalejos que bajan a nuestro vientre”, según se cita en el Códice lo más probable es que se tratara en este caso de ascaris lumbricoides, parásitos que abundaban en el valle de México.

Así el propio Martín de la Cruz el primero, y luego Bernardino de Sahagún con mayor amplitud, y todavía a fines del siglo XVI, Juan Cárdenas, quien asienta: “apenas hay hombre que no se ande quejando del estómago”, nos informan acerca de la abundancia de las enfermedades digestivas, sin precisiones numéricas desde luego, ya que no se cuenta con estudios estadísticos de la época, pero sí con mención de algunas consideraciones epidemiológicas, derivadas de las condiciones de insalubridad existentes: el agua salobre del gran lago que rodeaba la ciudad de México, obligaba a traer agua dulce de los manantiales que existían entonces en Chapultepec y Coyoacán, en acueductos de piedra descubiertos y de doble canaladura para facilitar su lavado, aunque es fácil suponer que la contaminación de las aguas y luego de los alimentos era la regla. Por otra parte, se dice que en algunas casas reales, existía un rudimentario sistema de recolección de las excretas, con letrinas ocultas en las que los excrementos caían en canoas especiales que luego eran vaciadas en las chinampas; esto en el mejor de los casos, pero por supuesto hay que considerar el abundante fecalismo al aire libre, practicado tradicionalmente por nuestro pueblo, en las chinampas y tierras aledañas, de donde era fácil la ingestión de parásitos y gérmenes, constituyendo las llamadas “enfermedades chinamperas”.

En este aspecto, nos comenta Carlos Viesca: algún médico historiador bienintencionado, identificó en razón de lo anterior a Amimitl como dios de las enfermedades del aparato digestivo, sin darse cuenta que la deidad tenía que ver con enfermedades que no encajaban en dicha especialidad y que con lo que el dios sí tenía que ver era con las chinampas, los cultivos que en ellas se practicaban con todo lo que sucedía en ese entorno, y que las enfermedades mencionadas eran mucho más frecuentes en las personas que trabajaban allí.

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Padecimientos gastrointestinales en el Códice de la Cruz-Badiano

La revisión detenida del famoso texto, nos indica la presencia de algunos síntomas y signos del aparato digestivo, la mayoría confusamente mencionados, y entre los más frecuentes citados: tenemos parasitosis, sobre todo ascaridiasis probablemente, la “inflamación del estómago”, “dolor de vientre”, disentería, borborigmos, “frialdad abdominal”, “pus en el vientre”, “mal de las asentaderas” (probables abscesos perianales o rectales), hemorroides, además de “la dispepsia”, la constipación y el hipo.

El simple enunciado y la descripción sucinta que se hace de algunos de ellos en el libro no nos aclara suficientemente la naturaleza de los padecimientos y desde luego no nos permite integrar cuadros nosológicos definidos, conforme a un criterio semiológico moderno. El desarrollo del enfoque clínico, como corresponde a un herbario-recetario, que no a un tratado de medicina. Por lo tanto no cabe esperar consideraciones etiológicas, anatómicas, fisiopatológicas, etc. desde un punto de vista científico estricto.

Sin embargo, desde el punto de vista del claro empirismo que predomina en el libro, sí llegan a esbozarse algunos aspectos causales de enfermedades, tales como la entrada de los parásitos al organismo por la vía oral, así dice textual: “el que haya tragado esta clase de animalejos”, los cuales después “van a descender al vientre del hombre”, se intenta también empíricamente la expulsión de estos parásitos y la limpieza del intestino de sustancias dañinas por medio de vermífugos y enemas evacuantes en profusión.

 

La terapéutica digestiva del Códice

Puede también considerarse fundamentalmente empírica, aprovechando la experiencia de siglos de hurgar en selvas y montañas, desiertos y bosques, hasta integrar un prolífico arsenal de plantas medicinales, cerca de 3,000, según el erudito médico español Francisco Hernández. El Códice de la Cruz-Badiano incluye únicamente 251 plantas de las cuales se comentan sólo 65 con alguna acción digestiva, las que podían usarse solas pero de preferencia mezcladas entre sí o con recursos animales y minerales, que aunque con acción complementaria de las plantas, se consideraban importantes.

Por otra parte, aunque escasos, son claramente identificables algunos recursos mágico-religiosos, no sólo autóctonos, como el ejemplo citado en el Códice del uso del diente de cadáver de naturaleza fría, aplicado en “la punta de la cabeza” del paciente para hacerle bajar la fiebre. También se hace alguna mención de recursos mágicos de importancia europea, como el uso de las piedras semipreciosas que obran sólo “por presencia” en diversos padecimientos, o de la piedra bezoar, mencionada como “alectoria” en el Códice, que se encontraba en algunas aves, con la misma acción. Del Pozo comenta que “los autores fueron demasiado lejos en su afán de traducir el texto al latín, así Martín de la Cruz resultó citando a Plinio el Viejo y recetando trigo y alectoria o piedra bezoar de gallo, que no existían en Mesoamérica.

 

43283053_xxlEl uso citado, del diente de cadáver “de naturaleza fría”, para bajar la fiebre, nos lleva recordar el concepto dinámico que tenían los nahuas de la salud, al expresarla como un equilibrio, según su propia cosmovisión, (como nos refiere ampliamente López Austin) alrededor principalmente de la polaridad dialéctica “frío-calor”, utilizándose medicamentos fríos para padecimientos calientes y viceversa.

Se citan otros ejemplos de enfermedades frías (sobre todo digestivas), la constipación, “la frialdad del abdomen”, el “dolor de estómago”, las diarreas probablemente con mucosidad, el “excremento blanco”, además de otras como las contusiones, los dolores torácicos, los edemas, etc., contra las cuales se emplearán medicamentos de color oscuro considerados como calientes, algunos de ellos se citan en el libro; siguiendo esta línea y sin entrometernos en las discusiones que ha suscitado en el pasado la polaridad calor-frío, se menciona también como importante la forma de administrar el medicamento, calentándolo, colectando la planta cuando el sol está caliente, etcétera, (De la Cruz, p. 153).

Independientemente de la mención de esta dualidad, en relación con diversos padecimientos citados en el Códice, en otras ocasiones lo que busca con el tratamiento, es expulsar el mal del interior del paciente, ya sea causado por los “espíritus” que penetran al organismo o por la acumulación del “alahuac” materia mucosa en el pecho por un “susto” etc.; en estos casos lo que se pretende es la acción emética del medicamento, pero en otros se prescriben diuréticos, diaforéticos, purgantes, catárticos, emenagogos y oxitócicos, ¡dependiendo de por dónde y en qué forma se intenta evacuar el mal! (De la Cruz pp.187-189)

Habría que añadir también el uso de los recursos terapéuticos basados en las ideas de semejanza, color, forma, etc. que por otra parte, no son frecuentes en el Códice, citando el ejemplo muy conocido de la “yoloxóchitl o flor del corazón” (Talauma mexicana), para los padecimientos del mismo órgano (De la Cruz p. 179), por su semejanza con el mismo.

Por otra parte, en el aspecto de ordenamiento de los capítulos, se comenta que es claramente europeo, “de cabeza a pies”, aunque este intento de clasificación anatómica resulta totalmente elemental y artificial, así por ejemplo se habla de medicamentos para el hipo y la tos en el capítulo asignado a la boca. En este aspecto, Del Pozo dejó asentado “que no hay datos fehacientes que permitan suponer que los nahuas tuvieron conocimientos anatómicos avanzados; la lista de partes del cuerpo “externas e internas” (sobre todo éstas), contenida en otro texto en el Códice Florentino (de Sahagún), es muy rudimentaria; tampoco es válido suponer que los tuvieran por hechos de su amplia práctica en sacrificios humanos; éstos eran ceremoniales y religiosos y no estudios de disección, según el mismo autor, limitando a los “Teopixquis” o sacrificadores.

En cambio, se insiste en que lo más auténticamente indígena del Códice son las representaciones de las plantas medicinales, incluyendo los glifos prehispánicos del terreno en que están asentados, son verdaderas miniaturas coloridas, de gran precisión y belleza, obra de ignorados “tacuilos” probablemente, pero que han permitido a los investigadores en muchos casos su identificación y clasificación botánica.

De la revisión cuidadosa e intencionada de la obra, logramos extraer las siguientes plantas y su aplicación en algunos padecimientos digestivos, de acuerdo con sus indicaciones originales, bastantes confusas en ocasiones, por lo que incluimos también algunos comentarios del texto, con la ayuda de conocidos botánicos e historiadores que hemos consultado.
 

HIPO

“El que sufre de hipo debe beber la pócima siguiente: tallo del arbusto llamado cohuitli; hojas de la hierba mexixquilitl, corteza de apio rojo. Ramas de tlatlancuaya y grama. Todo molido y cocido. Cuando está bien cocido se agregará miel blanca y se beberá con moderación. Échese en las brazas incienso blanco y xochiocotzal, tómese en un algodón bien apretado el olor de este humo para calentar el pecho. Hojas de ciprés, la hierba papaloquilitl o iyahuitl, muélanse en agua y caliéntese: con el líquido así calentado úntese en el pecho”.

Comentarios: Poco nos sorprende esta polifarmacia contra el hipo, ya que en la actualidad todavía se usan éstos o remedios parecidos; el papaloquilitl (Porophyllum coloratum) es el papaloquelite que según Maximino Martínez se usa como condimento y contra la indigestión y cólicos. La planta mexixquilitl según Miranda F., es posiblemente Lepideum sativom o granulare que pudiera ser el mastuerzo, con acción estimulante y antiescorbútica.

 

 

CONTRA LOS ANIMALEJOS QUE BAJAN AL VIENTRE DEL HOMBRE

“Para el que haya tragado esta clase de animalejos se muelen habas de las Indias y se ponen en la boca. Después entre en un baño muy caliente. Cuando haya sentido el efecto del calor de aquel baño, sorba agua amarga, pero solamente para hacer buches y no la trague. Porque queriendo Dios, con esto solo eliminará los animalejos, sea por la boca, se por la otra vía, o vomitando o por deyección anal. Si no, con eso morirá (el animalejo). Echando fuera, o muerto, maceras hojas de tlatlancuaye en el mejor pulque que se halle y beberás el jugo”.

Comentarios: Según F. Flores el ayecohtli es el Phaseolus coccineus o frijoles indios o ayocotes, con acción purgante. Él mismo indica que el tlatlancuaye es Iresine celosía, cuyas hojas y flores se usan como antidiarreicos; esta planta se repite en varios cuadros similares.

 

3MEDICINA QUE MATA LAS LOMBRICES

“Muélase con incienso blanco (copal) y cuézase estas hierbas: Tzonpilihuizxihuitl, ahuchyo tonatiuh ixiuh. Límpiese bien el jugo ya cocido y luego bébase: se acaban las lombrices

 

 

 

 

ANTÍDOTO

Contra veneno tómese una porción hecho de ramas y raíces de tonatiuh ixiuh y de raíces de teoiztaquilitl, xoxouhqui itztli, tonatiuh ixiuh ahuachyo. Todo molido en agua junto con perla verde, sardónica y xiuhtomolli”.

Comentarios: Teoiztaquilitl según Miranda, probablemente se trata de una crucífera pero no especifica su especie; respecto a la segunda nos indica M. Martínez que podría tratarse de Heliantus agnus o girasol, al que le adscribe acción contra el paludismo, catarro y “estimulante del apetito venéreo”; es interesante la asociación con piedras semipreciosas que actuarían sólo “por presencia” (magia por contacto).
 

INFLAMACIÓN DEL ESTÓMAGO

“Para la inflamación del vientre o estómago bueno es preparar hojas de xiuhtontli y tlatlancuaye, raíz de copaliyac xiuhtontli molidas con alectorias y dadas en el mejor pulque. Por la parte posterior se ha de poner una lavativa, confeccionada de raíz de cococ, xihuitl, chile, sal, salitre y la alectoria. Todo en agua para lavar el intestino.

 

5DOLOR DE VIENTRE

Muélase en agua la alectoria con maíz de la hierba ahuaxocoyolin. Hecha una poción aplíquese al vientre por la parte posterior. Bébase también la raíz molida de la hierba huihitzmallotie”.

Comentarios: Según M. Martínez, copaliyac xiuhtotli se trata de Tapetes erecta o cempasúchil o “flor de muerto”, usada contra el empacho, cólicos ventosos y el “miserere”. Como ya se mencionó, la alectoria o piedra de gallo, tenía posiblemente un uso similar a la piedra bezoar europea (como antídoto de los envenenamientos).

 

 

DISENTERÍA

“Son provechosos para la disentería, hojas de la hierba tlacoamatl, hojas de xaxocotl, almendra, laurel, corteza de almendro, de encina, quetzalilin, ilin, capulxihuitl y la alectoria, con cuerno de venado reducido a cenizas, olli y trigo molido en agua caliente. El jugo hay que tomarlo con clisterio de nitro (tequexquite) por el ano”.

Comentarios: El ejemplo más conocido del xexocotl es el Psidium guajava o guayaba, citado por varios autores: Sahagún, Hernández, F. Flores, M. Martínez y recientemente por X. Lozoya, con acción astringente, básicamente, y quizá también parasiticida intestinal. En 1984, en unidades del IMSS-Coplamar de Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Durango y Puebla, se realizó un estudio clínico en 180 enfermos, comparativos con caolín-pectina, obteniéndose acción antidiarreica semejante.

 

 

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MAL DE ASENTADERAS

“El mal de ano se cura con las hierbas molidas y puestas en agua caliente que siguen: iztauhyatl, Tonatiuh ixiuh, coyoxihuitl tlaztalehualtic, iztac ocoxochitl y hojas de la hierba tepechian. Con esas medicinas se lava la parte enferma o se pone como fomentos, en una plasta de consistencia parecida al lodo”.

Comentarios: Coyoxihuitl tlaztalehualtic: según el botánico F. Miranda, por la figura, lo más probable es que se trate de una especie de salvia, que tiene múltiples propiedades: sudoríficas, antiespasmódicas, estomáquicas y emenagogas. La hierba tepechian, según M. Martínez es también una especie de salvia del monte o chía: las semillas se usan para preparar bebidas refrescantes útiles contra el estreñimiento.

 

 

HEMORROIDES

“Contra las hemorroides mucho aprovecha el tallo de la hierba colomecatl, pues si se da molido en agua caliente con miel, con beberla expulsa la bilis.

En segundo lugar ha de descortezarse la hierba tecamatl, que nace sobre las piedras para que brote un jugo lechoso que tiene en abundancia. Hay que recibirlo en un algodón y ponerlo un poquito al sol y beber moderadamente de él. Con esto se desecha la cólera pálida. Unos cuantos días después prepárese una medicina que limpia el intestino. Ahora bien, esa medicina ha de prepararse con la corteza de las hierbas cuahizquixochitl y …. [espacio en blanco en el original]. Eso molido en agua caliente con sal. Esa medicina recoge la purulencia y la echa fuera del intestino humano. Coma también el enfermo una comadreja muerta y bien salada, juntamente con corazón de dragón antes de comer”.

Comentarios: Colomecatl, la llaman también semilla de la almorrana, afirmado por algunos que basta con llevar en el bolsillo para obtener el efecto curativo (M. Martínez). Teomatl es el amate legítimo; el jugo de las ramas se aplica al exterior contra el dolor de estómago y además “evacúa la cólera y la flema por abajo y por arriba”. La nómina de animales con supuestas propiedades medicamentosas no es muy extensa en el códice; llama la atención que mencione la comadreja (Mustela frenata) y el corazón de dragón, posiblemente la iguana verde grande o de algunos otros saurios de tamaño mediano.

 

 

6GRUÑIDO DE TRIPAS

“Para aquel a quien le gruñen las tripas por diarreas, dale esta poción (clisterio auricular) de hojas de Tlatlancuaye, corteza de quetzalilín, hojas de iztacocoxochitl, más estas hierbas: Tlanextia xiuhtontli, elozcatl, árbol tlanextla cuahutl. Todo esto molido en agua de sabor amargo, con ceniza, un poco de miel, sal, pimienta, alectoria y al fin picietl”.

Comentarios: Sahagún lo menciona como heno (elozacatl), útil sólo para alimentar a los conejos. M. Martínez lo considera como Cynodon dactylon o grama, útil para el mal de orina. La tlanextía no se logra identificar. Merece un comentario el picietl o tabaco, que según F. Flores, ya desde entonces, entre otros usos, se empleaba como antidiarreico y emoliente.

 

 

FRIALDAD ABDOMINAL

“La frialdad del vientre se desecha con una poción que se tome de estas hierbas: copaliyac xiuhtontli, tlanextia xiuhtontli, chichic, xihuitl y cuauhtlahuitzquilitl. Todo molido en pulque”.

 

 

7PURGA DEL VIENTRE

“Cuando hay pus en el vientre, harás que el pus sea desechado si el enfermo bebe en agua caliente, antes de la comida, una poción hecho con la raíz molida de huelicpahtli. El lecho o el lugar en que se acuesta se perfumará con olor del incienso para echar ‘fuera el aire maligno’ ”.

Comentarios: El cuauhtlahuitzquilitl según M. Martínez es el Cirsium mexicanum o cardo santo, usado contra afecciones pulmonares. El huelicpahtli según el mismo, era la Ipomoea purga o raíz de Jalapa, famosa como un purgante enérgico. Es interesante la medida adicional para la comodidad del enfermo y de los familiares, de perfumar el ambiente.

 

 

CONTRA LA DISPEPSIA O SEA COCIMIENTO DIFÍCIL Y ESCASO

“Cuando algunos, por la crudeza del estómago, padecen estreñimiento, se prepara esta medicina: se muelen conos de ciprés, hojas de laurel, tallo de la hierba zacamatlalin, corteza de zarza, de cerezo y del árbol ilin y raíz de la hierba tomatiuhixiuh, que es tan reluciente como el oro. Todo eso molido se cuece con agua ácida con miel. Ese jugo es maravilloso para limpiar el intestino”.

Comentarios: Zacamatlalin, la considera M. Martínez una Commelina, prob. la hierba del pollo, con acción hemostática, también contra las cámaras de sangre y arranca las flemas del estómago. Ehecapahtli, lo más probable, según el mismo es la Cassia alata con acción múltiple: purgante, diurética y sudorífica.

 

 

En resumen, no son muchos los cuadros clínicos que podríamos considerar de etiología digestiva, pero si probablemente los más frecuentes, descritos con bastante claridad así como el uso de diversos preparados vegetales, 65 según mis cálculos, la mayoría combinados entre sí, y sólo en algunas ocasiones con recursos animales o minerales, adicionados por un ligero toque mágico, sin que por otra parte podamos conocer la verdadera utilidad terapéutica de estos compuestos. Sólo nos la pueden demostrar los estudiosos que les sucedieron a estos notables médicos indígenas y que hasta la fecha nos siguen informando sobre los buenos resultados obtenidos en el laboratorio y en la práctica clínica.

 

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