Los antipremios del cine

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José Felipe Coria

Cada año surgen listas de películas favoritas para premios. La mayoría de éstas, como la mayoría de los premios, llámense como se llamen (de sindicatos, los Óscar, los BAFTA, los Globos de Oro, o los muy mexicanos Ariel), dejan siempre insatisfechos a gran parte de espectadores. Hay discusiones enormes en torno a esto. Este año, sin ir más lejos, cuando se anunciaron las nominaciones al premio de la Academia hollywoodense, hubo protestas por ningunear a todos aquellos que no fueran de raza blanca, creando enorme incomodidad entre la comunidad afroamericana, la que sin duda tenía grandes opciones para competir por estos premios. Un llamado al boicot y otros hechos fue el resultado de las actuales nominaciones.

Tal vez por eso ha cobrado relevancia a lo largo de los años la aparición de verdaderos antipremios que hoy ya tienen el mismo protagonismo que los premios respetables. El más destacado de tales antipremios, calificado como “el más autorizado en todo aquello que apesta en la gran pantalla”, es La Frambuesa de Oro o Razzie (diminutivo de raspberry, frambuesa) que muy pícaramente en caló también significa “pedorrera”, por el sonido de trompetilla que se hace con la boca.

Los Razzies han ganado mucha cobertura mediática desde su fundación, cuando sólo se repartían peor película, peor actor y peor actriz. Actualmente hay categorías como peor precuela; peor remake, plagio o secuela, y peor pareja. Pero también se ha incluido el premio a la redención, o sea para aquel que antes era nominado como mal actor o por participar en malas películas y ahora, tras una buena, se reivindica.

 

Sandra_Bullock_at_2010_Razzies_adjusted

A excepción de unas cuantas estrellas que se han presentado a recoger el premio, cuyo valor es de cinco dólares, por supuesto que todos los nominados consideran esto una humillación. Pero el hecho es que se lleva a cabo una ceremonia hilarante en la que han destacado las actrices Sandra Bullock y Halle Berry, por sus discursos de aceptación al admitir en buena lid que las premien por sus peores papeles, como los de sus respectivos films Alocada obsesión (2009) y Catwoman (2004). Paul Verhoeven fue el primero en aceptar personalmente un Razzie por dirigir Showgirls (1996).

Tan curioso premio se debe al crítico de cine y publicista John Wilson (n. en 1954), quien en una noche de Óscar —la de marzo 31 de 1981, pospuesta por el atentado cometido por John Hinckley en contra del presidente de los Estados Unidos, el exactor Ronald Reagan—, como una broma, junto con sus amigos, repartió estos premios, lo que generó la curiosidad de algunos medios que al día siguiente publicaron notas jocosas. Un año después, la ceremonia se hizo formalmente y se cambió el día, de la misma noche de los Óscar al día previo. El resto ha sido historia: hoy son los antipremios y los deshonores más comentados del cine, ganando adeptos año con año.

 

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Frases del cine

Le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar“: Vito Corleone (Marlon Brando) en The Godfather, 1972.

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