Fernando del Paso, talento y tesón

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Por Rolando Baca Martínez

EL DÍA 15 SE HARÁ ENTREGA DEL PREMIO CERVANTES 2015 AL BRILLANTE ESCRITOR Y POETA, FERNANDO DEL PASO. TAL ES EL MÁXIMO GALARDÓN AL QUE PUEDE ASPIRAR UN ESCRITOR DE HABLA HISPANA.

La ceremonia de entrega se hace justo en el festejo del natalicio de Miguel de Cervantes Saavedra, y también coincide con el mes de su cumpleaños, ya que el ahora homenajeado nació el primer día de abril de 1935, por lo que recibe el galardón con 81 años recién cumplidos.

Para la ceremonia, en España se dispone de un recinto ad hoc para la ocasión: la Universidad de Alcalá de Henares, institución educativa establecida en la población que fue lugar de nacimiento del denominado Manco de Lepanto.

Actualmente, la salud del escritor es frágil: es sobreviviente de cáncer (se lo diagnosticaron por primera vez cuando apenas tenía 27 años de edad), infartos cardiacos y cerebrales que lo han hecho ingresar 15 veces en su vida a los quirófanos y salas de cuidados intensivos, pero hasta la más reciente información, ello no va a ser obstáculo para que acuda a recoger su galardón.

Poca gente lo sabe, pero el literato es un excelente dibujante y una curiosidad al respecto es que esto lo hace con la mano izquierda. De hecho, fue su primera opción para dedicarse al arte, al punto que llegó a considerar encauzar su talento a la realización de cuadros al óleo. Incluso se ha animado a presentar su obra plástica (consistente en su mayoría en grabados) en espacios y galerías lo mismo de México que de Nueva York o París. Además, su poemario Castillos en el aire contó con el agregado de una treintena de sus grabados en homenaje al xilografista holandés Maurits C. Escher, el paisajista de lo imposible.

 

Traducida a las lenguas más importantes del mundo, su obra ha hecho eco en otras latitudes y le ha llevado a recibir varios reconocimientos y premios

 

Sin embargo, la vida le había deparado otro camino, pues el quehacer literario se le manifestó tan temprano como apenas entrado a la adolescencia, con 12 años de edad, cuando escribió su primer cuento que, con todo y su respetable extensión (más de 100 páginas), fue a parar directo al cubo de basura, perdiéndose para siempre.

Cuando se le pregunta por aquellas sus dos primeras pasiones, Del Paso ha dicho: “La literatura es mi quehacer más organizado. La plástica es una liberación muy personal”. Cabe señalar que además de la expresión gráfica, el novelista también llegó a pensar en algún momento de su juventud en dedicarse a la medicina y economía (estudiando parcialmente ambas en la UNAM), e incluso llegó hacer sus pininos en el ámbito de la publicidad, ya que durante algún tiempo se desempeñó como copywriter o redactor publicitario, donde pudo ejercer parte de su creatividad y reflejar el inmenso universo mental que ya por entonces habitaba en su cabeza. También por esa época comenzó a incursionar en periodismo y locución. No obstante, su anhelo era hacer escritos más trascendentales, echando mano de esa mente suya a la que él mismo concibe como “desmesurada e hiperbólica”.

Paso_copiaEn este sentido, su mentor y guía literario fue el escritor español José de la Colina, quien siendo niño llegó a radicar a México desde 1940 y de quien Del Paso se hizo amigo cuando ambos rondaban los 18 años de edad. Otra de las figuras claves para su formación como hombre de letras fue el periodista colombiano Antonio Montaña, autor de obras capitales como Aguas bravías o Los días del miedo, quien le dio valiosos consejos para ejercer el oficio.

Asimismo, sería la lectura del poemario El rayo que no cesa, escrito por el español Miguel Hernández, el que le abriría como en una revelación, casi como una epifanía, el universo de la poesía. Adicionalmente, Del Paso reconoce como otras de sus principales influencias la obra de los escritores William Faulkner, James Joyce, Christian Wolfe, Lewis Carroll, Juan Rulfo y José Lezama Lima.

Vivió algunos periodos en el extranjero: tres años como becario en Estados Unidos, 14 años en Londres, Inglaterra, y a partir de 1985 en París, Francia, regresando a México en 1992.

También ha ejercido a lo largo de su vida actividad periodística que ha salido publicada en medios tan diversos como diarios y revistas, cubriendo páginas especialmente en secciones y suplementos culturales de periódicos como La Jornada o El Día, o en publicaciones como Proceso, Eco, Plural, Vuelta, México en la Cultura y La Cultura en México. También ha ejercido como locutor, conductor y productor de programas de radio, e incluso tuvo actividad diplomática como Cónsul General de México en París.

Su primera novela, José Trigo, publicada en 1966 le valió ser nombrado el “Ulises mexicano” por la crítica especializada, la cual encontró la acentuada influencia que tuvo la obra del irlandés James Joyce en su primer escrito con el que se dio a conocer. Este trabajo le llevó a ser reconocido con el Premio Xavier Villaurrutia ese mismo año, despertando elogiosos comentarios por parte de Juan Rulfo y Juan José Arreola.

Su siguiente publicación, Palinuro de México, de 1977, le llevó a obtener el Premio Rómulo Gallegos en 1982, que concede el gobierno de Venezuela.

Noticias del Imperio, de 1987, fue la obra con la que alcanzó la consagración literaria y en 1988 se convirtió en un éxito de ventas. El resultado de un sondeo efectuado en 2007 arrojó que el público la consideraba la mejor novela mexicana de los últimos 30 años. En ella, hace al emperador Maximiliano y Carlota de Habsburgo sus protagonistas. “Me vino la idea de escribir sobre ellos pero al ir documentándome descubrí que más que una tragedia personal de los emperadores, me importaba recrear las intrigas internacionales, ambiciones desmedidas y mezquindades que produjeron esa tragedia. Más que el melodrama personal de Maximiliano, Carlota y Juárez, la novela es en el fondo, el melodrama histórico de Francia y México”.

 

“La literatura es mi quehacer más organizado. La plástica es una liberación muy personal”

Fernando del Paso

 

fernando_2Esta trilogía de novelas, en la que cada una le llevó invertir 10 años de trabajo ya que, como él siempre ha aclarado, la concepción de cada obra implica para él ineludiblemente un trabajo mayúsculo que lo deja exhausto y vacío de ideas, estado del que tiene que reponerse tomándose un largo descanso. “Existen narradores que no pueden dejar de escribir una página cada día. No es mi caso”.

A su obra le da un sentido de estructura musical al decir que concibe sus tres primeras novelas como “óperas”, mientras que la cuarta, Linda 67, de género policiaco y publicada en 1995, la considera una sonata, pues buscó que imperará en ella la sencillez en contraste con el estilo de sus primeros escritos narrativos, a los que califica de “complicación extrema”. Y si bien la mayor parte de su trabajo lo ha realizado para un público adulto, se animó a dedicar a los niños su libro De la A a la Z por un poeta.

Traducida a las lenguas más importantes del mundo, su obra ha hecho eco en otras latitudes y le ha llevado a recibir varios reconocimientos y premios a lo largo de su vida, como el Mazatlán de Literatura (1988) o el FIL de Literatura (2007). En 1991 se le otorgó el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y desde 1993 el estado mexicano lo nombró Creador Emérito. En 1996 ingresó al Colegio Nacional y desde 2006 es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Tiene además un doctorado Honoris Causa por la Universidad de Guadalajara. Antes del Cervantes, en 2014 se le concedió el Premio Internacional Alfonso Reyes.

 

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