Jardines verticales. Una manera estética de mejorar la calidad ambiental

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5Cuando se combinan de manera armónica, los jardines verticales embellecen espacios en las grandes ciudades. Pero sus beneficios van más allá de lo estético, ya que son una fuente generadora de oxígeno, mejoran la calidad del aire, contribuyen con la absorción de gases contaminantes, amortiguan ruidos, regulan la temperatura y colaboran con el ahorro de energía.

La arquitectura y el paisajismo evolucionan permanentemente. Así, se incorporan distintas técnicas que logran embellecer el medio, maximizar el aprovechamiento del espacio y hacerlo de manera sustentable. Este tipo de jardines constituye un nuevo concepto cuyo objetivo es reverdecer paredes con plantas naturales.

 

Uno de los precursores es el botánico francés Patrick Blanc, quien los creó a partir de la observación de la flora tropical y posteriormente patentó el sistema con su nombre.

Un jardín vertical consiste en tapizar muros con plantas que crecen en distintos medios de cultivo; básicamente existen dos tipos:

-El hidropónico, en el que las raíces de las plantas crecen en un medio inerte, como puede ser un fieltro no tejido de poliamida, polietileno o poliéster, lana de roca y espumas técnicas, como poliuretano y poliurea. Los nutrientes son aportados vía riego y es clave que funcione correctamente para el éxito del mismo.

-El de sustrato, en éste las raíces crecen en un medio artificial (armado) poroso con algún porcentaje orgánico más o menos elevado, alivianado con perlita y turba. Los nutrientes también se pueden aportar vía riego en mayor o menor porcentaje, pero no son tan imprescindibles para el funcionamiento por la mínima capacidad de retención que posee.

Es común que la instalación de caños de agua distribuyan el líquido en la parte superior de la pared y posteriormente se difunda por gravedad a través del sustrato o las fibras. Se arma un circuito cerrado para recolectar el agua sobrante y volver a utilizarla mediante una bomba de recirculación desde un colector.

Las plantas que comúnmente se utilizan en este tipo de jardines deben requerir poco sustrato, tales como las epifitas, musgos, líquenes, orquídeas, helechos y bromelias, también llamadas plantas aéreas, que naturalmente aprovechan de soporte a otras especies en lugar de enraizar al suelo.

Además de la sensación de bienestar de quienes las aprovechan por su belleza y colorido, también atemperan el clima, lo que permite reducir el consumo de energía, especialmente en verano, porque actúa como un sistema de refrigeración natural aislando el calor.

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