Todos, todas y la RAE

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EN UN INFORME TITULADO SEXISMO LINGÜÍSTICO Y VISIBILIDAD DE LA MUJER, LA RAE FIJA SU POSTURA SOBRE LAS NUEVAS GUÍAS DE LENGUAJE NO SEXISTA

La RAE decidió ponerle, si no freno, al menos un límite a un modo de expresarse que considera artificial y derivado de la exposición pública. En un detallado informe, cuestiona una serie de nueve guías gramaticales destinadas a “evitar el sexismo en el lenguaje”, que fueron publicadas en los últimos 10 años en España.

El académico Ignacio Bosque, autor del documento, defiende que “el uso genérico del masculino para designar los dos sexos está muy asentado en el sistema gramatical” español y que no tiene sentido “forzar las estructuras lingüísticas”.

“No es preciso, desde luego, ser lexicógrafo para intuir que la niñez no equivale a los niños”, afirma Bosque, que considera que las pautas propuestas por estas guías están únicamente pensadas para el lenguaje oficial.

Y si bien reconoce la existencia de la discriminación hacia la mujer en la sociedad, su análisis concluye que con el uso y tendencias aconsejados en las guías “se extrae una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas”, entre las que admite el uso de “comportamientos verbales sexistas” en el idioma español. En las guías cuestionadas se suele llegar a “una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes consideramos insostenible”, añade.

Esa “conclusión injustificada” hace suponer, explica, “que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita y sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían ‘la visibilidad de la mujer’”.

Bosque denunció así una suerte de discriminación a la inversa y luego de analizar las expresiones que habría que suprimir por recomendación de esos organismos “que en la mayoría de los casos no consultaron a lingüistas”, teme por el empleo de expresiones sexistas como “los reyes” o “sus suegros”, en las que no se contempla la visibilidad de la mujer.

Tras criticar y resaltar la nula practicidad del desdoblamiento genérico –como el citado “todos y todas”–, así como el uso indebido del símbolo “@“ para superponer el uso femenino de la “a” y el masculino de la “o”, el lingüista afirmó: “Si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar”.

Por último, destacó que las propuestas reformistas “no están hechas” para ser adaptadas al lenguaje cotidiano, puesto que, según su punto de vista, “se supone que los cambios que se solicitan han de afectar únicamente al lenguaje oficial”, es decir, al utilizado por quienes hablan delante de un micrófono o de una cámara y que, fuera de estas situaciones, se expresan “como todo el mundo”.

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