Un volado virtual. Bitcoin ¿la moneda del futuro?

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Por David Eliot

DE SÚBITO SURGIÓ UNA MONEDA NO RESPALDADA POR NINGÚN BANCO; UNA MONEDA VIRTUAL, TAMBIÉN LLAMADA CRIPTOMONEDA, QUE DESDE 2009 TIENE PRESENCIA EN DIVERSOS ÁMBITOS DE LA ECONOMÍA, AUNQUE NO ES DEL TODO ACEPTADA. POR SER UNA DIVISA QUE VA DIRECTAMENTE DEL EMISOR AL RECEPTOR, CON FRECUENCIA SE CONSIDERA QUE PERMITE PROMOVER ACTIVIDADES ILEGALES COMO TERRORISMO, TRATA DE BLANCAS, LAVADO DE DINERO Y NARCOTRÁFICO. ASÍ QUE ESTA MONEDA ELECTRÓNICA, QUE CARECE DE UN BANCO CENTRALIZADO Y QUE SE DISTRIBUYE Y OPERA VÍA INTERNET, HA ESTADO EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA, POR EJEMPLO, DESDE QUE EL FBI CERRÓ SITIOS COMO SILK ROAD. ÉSTE, EN 2013, OPERABA EN LA LLAMADA DARK WEB, PRECISAMENTE POR MEDIO DE LA BITCOIN, QUE EN SU MOMENTO SE UTILIZÓ PARA LA VENTA INTERNACIONAL DE DROGAS. FUE ASÍ QUE SU OPERADOR PRINCIPAL Y FUNDADOR, ROSS WILLIAM ULBRICHT (NOMBRE REAL DE DREAD PIRATE ROBERTS), FUE ENCONTRADO CULPABLE DE CARGOS DE LAVADO DE DINERO, “HACKEO” Y COLUSIÓN PARA TRÁFICO DE DROGAS, POR LO QUE RECIBIÓ UNA CADENA PERPETUA SIN POSIBILIDAD DE SALIR BAJO FIANZA.

El FBI descubrió que tanto la plataforma de bitcoin como las de sitios como Silk Road, pueden manejarse por medio de software libre tipo TOR (siglas del proyecto The Onion Router), que permite la comunicación anónima entre interesados que se esconden tras seis mil capas para evitar que se conozca su identidad, ni sus lugares de residencia ni las direcciones de sus dispositivos electrónicos. Esta capacidad del programa para el anonimato total, así como la imposibilidad de identificarse entre usuarios, también evita el monitoreo por parte de cualquier agencia de inteligencia policial; de hecho, ni siquiera el proveedor contratado para el uso de la red tiene acceso.

El auge de los llamados Dark Markets, según muchas versiones, se debió al uso de la bitcoin y de otras criptomonedas, de las cuales existen casi dos centenas diferentes que se mueven principalmente en la Dark Web. Sin embargo, en su origen estas monedas no fueron creadas con   el fin o intención de que se usaran para la expansión internacional de actividades criminales.

Como mucho de lo sucedido en la red, el origen de la bitcoin es bastante incierto. Según varias fuentes, el creador es un japonés, Satoshi Nakamoto, quien programó los protocolos y el software para esta moneda. Otros no creen que Nakamoto haya sido el único desarrollador. Insisten en que tras el nombre de “Satoshi Nakamoto” se oculta un colectivo de programadores dedicados a la creación de todo lo referente a la bitcoin. Lo cierto es que fue en un artículo de Newsweek en el que se declaró que un tal Dorian Satoshi Nakamoto era el creador. De origen japonés, residente de Temple, California, y poseedor de un perfil en la organización P2P (Peer to peer; persona a persona), fundada en 2005 por Michael Bauwens en Amsterdam, Holanda, y dedicada a estudiar el impacto social de tecnologías que funcionan sin intermediario. Este Dorian S. negó en su momento ser el creador de la bitcoin, aunque P2P confirmó que la cuenta de Dorian S. fue la misma en la que se publicó por vez primera lo referido al software de la bitcoin, lo cual Dorian S. rechazó rotundamente, asegurando que su cuenta había sido “hackeada”.

article-2575067-1C1715AC00000578-649_634x423La trama lentamente se fue complicando respecto al origen de Nakamoto, ya que más de uno dijo que era una casualidad la existencia de Dorian S.; incluso podría ser un nombre inventado, porque desglosándolo, Satoshi significa “pensamiento claro, sabio, de ingenio rápido”; Naka, “medio, dentro, relación”, y Moto, “origen, fundación”. Así que el nombre puede leerse como Pensamiento Sabio en Relación con la Fundación. Pensamiento claro al fundar una economía virtual. Pero también respecto a ocultar su personalidad con un nombre que significa muchas cosas en japonés y que, curiosamente, es el idioma en el que originalmente nunca se publicaron los protocolos de la bitcoin, sino en un inglés perfecto que habla de un creador nacido y criado en su lengua materna.

 

Desglosado el nombre Satoshi Nakamoto puede leerse como Pensamiento Sabio en Relación con la Fundación

 

La polémica sobre si Nakamoto era o no real, llevó a varios reporteros a buscar quién de verdad se escondía o esconde tras ese nombre. Joshua Davis, de la revista New Yorker aseguró que Nakamoto es Micheal Clear, criptógrafo irlandés egresado del Trinity College. Llegó a esta conclusión tras hacer un análisis lingüístico del texto de 80 mil palabras publicado en línea por Nakamoto. Davis también consideró que podría ser el economista finlandés Vili Lehdonvirta.

Otro reportero, Adam Penenberg de FastCompany, argumentó que Nakamoto son en realidad tres personas: Neal King, Vladimir Oksman y Charles Bry. Su hipótesis se basa en que tras buscar frases muy específicas publicadas por Nakamoto acerca de los protocolos de la bitcoin, descubrió que las han usado los tres dueños de los nombres que publicó, quienes se especializan en distribuir llaves electrónicas para encriptar información, que es la base de la bitcoin. A su vez, comprobó que uno de los tres sospechosos visitó Finlandia tres días después de que la patente para la aplicación fuera sometida a registro allí con el nombre de The bitcoin.org.

Todos los mencionados negaron la paternidad sobre la bitcoin o ser dueños o socios de The bitcoin.org, sitio que en realidad fue registrado el 18 de agosto de 2008 en Japón, usando un sistema y una dirección de registro anónimos japoneses.

Otros nombres se han asociado con el origen de la bitcoin, como el del programador finlandés Martii Malmi, o el profesor de matemáticas japonés Shinichi Mochizuki. Sin embargo, la noticia publicada por Newsweek en su edición del 6 de marzo de 2014 y escrita por Leah Mcgrath Goodman –aunque desmentida por el personaje en cuestión en carta enviada al semanario el 19 de abril de 2014–, ha resultado la que con mayor profundidad investigó al misterioso creador de esta moneda virtual, el ahora famoso Dorian Satoshi Nakamoto, y tiene bastantes visos de verosimilitud. Lo que continúa siendo una curiosidad es cómo tan importante creación ha sido rechazada por todos los posibles involucrados en ella. Esto permite especular acerca de que la moneda, al igual que su manejo, un tanto clandestino, sea real o figurado, se mantiene en el filo mismo de la navaja ética: ¿bitcoin, legal o ilegal?

La primera pregunta que habría que hacerse es cómo funciona.

Bitcoin es un sistema de pago y un activo digital hecho con software abierto para beneficio de usuarios, por ejemplo, del comercio electrónico. Como el sistema es persona a persona, la transacción se realiza sin intermediarios y con comisiones mínimas. Hasta aquí todo muy sencillo. El asunto fundamental es que cualquier transacción de la criptodivisa es verificada por una red de nodos en una base de datos especializada en distribución. Esta red utiliza la bitcoin como unidad de cuenta, que en términos económicos es la posibilidad de contabilizar las funciones tradicionales del dinero como ganancias, pérdidas, bienes y el nivel de confianza en la moneda. En este caso, una moneda cuya verificación requiere contar con suficiente capacidad de cómputo para comprobar y guardar el pago en una libreta de contabilidad, también virtual. Sin embargo, tener la propiedad de la bitcoin implica que sólo el que posee una llave electrónica y una dirección específica es quien puede usarla; de perder alguno de los dos ítems, cualquier cantidad de bitcoin desaparece y es irrecuperable.

42088887_lCada transacción se firma digitalmente, y para no duplicar el gasto, o evitar que exista una forma de fraude, hay un servicio que registra y guarda las operaciones por medio de una técnica que se llama “minería” –nombre que también recibe la actividad que hacen diversos programadores–, en la que se verifican las transacciones manteniendo la consistencia de las cadenas a cada nueva transmisión. Estas transmisiones se agrupan, por eso, en cadenas: para evitar una saturación de la red y, así mismo, el sobreuso de la bitcoin. Para ello, los mineros usan algoritmos aleatorios que permiten verificar cada transacción y evitar cualquier tipo de duplicación. Recurren a algo llamado nonce criptográfico, un número que se utiliza una sola vez como protocolo de autentificación. Este proceso se llama “prueba de trabajo”. Es fácil de usar para verificar cada nodo en la red, aunque extremadamente complejo ya que implica demasiado tiempo, electricidad y poder de cómputo, puesto que las unidades de bitcoin funcionan por bloques liberados cada 14 días, a un promedio de 2016. El asunto es que para generar dichos bloques se necesita confirmar la existencia de los previos. Porque debe rastrearse el origen de acuerdo con el protocolo publicado por Nakamoto.

 

El valor de la bitcoin ha llegado a ascender hasta alcanzar los mil 242 dólares

En esencia, la “minería” es un servicio de contabilidad recompensado con la creación de nuevas cadenas de la bitcoin que sirven como comisión. Por supuesto, la clave del asunto es que a más altas transacciones más altas recompensas.

El valor de la bitcoin es bastante impredecible. En 2011 el valor de una –en enero– fue de 0.30 centavos de dólar, subió a 32 dólares y luego se estabilizó en dos dólares. Un año después, por la crisis financiera de Chipre en 2012-2013, el precio ascendió a 266 dólares y terminó en 50 dólares por unidad. En el segundo de esos dos años alcanzó un máximo de 1,242 dólares y para el mes de agosto del mismo año se cotizaba en 600. En enero de 2015 el precio cayó a 224, pero en diciembre estaba en 363. Un artículo del New York Times, ante este subibaja, estableció que estos efectos se prolongarían, afectando con ello las empresas de minería virtual, esenciales para la base tecnológica que requiere la moneda y para mantener su confianza en el consumidor.

La volatilidad de la bitcoin arrojó señales de alerta en el sistema bancario internacional, obligando a que algunos gobiernos quieran regular esta criptodivisa. El anonimato de muchos de sus usuarios y la probabilidad de que sean criminales, produjo diversas burbujas especulativas parecidas al famoso Esquema Ponzi, esas inversiones fraudulentas en las que el operador paga los beneficios a sus inversionistas con capital fresco que a su vez le fue pagado por nuevos inversionistas. El operador liquida con este nuevo capital en lugar de hacerlo con las ganancias que debería generar. Este esquema, creado por Charles Ponzi en el decenio 1920, inspirándose en unas novelas de Charles Dickens en las que se detalla el funcionamiento del mismo (en La pequeña Dorrit y Martin Chuzzelwit), consiste en ofrecer beneficios en el breve plazo muy superiores a la inversión, engatusando inversionistas y cobrando por ello una comisión a veces inusualmente alta. Esto exige ingresos fabulosos, que al juntarse con varios inversionistas, proporcionan enormes cantidades de dinero para mantener funcionando el esquema.

BitcoinmerchantEl comité del premio Nobel de Economía denegó incluso el registro de Satoshi Nakamoto como aspirante a dicho galardón, puesto que las virtudes de la bitcoin no son claras y abunda en zonas oscuras. Esta moneda ya tuvo un descalabro cuando Mt. Gox, una correduría –por decirlo así– de bitcoin establecida en Japón en 2010, que para 2013 manejaba 70 % de todas las transacciones de la bitcoin, fue cerrada en 2014, en bancarrota, ya que anunció que al menos 850 mil unidades, propiedad de sus clientes, se “perdieron” en el ciberespacio. La cantidad significó 450 millones de dólares en pérdidas, en operaciones que pueden tipificarse como robo, fraude y manejo irresponsable de la criptodivisa. Así que la enorme seguridad propuesta, y tantísimos protocolos implementados, a la larga fueron como un volado virtual. Razón tuvo el comité Nobel: si el creador es inexistente, entonces la moneda, de alguna forma, también lo es.

En conclusión, el sistema bitcoin aún funciona como el Banco de la Ilusión en un mundo donde la vida por completo virtual choca con la realidad.

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