Cuatro ciudades para recorrer en bicicleta

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Ámsterdam

Ámsterdam, Holanda

La bicicleta es el medio de transporte preferido de los holandeses. Por las calles se pueden ver niños que van al colegio, policías, vendedores, mamás y papás con sus bebés y mascotas viajando en todo tipo de carritos, y por supuesto una buena cantidad de turistas. Con cientos de kilómetros de bicisenda, es muy fácil visitar los puntos interesantes de Ámsterdam, cruzar los miles de puentes, recorrer las vías al costado de sus famosos canales y también conocer los alrededores. Aparte de respirar aire puro en el centro de la ciudad y pasear entre la gran cantidad de especies vegetales y otras pequeñas de animales, también se puede descansar en una de las terrazas de los pintorescos bares. Arriba de una bicicleta, en una mañana se puede tener una idea bastante clara de lo que es esta ciudad a un ritmo propio y sin apuros.

En todas las entradas de los museos hay lugar para estacionarlas, por eso es una buena manera de llegar hasta la Casa de Anna Frank, el Museo Van Gogh o el Rijksmuseum.

Es indudable que aquí todo está muy bien organizado para trasladarse en este medio de transporte tan popular y ecológico, por eso vale la pena conocer la ciudad así y perderse entre los millones de holandeses que lo hacen todos los días.

 

Dinamarca

Copenhague, Dinamarca

En la capital danesa todo está pensado a la perfección para la comodidad de sus habitantes, es indudable que está hecha para los ciclistas. Una de cada tres personas va al trabajo en bicicleta, por eso se construyeron más de 390 km de ciclovías, separados de los carriles para autos, con semáforos especiales, sobre todo en los cruces de mucho tráfico. Como en otras ciudades europeas, aquí también se puede subir al tren o al metro con las bicicletas y llegar incluso hasta las playas y los bosques o visitar diferentes castillos en las afueras. Para los turistas, pedalear es la mejor opción. La ciudad es pequeña, plana y prácticamente todas las atracciones están cerca. Se puede utilizar el servicio municipal de bicicletas (City Bike), que es gratuito (sólo hay que dejar un depósito de tres euros que luego se devuelve), solicitarlas en los hoteles o alquilarlas por semana en alguna de las tantas casas especializadas. También es posible contratar un safari urbano con guía personal y recorrer alguno de los itinerarios propuestos, como “detrás de las huellas de Hans Christian Andersen” o “el diseño danés”.

Si de algo no hay dudas, es que en Copenhague las bicicletas reposan amontonadas en cada esquina a la espera de que sus dueños vuelvan a sus casas o continúen recorriendo sus encantadoras calles.

 

Sevilla

Sevilla, España

La extensa ribera del Guadalquivir es una postal ideal para recorrer en bicicleta, y durante el trayecto visitar parques, palacios, monasterios, puentes y una importante cantidad de monumentos que hacen de esta ciudad española una verdadera joya andaluza. Con más de 120 km de carril bici, como se les llama allí, es imposible no tentarse y alquilar una de las magníficas bicicletas públicas (Sevici) distribuidas por toda la ciudad en más de 300 estaciones. Tanto habitantes como turistas tienen la posibilidad de elegir entre dos abonos: uno por 7 días que cuesta 10 euros, y otro por un año, que sale en 25 euros. Muchos de los carriles están conectados con diferentes itinerarios que cruzan la ciudad y conectan puntos clave de Sevilla como estaciones de trenes, distritos, paseos, etc. El más extenso es el itinerario II, de unos 16 km, que recorre la ciudad de Norte a Sur. El clima de Sevilla es ideal para andar en bici, también porque es plana urbanísticamente aunque con grandes contrastes arquitectónicos producto de sus orígenes romanos y su legado árabe. Recorrer sus estrechas calles, maravillarse a cada paso y descansar en un bar de tapas al atardecer es la mejor forma de conocer uno de los sitios mágicos de España.

 

Burdeos

Burdeos, Francia

Luego de la increíble renovación que se hizo a fines de los noventa, no sólo se recuperaron las fachadas de estilo neoclásico, se crearon zonas verdes y muelles, y se aprovecharon las orillas del río Garona, sino que además se proyectaron 200 km de ciclovías para mejorar la movilidad de los ciudadanos y como medio de transporte para que los turistas puedan conocer de manera más íntima y libre la ciudad. Sin duda, la capital de Aquitania se aprovecha mejor en bicicleta tiene apenas desniveles y muy poco tráfico. Para perderse entre sus calles, se pueden alquilar las bicis públicas (Vcub) por un euro más un depósito, y es posible llevarlas a los alrededores para pasear por los viñedos o incluso hasta el mar. También está la opción de elegir entre una buena cantidad de empresas que tienen bicicletas más modernas y mejor equipadas, por 10 euros al día. Existe la posibilidad de tomar un bike tour con un guía especializado, para no perderse nada de esta ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, con más de 350 monumentos, una ribera bellísima y muchos barrios cosmopolitas y bohemios para disfrutar. Frente al Grand Theatre está la Maison du Vin, donde dictan cursos, algunos de apenas dos horas, de los que se puede salir con un certificado de una de las casas más prestigiosas del mundo de la enología.

 

 

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