Caminar y meditar

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Paso a paso, al aire libre o dentro de casa

mona1Elegir un espacio para comenzar a caminar con cierta comodidad. No es necesario que sea muy amplio, en realidad se puede caminar en círculos para aprovecharlo al máximo.

Antes de comenzar a caminar, poner ambos pies paralelos y las piernas separadas aproximadamente al ancho de los hombros. Intentar mantener la columna alineada.

Ya estamos listos para iniciar la caminata:

comenzar muy despacio, apoyando, mona3en progresión, el talón primero, el costado del pie luego, y por último la planta del pie y los dedos. Talón, costado y planta. Luego seguir con el otro, realizando este movimiento despacio, sin apuro, sintiendo qué se produce en el contacto del pie con el suelo. Talón, costado y planta. Un pie, luego el otro… intentar despejar la mente cada vez que se distraiga, que vuelva a llenarse de preocupaciones, ideas, conceptos. Talón, costado y planta.

Cada tanto detendremos la marcha para realizar tres inhalaciones conscientes nuevamente. Inclusive, se pueden juntar las manos y estirarlas hacia arriba para aflojar un poco más el cuerpo, y luego continuar. Talón, costado y planta. Conscientes, atentos, sin buscar nada, sin esperar nada: mente puesta en el caminar con atención plena.

Una variante de este ejercicio es caminar hacia atrás.Cuando el espacio en el que nos movemos sea muyconocido, se invierte la marcha: dedos, planta y talón para “avanzar hacia atrás”.

mona2Una segunda variante, para incorporar algo divertido al ejercicio (¡el trabajo con atención plena puede alternarse con diversión también!) es caminar sobre una línea delgada, manteniendo el equilibrio. En este caso hay que estar atentos al rostro, hombros, espaldas y manos, cuidándonos de no tensionarlos innecesariamente.

Para finalizar, realizar tres respiraciones profundas y sentir el cuerpo de manera integral, con la certeza de que una marcha consciente     beneficia el estado emocional.

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