Quistes de los tejidos blandos bucales

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

La mayoría de los quistes en la región bucal se producen en el interior de los huesos maxilares. Sin embargo, existen algunos que se limitan a los tejidos blandos: mucocele, quiste mucoso, ránula, quiste gingival, quiste epidermoide, quiste nasoalveolar, quiste branquial, linfoepitelial y tirogloso. Éstos pueden distender los tejidos donde se encuentran; rara vez ocasionan sintomatología, son tratados quirúrgicamente a través de técnicas sencillas y la mayoría con anestesia local. Aparecen a cualquier edad y no tienen predilección por sexo o raza.

Mucocele (quiste por retención de mucus; fenómeno de retención)

Contiene mucus; aparece en las regiones de las glándulas salivales de la mucosa bucal y comprende 2.8 % de las biopsias orales. Se presenta como una lesión pequeña y circunscrita de la mucosa, generalmente elevada, traslúcida y azulada. Si se localiza profundamente, la palpación pone de manifiesto una formación limitada que se desplaza con facilidad. Con excepción de la mitad anterior del paladar duro (que carece de glándulas salivales), puede producirse en cualquier lugar de la cavidad bucal. Los labios y la lengua constituyen los sitios preferidos de aparición. Las lesiones superficiales se abren frecuentemente y, luego de descargar una sustancia mucoide viscosa, se colapsan. Al poco tiempo en que parece que se han curado, recidivan. Esta secuencia cíclica de ruptura, descarga y recurrencia puede continuar durante meses.

Microscópicamente la lesión plenamente desarrollada consiste en una cavidad quística llena de un material homogéneo levemente basófilo: mucus. Dispersas por esta sustancia pueden observarse células redondas, tumefactas, al parecer en degeneración. El revestimiento del quiste habitualmente está formado únicamente por tejido de granulación y, en circunstancias extremadamente raras, por epitelio. La glándula salival, así como el tejido conectivo en la vecindad del mucocele muestran infiltración de neutrófilos, linfocitos y plasmocitos. En un estadio temprano del mucocele, como en uno que se ha abierto y descargado, no resulta posible reconocer ninguna cavidad quística nítidamente delimitada y la lesión consiste en una infiltración difusa de la zona afectada con mucus.

Los mucoceles se forman como consecuencia de una ruptura traumática del conducto excretor de una glándula salival y la posterior acumulación de saliva en los tejidos. Por consiguiente, el tratamiento consiste en la eliminación del quiste junto con la glándula asociada. Como las glándulas salivales menores están cerca de la superficie suelen extirparse junto con el mucocele y posteriormente se lleva a cabo una curación.

Quiste mucoso

Rara lesión quística de la cavidad bucal que suele aparecer en labios, mejillas o lengua. Se trata de un pequeño crecimiento renitente cuyo tamaño pocas veces excede de unos pocos milímetros. Microscópicamente se caracteriza por una cavidad quística llena de mucus, revestida por un epitelio cúbico o cilíndrico que consiste en células mucosas.

Se diferencia del mucocele debido a que su causa no radica en la ruptura de un conducto, en que está revestida de epitelio y no se asocia, por lo general, con glándulas mucosas. La escisión quirúrgica es curativa.

Ránula

Es una tumoración grande que siempre se presenta en el piso de la boca, de consistencia blanda y llena de mucus. Microscópicamente y, en su formación, la ránula es idéntica al mucocele, salvo que está asociada con glándulas de mayor tamaño, razón por la cual su dimensión es superior. Se produce como consecuencia de un defecto en el conducto de Wharton (glándula submandibular) o en el Bartholin (glándula sublingual mayor).

Algunas veces el tratamiento consiste en la escisión del quiste y la glándula. Sin embargo, es mejor recurrir a un procedimiento que establece una conexión con la superficie para el conducto afectado (marsupialización).

Quiste gingival

Se presenta como una lesión circunscrita, elevada, a veces movible, no ulcerada, de la encía adherente y mucosa alveolar. Es dos veces más frecuente en la mandíbula que en el maxilar, y cerca del 90 % se observa en la encía bucal. En casi 80 % de los casos resulta afectada la zona entre el incisivo lateral y el premolar. Por consiguiente, la superficie bucal de la región entre dichos dientes constituye la localización más común. Ambos sexos son afectados por igual, especialmente en la sexta década de la vida.

Aunque los quistes aparecen en los tejidos blandos, en 50 % de los casos la tabla cortical es erosionada desde el lado perióstico, y las radiografías muestran una zona radiolúcida circunscrita. Ésta a menudo es confundida con un agujero mentoniano, un quiste periodóntico lateral o uno radicular lateral. Sin embargo, los dientes de la zona son vitales, lo cual permite establecer un diagnóstico correcto.

Microscópicamente puede verse un quiste revestido por un epitelio cúbico, escamoso o escamoso estratificado, o bien por una doble capa de epitelio cúbico. En el tejido conectivo no se observan células inflamatorias, aunque puede presentar un infiltrado mínimo. El tratamiento adecuado es la escisión.

Quiste epidermoide

Los quistes dermoide, epidérmico y dérmico constituyen variantes del epidermoide. Éste se presenta como una masa bien circunscrita, literalmente movible, habitualmente en el piso de la boca o mejilla. Cuando se localiza en el piso de la boca, puede elevar la lengua y dificultar el habla y la masticación. Es “pastoso” al tacto, pero puede ser fluctuante. Los cortes revelan un material caseoso o líquido.

Microscópicamente el quiste muestra un revestimiento de epitelio escamoso estratificado y queratinizado, y su cavidad contiene habitualmente queratina. En la pared del tejido conectivo del quiste es posible encontrar glándulas sebáceas, sudoríparas y folículos pilosos.

El término dermoide, aunque a veces aplicado a esta lesión, debería reservarse para las heridas teratomatosas neoplásicas que en ocasiones aparecen en la línea media de la cavidad bucal.

Quiste nasoalveolar

Es un quiste fisural. Dentro de este grupo constituye el único miembro que afecta los tejidos blandos. A veces produce resorción en el hueso. Es uno de los menos comunes entre los quistes no odontogénicos y no epiteliales (seudoquistes) de los maxilares y comprende tan sólo cerca del

2,5 %. Suele observarse en la raza negra y se localiza en la base de una de las narinas. Ocasiona una tumefacción que puede verse y palparse debajo del labio superior, así como en el piso nasal. Todos los dientes de la región poseen vitalidad. Las radiografías no muestran ninguna alteración ósea. Sin embargo, puede aparecer una radiolucencia si el quiste produce una resorción ósea por presión desde el lado del periostio. Las características microscópicas son iguales a las de los quistes medianos y globulomaxilares.

Referencias bibliográficas

  1. Baker BR, Mitchell DF. The pathogenesis of epidermoid implantation cysts. Oral Surg 19: 494, 1965
  2. Knapp MJ Pathology of oral tonsils. Oral Surg 29: 295.1970
  3. Daley TD, Wysocki GP 1994. Peripheral odontogenic fibroma. Oral Surg Oral Med Oral Pathol 78:329-336.
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