Historia de la odontología. La odontología en la antigua Grecia (3ª parte)

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POR EL C.D. C.M.F. GILBERTO PÉREZ ROMERO

Uno de los principales problemas del ser humano, desde que aparece en la faz de la tierra hasta nuestros días, es su enfrentamiento al dolor físico, al cual por instinto innato se le ha buscado una solución con la finalidad de encontrarle alivio, que impide la realización normal del individuo. Lo anterior a través de numerosas investigaciones, experimentos y tratamientos hechos desde los tiempos de la medicina primitiva hasta nuestros días. Para llegar a los resultados finales casi siempre deben existir errores que en ningún momento pierden su valor, ya que de los mismos también se aprende.

Existe una leyenda en la que el dios griego de la medicina era Asclepíades, hijo de Apolo, que originalmente había sido la deidad que la representaba, y de Coronis, bella virgen de condición mortal. Cierto día Apolo la sorprendió tomando un baño en el bosque, se enamoró de ella por su gran belleza y la conquistó. Al salir embarazada, el padre de la joven le exigió que cumpliera su palabra de matrimonio que tenía con su primo Isquión. El cuervo, que en aquellos días sera de color blanco, fue quien le informó de todo esto a Apolo. Éste enfurecido, primero maldijo al cuervo y desde entonces es de color negro. Espiés disparó sus flechas y con la ayuda de Artemisa, su hermana, mató a Coronis junto a toda su familia, amigas y el prometido Isquión. Poco después al contemplar el cadáver de su amante, se compadeció por su hijo que todavía no nacía y lo extrajo de su vientre a través de una cesárea. De esta manera nace Asclepíades, quien es llevado al monte Pelión por su padre. Allí vivía el centauro Quirón, considerado un sabio dentro de la magia antigua, de la música y medicina y se lo dejó para que se hiciera cargo de su educación. Una vez que aprendió todo el conocimiento ejerció sus artes en todos los rincones de Grecia, difundiéndose su fama como buen médico. La misma leyenda cuenta que pasado el tiempo Apolo abdicó su papel como dios de la medicina a favor de su hijo Asclepíades. Sin embargo éste comenzó a abusar de sus poderes reviviendo muertos, violando las leyes del universo, por lo que Plutón rey de Hades lo acusó ante Zeus de estar despoblando su reino, razón por la cual el rey Olimpo destruyó a Asclepíades con un rayo.

Desde tiempos remotos la humanidad ha estado preocupada por entender y saber curar las enfermedades que le aquejan. Las culturas antiguas consideradas cunas de la civilización, trataron de buscar una explicación y entendieron a las enfermedades como algo mágico,  sobrenatural y como una maldición a quien las padeciera.
Existían dioses específicos de la medicina, como vemos en el presente artículo, con templos construidos ex profeso para que los enfermos acudieran a buscar consuelo, ayuda y tratamiento para sus males. Claro está, mediante donaciones en especie y una serie de oraciones que ayudaban a los enfermos a tener un poco de confort emocional y moral. Una casta selecta de sacerdotes se encargaba de hablar con ellos y curar sus heridas.
En todos los escritos antiguos destaca la presencia de Hipócrates, filósofo y médico que conocía sobre los diferentes tipos de dentición de animales, las del hombre y sus enfermedades, así como sobre los huesos maxilares y tejidos adyacentes. Fue más allá, al afirmar que debían extraerse los dientes flojos con instrumentos especialmente diseñados llamados odontagras, pinzas muy similares a los forceps dentales actuales.

En la cultura griega existía una sólida cultura mágico-religiosa, tal y como puede leerse en los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea, que datan de antes del siglo XI a. C.

Ya sabemos que existía un proceso llamado incubatio que se llevaba a cabo en un templo sagrado, llamado el abatón, en donde existía una estatua del dios en mármol y oro. Los enfermos llegaban a este lugar con ofrendas y donaciones; una vez que llegaba la noche se dormían haciendo plegarias a Asclepíades para que los sanara.

Los médicos de esa época se llamaban iatros y al mismo tiempo eran sacerdotes que rendían culto al dios de la medicina. Su actividad profesional estaba limitada a vigilar que en los santuarios se recogieran las ofrendas y donativos de los pacientes, que se cumplieran los rituales tal y como estaba prescrito.

El pensamiento de los filósofos de esta época se basaba en que los padecimientos eran castigo divino, hechicerías o posesión del cuerpo por algún espíritu maligno. Las enfermedades que padecían los griegos de aquella época eran similares a las de la actualidad, en donde predominaban las epidemias, conocidas como pestes, las cuales ocasionaban gran cantidad de muertes.

En Grecia, los cuidados de la salud, sobre todo heridas o llagas que podían apreciarse a simple vista, eran practicados por diferentes grupos, quienes tenían un concepto de enfermedad diferente a lo sobrenatural.

La medicina clásica en Grecia comienza cuando algunos filósofos tratan de responder preguntas fundamentales sobre la naturaleza sin echar mano de los dioses, con lo que superan los mitos. Los griegos de esta época asimilaron conocimientos procedentes de Egipto, Mesopotamia, Creta y otros pueblos vecinos. Por esta razón las primeras interpretaciones racionales de la naturaleza no surgieron de ciudades de la Grecia continental sino de las colonias griegas periféricas.

Los filósofos recurrieron a elementos diversos para interpretar los fenómenos naturales, uno de los primeros fue Tales de Mileto quien decía que el agua era el principio fundamental de la vida, y que por lo tanto podía originar todo lo demás. En cambio Anaxímenes y Diógenes creían que el aire era el principio de todo. Posteriormente nace la teoría de los 4 humores que dura mucho tiempo hasta mediados del siglo XIX. Ésta fue establecida por Empédocles, quien afirmaba que los cuatro elementos que se encuentran en el universo también estaban en el hombre y en todos los seres vivos: fuego, aire, agua y tierra, mismos que se equiparaban a los cuatro humores del cuerpo: sangre, bilis, flema y bilis negra.

Igualmente se ha comentado que Hipócrates, considerado el padre de la medicina, fue un médico demasiado importante. A nivel odontológico dice que los fórceps dentales sirven para extraer dientes y eran llamados odontagras, elaborados con hierro. Escribe exhaustivamente sobre las denticiones de los diferentes animales, incluyendo las humanas, así como sus afecciones.

La higiene bucal tardó en implantarse en Grecia. Teofrasto escribió que se consideraba como virtud afeitarse con frecuencia y tener los dientes blancos, sin embargo no se conoce cuidado alguno de la dentadura hasta que Grecia pasó a ser una provincia romana.

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