Las alteraciones óseas son responsables de numerosas atrofias dentales

291

POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Una deformidad facial o disgnatia es cualquier condición en la cual el esqueleto de la cara es significativamente diferente a lo normal, cuando existe maloclusión dentaria o la apariencia facial está muy alterada. A grandes rasgos las deformidades dentofaciales se clasifican en:

1. Alteraciones congénitas: incluyen modificaciones faciales como forma de presentación única o como un signo más dentro de un síndrome severo.

2. Alteraciones del desarrollo: se refieren a trastornos del crecimiento que aparecen durante el mismo, de causa conocida o idiopática y a éstas corresponden las alteraciones de la oclusión dental.

Por otra parte, mediante la cirugía ortognática se pueden reposicionar los componentes óseos y dentales de la cara con el objeto de mejorar la función y estética facial. Se fracturan los huesos y se recolocan, fijándose en una nueva posición mediante miniplacas de titanio, proceso complicado. Pueden operarse al mismo tiempo maxilar superior, mandíbula y mentón. Siempre es un trabajo de equipo donde intervienen varios especialistas, quienes trabajan en un momento específico del proceso. El paciente deberá estar motivado para este tipo de intervenciones quirúrgicas y si es necesario pedir apoyo al psicólogo.

Mediante la osteotomía Lefort I, el resultado con fijación rígida es estable y permite eludir el bloqueo intermaxilar, según ha afirmado Joan Birbe, responsable de la Unidad de Cirugía Maxilofacial del Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona.

Es un avance significativo, “ya que supone una mejora para la funcionalidad nutricional y de expresión oral y se evitan efectos secundarios en la articulación temporomandibular”. Los cambios en tamaño “las evaluamos con una metodología multidimensional analizando las implicaciones que influyen en la corrección”, añadió Birbe.

El método de corrección consiste en impactar el maxilar hacia la parte superior mediante una osteotomía de Lefort I. Además de las maloclusiones, en el Instituto Dexeus también se intervienen pacientes con poca dimensión vertical, situación en la cual es evidente el pliegue; el problema es corregir el mentón y lograr la armonía facial. “Se corrige la alteración labial con la consiguiente mejora funcional del habla”.

Bastan 24 horas de ingreso y una recuperación aproximada de dos semanas para que el paciente recobre sus funciones. En algunos casos se asocian otoplastía o rinoplastía o varias osteotomías. La osteotomía de Lefort I es una técnica desarrollada, entre otros centros, por el Hospital de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos. Uno de sus principales precursores, Kirk Fridrich, ha presentado recientemente en Barcelona diversos aspectos sobre dicho procedimiento con motivo de un curso celebrado en el Instituto Dexeus y que ha sido dirigido por Birbe. La repercusión en tejidos blandos, los cambios oclusales y periodontales, así como la segmentación del maxilar frente a la expansión maxilar quirúrgica, son cuestiones cada vez más determinantes en el análisis del protocolo quirúrgico. Igualmente la estabilidad del maxilar según el tipo de movimiento realizado y los factores que influyen en el equilibrio, así como el control de la oclusión posquirúrgica son fases que deben tenerse en cuenta.

Coordinación

Para ello es necesario el trabajo coordinado entre ortodoncista, cirujano y dentista, por si fuera necesaria una restauración odontológica. En deformidad dentofacial “es preciso tratar la estructura esquelética y no sólo la alteración odontológica”. La razón por la que se ha de adoptar este criterio es que en deformidades moderadas o severas se logra poca estabilidad sólo con una corrección de la posición de las piezas dentales. “Si buscamos un resultado con una colocación correcta mandíbulo-maxilar, al principio del tratamiento se ha de decidir si la opción es quirúrgica o no”, ha destacado el cirujano.

La preparación ortodóncica es muy distinta. El candidato a cirugía tiene por tanto una mandíbula con deformidad en cualquiera de los sentidos. El tratamiento en la adolescencia en situación por defecto es lo habitual; cuando es por exceso lo ideal es tratar una vez finalizada la fase de crecimiento.

En caso de problemas transversales, la ortodoncia puede beneficiarse específicamente de la cirugía al acortarse el periodo de tratamiento. Por ejemplo, en paladares estrechos, “si se realiza primero una pequeña intervención quirúrgica sin ingreso, como una expansión maxilar quirúrgica, la expansión se producirá en dos o tres semanas, procedimiento indicado en la adolescencia”.

Diagnóstico

Una correcta evaluación del caso es fundamental para realizar el tratamiento indicado, ya que éste puede requerir exclusivamente aparatología dental, o bien combinar con la cirugía. Debe realizarse clínicamente con radiografías específicas y trazados cefalométricos, fotografía y modelos de estudio, durante todo el proceso.

Referencia bibliográfica

  1. maxilodexeus.com/cirugia…/deformidades-dentofaciales

 

Compartir