Lipoma en cavidad bucal

1899

POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Es la lesión neoplásica mesenquimal benigna más frecuente y su localización intraoral representa entre el 1 – 5 % de todas las neoplasias bucales. Los primeros reportes de lipoma en cavidad oral fueron descritos por McGregor y D.P. Dyson en 1966. Posteriormente fueron publicados nuevos casos de significancia clínica de lipoma en la región oral y maxilofacial en 1973 por Greer y Richardson. La mayoría se desarrollan en el tejido celular subcutáneo, aunque también pueden estar implicados tejidos más profundos. La cavidad oral no está frecuentemente afectada; de todas las heridas orales benignas, la incidencia total en ésta es entre 1 y 4.4 %. Aparecen con mayor constancia entre los 30 y 40 años de edad, mientras que en niños es poco frecuente.

Son neoplasias mesenquimatosas benignas compuestas de adipositos maduros rodeados por una fina cápsula fibrosa, cuyo tamaño depende de su localización, pero rara vez excede de los 2.5 mm de diámetro. Aunque no son malignas, su continuo crecimiento puede causar interferencia con el habla y la masticación.

Los lipomas de la cavidad bucal pueden aparecer en diversos sitios anatómicos tales como glándulas salivales mayores, mucosa bucal, labios, lengua, paladar, vestíbulo y piso de la boca.

Etiología

Desconocida, pero puede atribuirse a diversos factores:

a) Traumáticos
b) Infecciosos
c) Hormonales
d) Irritación crónica, y
e) Anomalías citogenéticas

En algunos casos pueden formar parte de alteraciones congénitas. Un caso extremadamente raro de lipoma intraoral fue descrito en el año 2000, en el que la lesión se encontraba asociada con paladar hendido. Otro suceso congénito fue descrito en un niño de siete años de edad, en el frenillo del labio superior.

Presentación clínica

Usualmente se caracterizan por ser tumores de tejido blando, amarillentos, asintomáticos, circunscritos, de crecimiento lento, que pueden estar localizados profunda o superficialmente. En la mucosa oral se presentan como masas redondeadas, discretas, pediculadas, por lo regular en la cara interna de la mejilla y labios. Se encuentran cubiertos de mucosa oral intacta a menos que por su volumen y localización estén expuestos a traumatismos.

Suelen ser lesiones solitarias, de entre uno a cinco cm, adheridas por la base, sésil o pediculada, cubiertas por mucosa normal o ligeramente amarillenta, la que deja traslucir los vasos sanguíneos. En ocasiones pueden ser múltiples, lo que hace sospechar de padecimientos sindrómicos como una neurofibromatosis o un síndrome de Gardner. Solamente duelen cuando existe desplazamiento y compresión de las estructuras adyacentes al alcanzar gran tamaño. Otras posibles causas que causan dolor son los procesos infecciosos, traumatismos accidentales por prótesis mal adaptadas o bien por alteraciones en la función masticatoria, respiratoria o digestiva.

Aspectos histológicos

Desde el punto de vista histológico los lipomas están subdivididos en numerosas entidades:
a) Simple
b) Angiolipoma
c) Fibrolipoma
d) De células ahusadas o pleomórfico
e) Miolipomas
f) Mixoide
g) Condroide
h) Lipoblastomatosis
i) Lipomatosis
j) Hibernoma, y
k) Atípico

Diagnóstico diferencial

Debe plantearse con las lesiones nodulares solitarias de la mucosa oral como el tumor de células granulares, lesiones traumáticas de la almohadilla adiposa bucal, fibroma traumático, schwannoma y lesiones de las glándulas salivales como mucocele y tumor mixto.

Tratamiento

Quirúrgico. Mediante la extirpación completa de la lesión, manteniendo la integridad de los tejidos vecinos, siendo rara y excepcional su recurrencia.

Por otra parte, debemos recordar que existen formas malignas per se que pueden simular un lipoma. Estos tumores son los liposarcomas, por lo que debemos efectuar un adecuado y minucioso diagnóstico clínico para poder diferenciarlos. En caso de dudas es conveniente tomarle una biopsia incisional a la lesión para la detección inmunohistoquímica de la proteína. Pero debe agotarse el interrogatorio al paciente sobre la lesión y buscar la presencia de ganglios crecidos en el piso bucal o cuello.

Si es superficial podrá incidirse la mucosa, disecar la lesión y extirparla. Si resulta profunda además de efectuar una abordaje quirúrgico más amplio, se realizará una adecuada disección por planos hasta ubicar y descubrir la lesión para sacarla en su totalidad.
Aunque todos los datos indiquen que se trata de una herida benigna, la muestra deberá remitirse para efectuar un estudio histopatológico.

Referencia bibliográfica

  1. http://www.medigraphic.com/pdfs/cirugiabucal/cb-2010/cb102c.pdf
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