Hipersalivación: causas, síntomas y tratamiento

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Enfermedad caracterizada por la emisión involuntaria y pasiva de saliva por la boca, ya sea por producción excesiva o debido a la incapacidad de retención o deglución, generando en el individuo afectado babeo constante y no controlado. También recibe los nombres de sialorrea o ptialismo. Se le considera un fenómeno normal hasta los 18 meses o dos años de edad, y cuando persiste más allá de estos límites, tiene como norma subyacente una trastorno neuromuscular con afección de la musculatura orofacial y palatolingual, condicionando el déficit de retención y deglución, respectivamente.

De acuerdo con sus características clínicas, se divide en dos tipos:

a) Anterior: es aquella que se correlaciona con la definición inicial e implica un impacto negativo en el aspecto e higiene de la persona, con repercusión en su vida de relación, condicionando además frecuentemente una dermatitis perioral crónica.

b) Posterior: corresponde a la filtración de secreciones salivares hacia el árbol respiratorio (por las mencionadas dificultades en la deglución inherentes a la patología de base), asociándose con complicaciones de mayor gravedad, principalmente pulmonía de aspiración, con posible evolución hacia la cronicidad por fenómenos de neumonitis recurrente. Existen autores que sugieren definir a esta enfermedad como una exacerbación del reflejo esófago-salivar.

Cabe mencionar que la saliva es producida de manera continua por tres glándulas salivales conocidas como mayores (parótida, submandibular y sublingual), distribuidas de manera bilateral; así como por una gran cantidad de glándulas salivales menores, localizadas en toda la mucosa de la cavidad bucal, excepto en el tercio anterior del paladar duro.

¿Porqué se produce?

Resulta a partir de una estimulación parasimpática excesiva. Suele considerarse como un signo que orienta hacia una enfermedad del tracto gastrointestinal superior. Es frecuente en niños, al erupcionar los primeros dientes así como en las embarazadas.

¿Qué problemas digestivos se asocian?

• En la boca: pulpitis, amigdalitis, estomatitis
• En el esófago: presencia de cuerpos extraños, cáncer, espasmos
• En el estómago: úlcera duodenal, hernia hiatal
• En el intestino: helmintiasis
• En el hígado: litiasis, hepatitis vírica

Etiología

Sus causas pueden ser muy variadas, generalmente puede deberse a:

• Medicamentos (especialmente aquellos que contienen histamina o yoduros y a fármacos anticolinesterásicos)
• Alteraciones en los dientes o cambios de los mismos (prótesis dentales, falta de piezas, etcétera)
• Tabaquismo
• Enfermedades orofaríngeas (aftas bucales, estomatitis, entre otras)
• Estrés
• Padecimientos degenerativos neurológicos (Parkinson, parálisis bulbar)
• Intoxicaciones por mercurio, plomo o yodo, así como la uremia
• Ciertos síndromes, tales como el de Down
• Alimentación rica en lácteos, verduras y bebidas frías
• En los niños es común al comenzar a erupcionar los dientes deciduos. El reflejo salival es acompañado y estimulado por la aparición de la dentadura, teniendo como resultado una hipersecreción salival. Igualmente, ésta se produce con las náuseas, presumiblemente debido a los reflejos originados en estómago e intestinos. Los núcleos salivales son excitados tanto por estímulos gustativos como por impulsos táctiles de la lengua y otras partes de la boca.
• Ingestión de ciertos alimentos, particularmente los ácidos o picantes, esto debido a impulsos que llegan a los núcleos salivales de los centros superiores del cerebro, principalmente cuando se huelen o comen alimentos favoritos.
• Causas neurológicas (neuralgias faciales, auras epilépticas, enfermedad de Parkinson, parálisis del V, X, XI, y XII pares craneales)
• Tumores cerebrales
• Causas endocrinas como el hipertiroidismo y el pseudohiperparatiroidismo
• Causas psíquicas (ansiedad)
• Otros motivos como la enfermedad de Riley-Day, que se caracteriza por transpiración excesiva, sialorrea, erupciones cutáneas y labilidad emocional.

Manifestaciones asociadas

Éstas dependen de la intensidad y duración de la hipersecreción salival, entre las que se pueden mencionar se encuentran:

• Descamación de los labios, queilitis angular y dermatitis a nivel del mentón
• Ocasionalmente fatiga muscular al esforzarse para deglutir el exceso de saliva
• Dificultad en la fonación
• Alteraciones en el sentido del gusto
• Repercusiones patológicas atribuidas a la pérdida de líquidos, electrolitos y proteínas
• Rechazo social

Diagnóstico

Ante una persona con hipersalivación, un criterio muy importante para diagnosticarlo es comprobar si esto es debido a una sobreproducción de saliva o si se trata de una dificultad para deglutirla por un desorden neurológico.

Una prueba obligada a realizar es una sialometría, aunque es difícil determinar la cantidad del babeo no deberá ser un obstáculo para efectuarla.

Dentro de las pruebas sialométricas existentes se encuentra el test del terrón de azúcar, la cual consiste en medir el tiempo que permanece íntegro el terrón de azúcar colocado en  el dorso de la lengua (éste se encuentra por debajo de los tres minutos). La media de la secreción de la glándula parótida estimulada puede estar muy elevada por encima de 3 ml/min. El estudio se complementará con una electrogustometría que permite conocer los cambios en el sentido del gusto. El pH salival generalmente se vuelve alcalino. Se deberá averiguar y descartar que existan problemas psicógenos que ocasionen o estén asociados con la salivación.

Tratamiento

El objetivo primordial es reducir la salivación excesiva, identificando a los agentes causales. Algunas sialorreas son transitorias y no requieren tratamiento. Varias veces está relacionada con el uso de ciertos fármacos y desparece cuando éstos dejan de ingerirse.

En otras ocasiones el objetivo será minimizar la sintomatología, por lo que se recomienda administrar fármacos atropínicos, antiespasmódicos o neuropsicotrópicos con fuerte acción anticolinérgica. En adultos se recomienda prescribir atropina a dosis de 0,4 mg cada 4 a 6 horas y en los niños 0,01 mg/kg no excediendo de 0,4 mg/día. Este medicamento está contraindicado en pacientes con glaucoma, cardiopatías, alergia al fármaco, hipertrofia prostática o enfermedad obstructiva gastrointestinal. Puede utilizarse también la metantelina, así como la propantelina. Igualmente los parches de escopolamina, así como la toxina botulínica.

La rehabilitación oral y algunas técnicas quirúrgicas son otras opciones terapéuticas.

Cabe resaltar que es importante descartar cualquier otra patología sistémica o de tipo genético ya que existen padecimientos que por sí mismos causan la hipersalivación o babeo.

Se debe revisar la dieta y limitar al máximo la ingesta de alimentos que promuevan el exceso de salivación. Esto debe consultarse preferentemente con una persona experta en nutrición.

Si se trata de un niño en sus primeros años de vida, que babea o presenta exceso de salivación a causa de la erupción de los dientes, es necesario visitar al dentista y entender que este fonómeno es de tipo fisiológico, que una vez que los dientes hayan hecho erupción el fenómeno se revierte.

A nivel social puede ser conveniente y necesario tratar de convencer al paciente que lo que presenta tiene un origen y que puede tener tratamiento. Si por el contrario la hipersalivación le ha ocasionado severos problemas psicológicos, rechazo en su grupo social, así como burlas de amigos y familiares entonces se tomará la determinación de remitir al paciente con un psicólogo para que a través de la aplicación de diversas pruebas de la personalidad y conductuales puedan resolver el problema.

Si ninguna de las estrategias anteriormente señaladas funciona, entonces podrán utilizarse medicamentos para disminuir en una gran medida la secreción de la saliva.

Nunca debemos olvidar que la saliva misma tiene una función múltiple: de defensa, intervenir en el metabolismo de los alimentos a través de sus enzimas, matar algunas bacterias de la cavidad bucal, humedecer los tejidos blandos de la misma, humectar los alimentos y ayudar a formar el bolo alimenticio.

En ningún momento se pensará extirpar quirúrgicamente las glándulas salivales, ni las mayores ni las menores, ya que su rol es la producción de saliva y si se encuentra desajustada será necesario realizar abundantes estudios diagnósticos, mediciones del flujo salival y su pH, etcétera.

Este problema requiere tratamiento multidisciplinario: cirujano maxilofacial, pediatra, endocrinólogo e internista.

Referencias bibliográficas

  1. http://sialorrea.org/
  2. http://salud.ccm.net/faq/22061-causas-de-sialorrea-o-salivacion-excesiva
  3. http://www.secipe.org/coldata/upload/revista/2010_23-4_211-214.pdf
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