Historia de la Odontopediatría (primera parte)

1819

Por el C.D. C.M.F. Catalina Muñoz Velázquez

La primera referencia escrita de la odontología se encuentra en las historias de Heródoto de Halicarnaso (484-420 a.C.), ahí cuenta que en Egipto se había llegado a una especialización efectiva de la medicina y además habían médicos para los oídos, ojos, vientre y dientes.

Hipócrates, nacido en Cos (460-377 a.C.), y contemporáneo de Heródoto, estudió la enfermedad como un hecho natural, ajeno a la intervención de los dioses y malos espíritus. En sus obras recalcaba que el médico puede curar si tiene ciencia, y debe apoyarse sobre todo en los conocimientos adquiridos, más que en los favores de las divinidades. Nos habla también de la etiopatología de la caries dental la cual era, según su criterio, humoral, por alteración de la homeostasis entre los cuatro humores vitales: bilis negra, amarilla, sangre y flema. También postuló la existencia de cuatro estados elementales: frío, calor, sequedad y humedad, y que la salud consistía en el equilibrio de estos humores o cualidades. El desequilibrio de este balance natural producía como resultado la enfermedad.

Una de las obras de Hipócrates donde habla de los dientes infantiles es conocida como: Sobre la dentición, que en forma de sentencias populares muestra abundantes datos sobre creencias populares en cuanto a la erupción, las encías, fiebres, convulsiones y diarreas, que precedían o acompañaban a la erupción dental; así como las anomalías en la posición de los órganos dentales.

Siglo I

Celso (25 a.C. a 50 d.C.), publicó en su libro De re Médica, en el tomo VI (capítulo 9) el tratamiento de las odontalgias en niños y adultos, describiendo la extracción dentaria mediante el uso de pinzas adecuadas y algunos recursos para evitar la rotura de la pieza. En el capítulo VII comenta muchos otros temas que atañen a los niños: la persistencia de los dientes natales, la reposición de piezas permanentes que erupcionen en mala posición, y el uso de la lima para suavizar los bordes cortantes de una fractura incisal cuando ocasiona erosiones en el labio.

Es obvio que en nuestros días un niño no es un adulto chiquito, pero en los inicios de la historia así se consideraba. A lo largo de estos artículos iremos viendo como poco a poco los médicos y dentistas empíricos comienzan a darle cierta importancia a la boca y tejidos bucales de los niños, sobre todo a los dientes. Es complejo entender la erupción dental, así como comprender porqué en los menores existen 20 dientes y en los adultos 32, con anatomía y forma diferente.
Afortunadamente, como todo en la medicina, existieron autores que se preocuparon por todos estos conocimientos y escribieron sendas obras que actualmente existen en la literatura mundial. Con el tiempo fueron describiendo las diversas enfermedades que afectan a los órganos dentarios infantiles y su tratamiento. La historia demuestra que con el paso del tiempo los individuos dedicados al tratamiento de la dentición se dieron cuenta de que era imprescindible separar a los niños en un área especial de la odontología general.

Cayo Plinio Segundo, naturalista romano nacido en el año 23 y fallecido en el 79, durante la erupción del Vesubio, escribió Historia Natural, en cuyo capítulo VII nos informa sobre la existencia de los dientes natales y neonatales.

Otro libro importante escrito por Tito Libio, con el nombre Historia Romana describe en el capítulo XLI, el caso de una niña nacida con dientes natales, lo que en la sociedad romana se consideraba un signo de prosperidad.

Siglo II

Claudio Galeno Nicon, considerado como el más grande de los médicos grecorromanos, en el ámbito de la odontopediatría, aconsejaba frotar los dientes de los niños con tallos vegetales aromáticos, pero creía que los dientes eran parte de los huesos que recibían infracción a través del cerebro y utilizaba una lima para reducir los más prominentes. A él se le debe la primera clasificación anatómica de los órganos dentales, denominándolos: incisivos, caninos y molares.

México Prehispánico

En estas tierras la infancia era considerada demasiado frágil, nacer era un milagro y superar los primeros años de vida era una excepción gracias a las consecuencias de las precarias condiciones higiénicas y sanitarias, muchos niños fallecían al nacer o en sus primeras semanas de vida y otros tantos morían al ser víctimas de algunas epidemias. Si miramos la infancia a través de la historia descubrimos que hasta el siglo XVIII, se consideraban a los niños como adultos miniatura, seres que tenían que crecer para ponerse a trabajar.

Siglo XV

En España, aparece el libro más antiguo consagrado en parte a la Odontopediatría, obra de la que es autor el palestino Francisco Martínez, dentista de Felipe II, publicada en Valladolid en 1557, concretamente el 20 de marzo. Su obra titulada Coloquio breve y compendioso sobre la materia de la dentadura y maravillosa obra de la boca, contiene muchos remedios y avisos necesarios. Este es el primer texto mundial que trata de odontología infantil con peculiaridad.

Siglo XVII

En Francia, la odontología conoció un esplendor particular con Pierre Fauchard (1678-1761), padre de la odontología moderna, en el que ofrece una descripción correcta de las 20 piezas de la dentición temporal demostrando que poseían raíces desarrolladas y que debajo de éstas se encontraban los gérmenes de los dientes permanentes.

Siglo XVIII

Nace el padre de la odontología moderna, Robert Bunon (1702-1748), quien en su libro hace hincapié en la prevención, observación y experimentación. En el aspecto preventivo indica que la mujer ya embarazada debe cuidarse con una buena alimentación para que los dientes de su hijo estén bien formados.

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