Los sialolitos y las glándulas salivales

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Se llaman sialolitos a aquellas formaciones calcáreas que actúan como entidad patológica, la cual ocasiona obstrucción mecánica de una glándula salival o de su conducto excretor. Esta formación de cálculos se lleva a cabo en el parénquima de los mismos. Pueden ser únicos o múltiples y su forma puede variar entre ovalada o redondeada. Se desconoce la verdadera causa de su formación, por lo que existen varias hipótesis al respecto, concordando todas ellas en que se originan por la mineralización de materiales diversos como: cuerpos extraños, células epiteliales descamadas y microorganismos. Todo este conjunto de problemas ocasiona una enfermedad glandular llamada sialolitiasis, misma que no es más que la obstrucción de la salida de la saliva por un cálculo.

Algunas veces primero se deposita una matriz orgánica, probablemente constituida a base de glicoproteínas, posteriormente se almacena en ella el material inorgánico iniciando su mineralización. Diversas teorías sugieren que pueden deberse a la presencia de soluciones de continuidad en el conducto salival, como traumatismos, que dificultan el flujo de la saliva provocando su estancamiento; otra sugiere que dicho fluido se encuentra hipersaturado con respecto al calcio y fósforo, siendo esto la causa principal de la formación del cálculo. Para otros autores, el motivo puede ser una infección bacteriana, viral, fúngica o la irritación ocasionada por cuerpos extraños como restos alimenticios, acumulación de residuos epiteliales con la posterior formación del cálculo. Nahlieli y colaboradores opinan que una evaginación intraductal puede ser el factor desencadenante.

Los sialolitos pueden aparecer a cualquier edad, pero su pico de máxima frecuencia se sitúa entre la cuarta y sexta década de vida. La sialolitiasis es muy rara en niños, aunque existen varias situaciones reportadas en la literatura. Es un padecimiento de predominio entre los varones en una proporción de 2:1. Representa 11 % de los casos de disfunción de las glándulas salivales, es más frecuente en la glándula submandibular (90 %). En la parótida sólo aparece en 6 % de los casos y en la glándula sublingual y glándulas salivales menores en raro que se presente (2 %). Según algunos autores se asocia más hacia el lado izquierdo y raramente es bilateral. La afectación de la glándula parótida por un cálculo salival es más frecuente de forma unilateral y casi siempre localizado en el sistema ductal. El tamaño es más pequeño que el de los sialolitos submandibulares y la mayoría son menores de un centímetro.

Composición de un sialolito

Están formados por dos tipos de componentes, un grupo de origen orgánico y el otro inorgánico. Entre los principales elementos orgánicos se encuentran productos provenientes de la saliva como glucoproteínas y mucopolisacáridos, lípidos y detritus celulares. El factor inorgánico principal es el carbonato-apatita, no la hidroxiapatita, acompañado de otras sales de calcio, además de diferentes tipos de fosfato, magnesio, hierro, cobre y zinc. De esta manera la mineralización de la matriz orgánica se ve favorecida por los siguientes factores: 1) aumento del pH que permite la precipitación del fosfato de calcio de la saliva, 2) intensificación de la concentración de mucina en la saliva y su capacidad para transportar calcio, y 3) alteración del medio iónico de la saliva. Los sialolitos son de diferentes tamaños y formas. Con respecto a su color pueden ser amarillos o parduzcos y su superficie lisa o irregular.

Manifestaciones clínicas

Es necesario aclarar que no todos los cálculos están relacionados con anomalías sistémicas del metabolismo del calcio, pues muchos en la glándula parótida son proteináceos y no calcáreos, por lo que no pueden observarse en las radiografías. Su forma suele ser ovoide y su tamaño muy variable, desde una pequeña precipitación que escapa al examen radiológico, hasta cálculos de un centímetro en la parótida y de mayor tamaño en la glándula submandibular. Generalmente son duros, pero pueden fragmentarse de forma espontánea, produciendo múltiples cálculos pequeños. El cálculo puede provocar en el canal que lo alberga una dilatación y una metaplasia malpighiana en su epitelio, que no esté expuesta a una degeneración tumoral. Las lesiones parenquimatosas que se producen son similares a las de las sialoadenitis crónicas.

La formación y migración de las concreciones cálcicas en los canales excretores de las glándulas son manifestaciones mecánicas e infecciosas, pudiendo comenzar a manifestarse a través de una de ellas o con frecuencia por ambas patologías combinadas, dependiendo del árbol canalicular donde se asiente el cálculo. En general es más frecuente que se pongan de manifiesto por los signos infecciosos que por los mecánicos. Las principales molestias son dolor y tumefacción. Esta última es consecuencia de la dilatación ductal producida por la retención de mucina en los conductos bloqueados, puede hacerse más evidente durante las comidas o al estimular la producción de saliva con algunas gotas de limón. La tumefacción persistente puede ser consecuencia de una obstrucción crónica, el dolor se describe como una tirantez o pinchazo que puede ser muy molesto si el conducto se encuentra totalmente obstruido. Se produce un bloqueo parcial cuando aumenta la presión, entonces puede escaparse saliva alrededor del cálculo, también porque afecte una rama en vez de todo el conducto principal, en todo caso, los síntomas de una obstrucción parcial son leves y transitorios.

El cólico salivar, por otro lado, consiste en una inflamación dolorosa que produce la retención total de la saliva y el espasmo del canal. El dolor se irradia hacia el oído. A la exploración se puede observar la inflamación del canal excretor. Por lo que hace al dolor y la tumefacción pueden desaparecer en forma brusca, mientras que los cólicos se repiten con cada comida. Si el cuadro no es tratado, o no se produce la expulsión espontánea del cálculo, sobrevendrán episodios infecciosos.

La infección salivar se confirma al observar turgencia y el eritema del ostium del canal en la cara interna de la mejilla y la salida espontánea o provocada de pus por la papila.

Es necesario recordar que los pacientes con sialolitiasis suelen no presentar dolor, pero cuando se manifiesta varía desde moderado hasta severo, por lo general aparece antes, durante y después de las comidas, así como también al probar alimentos ácidos o salados debido a la estimulación del flujo salival, esta sintomatología representa 17% de los casos.

La oclusión del conducto impide el paso de la saliva así como su estancamiento, por lo cual se provoca presión intraductal, lo que ocasiona dolor y tumefacción.

Diagnóstico

Los más comunes son la hialografía convencional, ecografía, resonancia magnética nuclear, tomografía computada, endoscopía y en algunas ocasiones las radiografías laterales de cráneo.

Tratamiento

Existen terapéuticas que incluyen drenaje de la glándula afectada y en las obstrucciones profundas cuando existe una infección primeramente se controlará con antibióticos. En algunas ocasiones puede requerirse la remoción del cálculo con endoscopía. Igualmente es factible utilizar el láser de CO2, eliminación quirúrgica.

Otra técnica describe la fragmentación del cálculo mediante ondas expansivas ultrasónicas.

Referencias bibliográficas

  1. http://www10.uniovi.es/SOS-PDA/on-line/larin/larin7_3_3_1.html
  2. https://www.researchgate.net/…/238483809_Sialolitos_en_conductos_y_glandulas_salivales_Revision_de_literatura
  3. www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/29875/1/calculos.pdf
  4. biopat.cs.urjc.es/conganat/files/2009-2010_G17.pdf
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