Líquido crevicular gingival

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Para el diccionario ilustrado de odontología y según Jablonski (1982) puede definirse como el líquido que se produce en pequeñas cantidades en el surco gingival; para algunos autores se trata de un exudado inflamatorio, mientras que para otros es un fluido que elimina los materiales que se encuentran en el surco. Contiene proteínas plasmáticas pegajosas que mejoran la adhesión epitelial. Además, posee propiedades antimicrobianas y ejerce actividad tipo anticuerpo.

Otra definición dice que es un líquido que se produce en pequeñas cantidades en el surco gingival, debido a que la sangre es filtrada a través del epitelio de inserción que posee enzimas, anticuerpos, factores antibacterianos, rico en proteínas plasmáticas como la albúmina, alfa-globulinas, heminas, inmunoglobulinas tipo IgG, IgM e IgA (sérica), proteínas del complemento, interleuquinas o citoquinas, lactoferina que fija el hierro sérico que requieren algunas bacterias para impedir que ellas vivan o se reproduzcan, células defensivas como macrófagos, monocitos, linfocitos y otras, las cuales se encuentran en pequeñas cantidades. De igual forma, tiene propiedades antimicrobianas y ejercen actividad inmunológica tipo anticuerpo, además contiene gran cantidad de electrolitos.

El surco gingival

Llamado también hendidura gingival, sulcular o crevicular, es una cavidad virtual que a manera de anillo o collar rodea el cuello de un diente. Tiene forma de “V” y determina el límite cervical de la corona clínica de los dientes. Posee uno o dos milímetros de profundidad como máximo, y está limitado en la parte interna por el esmalte dentario; en la externa por la encía libre o marginal que es llamada parte o pared blanda del surco, y en la fracción apical por el llamado epitelio de inserción. A menudo, su porción oclusal está cerrada por el biofilm de la placa bacteriana, sarro o simplemente por saliva o restos alimenticios, lo que favorece la baja cantidad de oxígeno en dicho espacio, una garantía para las múltiples bacterias anaeróbicas estrictas que habitan en el.

Presenta una temperatura media alrededor de los 36º C y un pH ligeramente alcalino, adecuados para el desarrollo de una variada gama de bacterias parásitas; tiene además un potencial de oxidorreducción (Eh), que depende de la presencia de oxígeno y que puede bajar hasta -360mv, lo que permite el desarrollo eficaz de bacterias anaeróbicas, tanto facultativas como estrictas. A este último grupo bacteriano, el oxígeno les causa oxidación proteica y la muerte, pero sobreviven en este medio gracias a que los anaeróbicos facultativos consumen los niveles de este gas que pudieran entrar al surco.

Hasta 50 % de las bacterias del líquido normal son cocos anaerobios facultativos tipo estreptococos del grupo viridante, así como 10 % de bacilos también facultativos como los Actinomyces y el resto son bacterias microaerófilas y anaeróbicas estrictas, pudiéndose encontrar normalmente en hasta 10 % de éstas.

Bacterias, hongos y protozoarios de este sitio, cuentan con todos los nutrientes provenientes de varias fuentes, como los residuos de la dieta diaria, intercambios metabólicos de una bacteria a otra, como la vitamina K que requieren los Bacteroides, Porphyromonas o Prevotellas para su desarrollo, y por último del mismo huésped, que las nutre por medio de las células de descamación o de células vivas que la misma bacteria degrada por medio de hidrólisis enzimática, lo que implica que la vida bacteriana pareciera un paraíso en este surco, pero este espacio cuenta con un sistema defensivo muy importante y exquisito, representado por el líquido o fluido crevicular, responsable del dominio gingival.

Dominios bucales

Toda cavidad orgánica posee una microbiota propia, es decir una población microbiana más o menos constante que vive en ella, condicionada por los elementos anatómicos protectores, factores nutricionales, humedad y oxigenación propios de esa cavidad, pero dicha población bacteriana debe ser controlada por el mismo ecosistema y para ello produce un líquido que posee suficientes elementos antibacterianos para limitar a la población de bacterias e inclusive hasta para evitar infecciones. En los ojos, las lágrimas tienen el dominio lagrimal, en la cavidad nasal es el moco, en la vagina el moco genital, en el conducto auditivo externo es el cerumen, y éstos constituyen los dominios nasal, genital u ótico, respectivamente. No sólo el líquido producido conforma un dominio, sino que está supeditado a la irrigación sanguínea glandular, y sobre todo al sistema linfático regional, que drena esa zona anatómica, donde los ganglios periféricos desempeñan un papel determinante.

En la boca, ecosistema con mayor y más variada población bacteriana orgánica, existen dominios bien diferenciados, por ejemplo el salival, ya que con su contenido de IgAs (inmunoglobulina A secretora), de lisozima o muramidasa, lactoferina, cidinas e inhibinas, etcétera, junto con las defensas séricas más el drenaje purificador linfático glandular y regional, controla la población bacteriana de todas las estructuras bucales excepto el surco gingival, al cual casi no llega, por lo que el papel de control microbiano recae en el líquido crevicular, el cual básicamente por su contenido de anticuerpos séricos, factores del complemento y otras sustancias antibacterianas, limita el contenido bacteriano de este surco, constituyendo el llamado dominio gingival, con drenaje linfático común al del dominio salival.

Antiguamente un dentista de práctica general realizaba todos los procedimientos bucodentales: consulta, revisión clínica, obturaciones, preparaciones de los dientes para recibir puentes y coronas, toma de impresiones para confeccionar dentaduras totales, extracciones dentales, procedimientos quirúrgicos menores, etcétera.

Actualmente existen por lo menos seis especialidades bien diferenciadas que incluyen el manejo específico de cada tejido dentario o de soporte. De esta manera existen especialistas que tratan única y exclusivamente los problemas originados por el tejido pulpar del diente; otros realizan procedimientos médicos o quirúrgicos en todos los tejidos de soporte del diente (encía, hueso, ligamento periodontal), algunos se especializan en efectuar todo tipo de procedimientos quirúrgicos en el área maxilofacial y otros colegas exclusivamente reahabilitan al paciente desdentado de manera parcial o total.

Lo mejor, como en el caso de la medicina, es la prevención y de esta manera lograr la conservación de todas las piezas dentales. Los tejidos de soporte sanos de un diente carecen de líquido crevicular, mismo que ya se ha visto solamente se produce en los procesos inflamatorios, incipientes o avanzados. En este caso el especialista responsable de ello es el periodoncista.

Es por ello que resulta importante mantener en buen estado de salud toda la encía marginal, sobre todo las papilas interdentarias y no permitir que exista inflamación, ya que de ahí comienza el problema periodontal.

Referencias bibliográficas

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