El sarro dental y sus efectos sobre los tejidos periodontales

558

POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

El también llamado cálculo dental, es un depósito de sales de calcio y fósforo con el acumulo sostenido de minerales tales como la hidroxiapatita, sílice y witlockita, entre otros componentes en aquellas superficies dentarias de difícil acceso y que se adhiere a sus superficies. Huang y colaboradores lo definieron como estructuras formadas por diferentes capas de agregados minerales que se decantan paulatinamente. Se forma sobre los dientes y otras estructuras presentes en la boca, como las prótesis y se clasifica en dos tipos: supragingival y subgingival. Además de los elementos antes mencionados tiene una matriz orgánica formada por proteínas, carbohidratos, grasas y agua, así como numerosos microorganismos y es considerado factor de riesgo de las enfermedades periodontales.

Hoyer, Gaengler y Bimberg exploraron la capacidad de mineralización y desmineralización que tienen los cálculos dentales, dando una idea de la dinámica que se presenta al interior de sus estructuras.

Desde que Gron, Van Campen y Lindstrom, realizaron el análisis de la formación del cálculo o sarro dental, con una visión a partir de la química inorgánica, incluyendo un análisis cristalográfico, se sabe de la variedad que pueden tener en su composición química dependiendo del sitio donde habiten las personas. Es factible que varíe de una persona a otra e inclusive dentro de la misma boca de cada individuo, por el efecto de la composición de la dieta.

Dentro del cálculo dental se encuentran componentes inorgánicos tales como la brushita, el fosfato dicálcico deshidratado, fosfato octacálcico, lo mismo que la whitlockita. Igualmente, dentro de sus constituyentes se encuentra una matriz orgánica, formada por proteínas salivales selectivamente absorbidas del medio oral, para formar una película adquirida, seguida de la adherencia de varias especies de microorganismos nativos de la boca, donde se observan fenómenos de congregación bacteriana, formación de biopelículas y obviamente se detectan actividades de quorum sensing para tales efectos.

El tiempo requerido para la formación de cálculo supragingival en algunas personas es aproximadamente de dos semanas, momento en el cual el depósito puede contener ya alrededor del 80 % del material inorgánico hallado en el cálculo maduro. La primera evidencia de calcificación puede ocurrir a los pocos días, pero la constitución de un depósito de composición cristalina, característica del cálculo maduro requiere de meses o años.

Clasificación

Hayashizaki y su equipo establecieron que la composición química de los cálculos es muy variable en cristalinidad, tamaño de las partículas de cristalización, aunque se amerita mayor investigación para descubrir las variables en relación con los sitios específicos de aparición dentro de una boca o entre distintos individuos. Para corroborar lo expresado, White menciona que los cálculos ocurren en las bocas de casi todos los individuos, a lo largo y ancho del mundo. Se sabe que en las poblaciones con acceso a los servicios profesionales de salud y que tienen una práctica de higiene adecuada, la formación de cálculos supragingivales se restringe a las superficies dentales adyacentes a los ductos de salida de las glándulas salivales.

Los niveles de cálculos supragingivales dan la apariencia de tener poco o ningún impacto en la salud oral, mientras que la formación de cálculos subgingivales ocurre de manera coincidente con la aparición de la enfermedad periodontal. Aunque el cálculo por sí mismo parece tener poco impacto en la pérdida de inserción clínica de la encía. Siendo ésta más correlacionada con la placa bacteriana. En poblaciones que no practican una higiene oral constante y que tienen poco o ningún acceso a cuidados profesionales, se observa de manera continua la presencia de cálculos supragingivales, los cuales pueden presentarse en toda la dentición, llegando en casos extremos a grandes formaciones en la cavidad oral. En estos grupos poblacionales, la presencia de cálculos supragingivales está fuertemente asociada con la formación de recesiones gingivales. A diferencia de aquellos pacientes con baja higiene oral y presencia de cálculos subgingivales, éstos son extensos, firmemente adheridos y fuertemente ligados con las pérdidas de los niveles de inserciones clínicas.

El cálculo supragingival se encuentra frecuentemente cerca de las glándulas salivales mayores y su composición química varía en las distintas zonas de la boca, es de color blancuzco o amarillento, duro pero friable y se elimina fácilmente con el detartraje. Es común ver cantidades copiosas del cálculo supragingival en vestibular de los molares superiores en la vecindad de la abertura del conducto de Stenon de la glándula parótida y en lingual de los incisivos inferiores frente al orificio del conducto de Warton de la glándula submandibular y del conducto de Bartholin, de la sublingual.

La determinación del cálculo subgingival, por estar por debajo del margen de la encía, requiere de un sondeo cuidadoso con un explorador o sonda periodontal. En cantidades suficientes es visible al examen radiográfico. Generalmente está presente en pequeños depósitos que no muestran preferencia particular por la cercanía a los conductos de las glándulas salivales. Es denso y duro, de forma aplanada, marrón o verde oscuro y está adherido a la superficie de los dientes. La composición del cálculo subgingival depende menos del sitio de formación que la del cálculo supragingival.

Efecto del cálculo sobre los tejidos periodontales

Su presencia está invariablemente asociada con la enfermedad periodontal, sin embargo, como el cálculo se encuentra siempre cubierto por una capa de placa no mineralizada, podría ser difícil de determinar si el cálculo como tal, tiene un efecto perjudicial sobre el tejido periodontal. Los estudios epidemiológicos muestran que la correlación entre placa y gingivitis es mucho más fuerte que entre cálculo y gingivitis. Se ha propuesto que el cálculo puede ejercer un efecto perjudicial sobre los tejidos blandos del periodonto a causa de su superficie áspera, pero se ha demostrado claramente que la sequedad de una superficie no inicia gingivitis.

El efecto primario del cálculo en la enfermedad periodontal parece ser el papel de punto de retención para la placa, grandes cantidades pueden obstaculizar la eficacia de la higiene bucal diaria y por lo tanto acelerar la formación de placa. Además, el depósito calcificado puede contener productos tóxicos para los tejidos blandos. Éstos pueden persistir en el cálculo desde el periodo previo a su calcificación o puede entrar en su superficie porosa desde la capa de placa suprayacente.

Control mecánico del cálculo dental

El raspado es un procedimiento necesario para retirar los depósitos duros y suaves de la superficie dental, coronal al epitelio de unión, placa bacteriana, cálculo y endotoxinas bacterianas causantes del problema; la eliminación puede realizarse por medio de instrumentos de mano exclusivamente o por ultrasonidos, debiendo terminarse en este último caso con instrumental de mano.

Instrumental ultrasónico

Emplean ondas sonoras de alta frecuencia para fracturar los depósitos de cálculo, y mediante la cavitación del agua realizar un lavado mecánico de la zona. La unidad ultrasónica consta de un generador eléctrico de potencia, que transforma esta energía eléctrica en ondas de alta frecuencia de 25,000 a 50,000 oscilaciones por segundo (Hz). Esta vibración desprende gran cantidad de calor, para su refrigeración se introduce agua a través o por fuera de la punta del instrumento para poder refrigerar el núcleo productor de vibraciones, lubricar la punta del instrumento para controlar la producción de calor en el diente y arrastrar los cálculos desprendidos. Existen varios tipos de puntas de trabajo que son intercambiables: tipo espátula o cola de castor, con doble angulación, similar al cincel de Zerfing, similar a la sonda periodontal, etcétera.

La remoción del sarro deberá hacerse a conciencia, eliminando todos los depósitos y debe realizarse cuando menos una vez al año. Puede hacerlo el dentista de práctica general o el periodoncista.

Es conveniente que siempre se cuente con un instrumento conocido como CK-6, de buena marca, ya que deberán tener excelente filo en sus bordes, esto con la finalidad de poder remover manualmente todos aquellos fragmentos de sarro, supra o infragingivales.

En muchas ocasiones y a simple vista no se observa la presencia de sarro, motivo por el cual el paciente es dado de alta y la enfermedad periodontal continúa evolucionando. Si esto sucediera, deberá hacerse una revisión más minuciosa, aplicar el sondaje periodontal y en aquellos sitios donde la sonda se profundice demasiado o bien en aquellas regiones gingivales edematizadas o sangrantes, deberá planearse realizar un colgajo mucoperióstico para poder alcanzar el sarro que se encuentra escondido y es en este momento en el que deberá utilizarse el instrumento manual.

Igualmente será necesario que después de dicho procedimiento se coloquen puntos de sutura y un apósito quirúrgico cubriendo la zona intervenida; esto con la finalidad de proteger la cicatrización adecuada. A la siguiente semana se revisará al paciente y si es necesario se retira el cemento viejo y se coloca uno nuevo.

Referencias bibliográficas

Compartir