Principios básicos odontológicos en el niño

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

En el presente trabajo se puntualizarán algunos hechos y conceptos odontológicos que contribuyan a fortalecer el vínculo entre un pediatra, el niño y sus padres; todo esto con la finalidad de tomar medidas y acciones conducentes a promover una favorable salud oral en el infante. La interacción profesional entre el pediatra y el odontólogo, se inicia puntualizando la edad a partir de la cual debe promoverse la primera cita o visita al dentista. Idealmente debería coincidir con la aparición del primer diente de leche, deciduo o temporal, o sea cuando erupciona el incisivo central inferior, alrededor de los seis meses de edad y hasta seis meses después de dicho acontecimiento. Sin embargo, esto no ocurre casi nunca, por lo que se vuelve indispensable que el pediatra dicte las recomendaciones sobre higiene y salud oral desde el nacimiento y las mantenga hasta que se concrete la relación entre el niño y el dentista. El papel del pediatra en la salud bucodental del niño, exige que conozca y realice las recomendaciones generales de cuidado de las piezas dentarias.

Importancia de los dientes temporales

Estas estructuras en muchas ocasiones son consideradas como carentes de importancia y fácilmente desechables ya que serán reemplazados por los “dientes verdaderos” unos años después de su aparición. Es muy importante que el pediatra recalque a los padres del niño que esta dentición es importante debido a sus características morfológicas, las cuales les permiten cumplir a la perfección durante los primeros años de vida con dos funciones esenciales: la fonación y la masticación. Existe, sin embargo, un tercer rol que es privativa de esta dentición y es que su presencia asegura el estímulo funcional para el desarrollo de los arcos dentarios, preservando el espacio de sus sucedáneos y delimitando fisiológicamente el trayecto por el que deberán erupcionar, en condiciones ideales. La pérdida prematura de los “dientes de leche” por caries a consecuencia de pobres hábitos de higiene, repercute disminuyendo los espacios que necesitarán los permanentes para que erupcionen, ocasionando apiñamiento dental, el cual a su vez impedirá una adecuada higiene y correcta función, produciendo más caries y alteraciones de encía y hueso subyacente (gingivitis y enfermedad periodontal) independientemente de las alteraciones estéticas y psicológicas que el apiñamiento y la maloclusión pueden producir en el paciente.

Desarrollo de la dentición decidua o temporal

Alrededor de la cuarta semana de vida intrauterina se inicia la calcificación de los gérmenes dentarios que forman la denominada “lámina dentaria”, dentro de los maxilares en desarrollo, a partir de la cual se crearán las futuras piezas dentarias. La aparición en boca de los distintos órganos dentarios de la dentición temporal o decidua, coloquialmente llamada “de leche” se da entre los seis meses y los dos años y medio de edad.

Dentición mixta

Como su nombre lo indica, este tipo de dentición comprende la coexistencia de la dentición temporal con la permanente, ya que no se pierden todas las piezas temporales al mismo tiempo. La exfoliación de los incisivos centrales inferiores temporales se da como resultado de la lisis de la porción radicular de dichos dientes, proceso denominado rizólisis, causada por la evolución desde el interior del maxilar hacia el reborde alveolar de la corona de los dientes destinados a sucederlos: los incisivos centrales inferiores permanentes. Simultáneamente al recambio de estos dientes se da la aparición de los primeros molares permanentes, llamados también “molares de los seis años”, por ser esta su edad de erupción más frecuente y quienes no sustituyen a ningún diente temporal. Posteriormente se produce el recambio de los incisivos centrales superiores y de los incisivos laterales, tanto superiores como inferiores, configurando una dentición en la que se encuentran presentes los cuatro primeros molares permanentes (dos superiores y dos inferiores) y los ocho incisivos permanentes (cuatro superiores y cuatro inferiores) coexistiendo con los caninos y molares deciduos, escenario que dura aproximadamente desde los seis hasta los 10 años; a partir de esta edad se producen los últimos fenómenos del recambio dentario propiamente dicho, los caninos y molares temporales dan lugar a la aparición de sus sucedáneos: los caninos temporales por caninos permanentes y molares temporales por premolares.

La no aparición de los primeros dientes en el bebé, en la edad en que deben hacerlo, es motivo frecuente de consulta al pediatra, sin embargo, puede ser normal ya que la misma puede iniciarse después de los seis meses y hasta los dos años y medio inclusive. Si algún diente hiciera falta, deberá tomarse una radiografía. Existe también anodoncia en síndromes como la displasia ectodérmica, el de Hallermann-Streiff o la disgenesia mesoectodérmica.

Puede también suceder que el bebé, al momento de nacer presente un diente temporal al cual se le denomina “diente natal”, o bien que erupcione dentro de los primeros 30 días del nacimiento, a los que se llaman “dientes neonatales”, pero su frecuencia es muy baja.

Cabe hacer mención que aunque el niño no presente dientes erupcionados, sus encías deben limpiarse con una gasa.

Referencia bibliográfica

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