Dientes en garra

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Existen diversas manifestaciones clínicas de las anomalías morfológicas que afectan a las coronas de los dientes anteriores. Entre ellas el crecimiento exofítico de una porción de su estructura tisular. En la patología que hoy nos ocupa, se encuentra afectada la forma de la corona del diente, caracterizándose por un abultamiento de su superficie vestibular, a expensas del crecimiento del esmalte y de la dentina, además es completamente asintomático. Radiológicamente no se aprecia ningún prolapso pulpar hacia dicha protrusión de tejidos mineralizados. En la literatura, a esta patología se le conoce como cúspide en garra, cíngulo pseudocuspídeo (cuando se presenta en la superficie lingual o palatina del diente cúspide talón o espolonada y diente evaginado, que es como siempre se llama a esta situación en los dientes posteriores.

El término “cúspide talón o garra” fue dado debido a que su forma se asemeja a la garra de un águila. Se trata de una cúspide adicional, que se proyecta de una forma prominente a partir de la superficie lingual de un diente anterior, deciduo o permanente. Se encuentra morfológicamente bien delimitada y se extiende por lo menos hasta la mitad de la distancia entre la unión amelo-cementaria y el borde incisal, o sea del cuello al borde del diente. Desde el punto de vista del desarrollo esto se debe a una hiperactividad de la lámina dentaria, que ocurre comúnmente en la región anterior. La etiología es desconocida, se ha relacionado con varios factores. Algunos autores lo relacionan al síndrome Rubinstein Taybi y verificaron que la presencia de esta cúspide sustenta el diagnóstico de la enfermedad. Goldstein y Medina constataron la presencia de dicha cima en los pacientes con síndrome de Mohr u Orofaciodigital II. Esta malformación también ha sido vinculada con el síndrome de Sturge-Weber y a varias anomalías dentarias de número, forma, posición y tumorales.

En cuanto al sexo, Davis y Brook encontraron en 50 casos examinados una relación de 32 niños contra 18 niñas, siendo el incisivo lateral permanente el más afectado.

En un estudio realizado en Malasia, de 536 pacientes examinados 28 presentaban esta malformación (5.2 %), no observándose predilección en cuanto al sexo, pero el incisivo lateral también fue el más afectado, concordando con otros estudios previos.

Aproximadamente 90 % de los casos ocurre en dientes anteriores permanentes y menos del 10 % en la dentición decidua. El 91 % de las piezas afectadas se encuentran en el maxilar. Hasta 1991, apenas se habían publicado 21 casos en dientes deciduos, de los cuales 16 correspondieron a pacientes de origen chino.

El tamaño de la cúspide es variable. Pequeña como si fuera un alargamiento del cíngulo, o bien grande, extendiéndose más allá del borde incisal. Las grandes generalmente son delimitadas por surcos profundos entre la cara lingual y sus laterales. Radiográficamente se presenta como una estructura radiopaca compuesta esencialmente de esmalte y dentina. Puede contener un cuerno pulpar, difícilmente observado en la radiografía. Presenta la imagen de una “v” con el ápice para incisal, superpuesto a la corona dentaria.

La presencia de esta cúspide anómala representa problemas tanto para el paciente como para el dentista. Si el diente aún no ha erupcionado, puede confundirse con uno supranumerario, odontoma compuesto o un dens in dente.

En los dientes erupcionados puede interferir en la oclusión por el contacto prematuro, ocasionando patología a nivel del ligamento periodontal, existiendo en algunas ocasiones dolor en la articulación temporomandibular, incluso puede lastimar la lengua y alterar el habla, independientemente que propicia que se acumule placa dentobacteriana, la formación de caries , y es muy grande, un aspecto estético desagradable.

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