La odontología prehispánica (Ecuador)

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Por la C.D. C.M.F. Catalina Muñoz Velázquez

En el continente americano existe una zona geográfica, que en la época anterior a la conquista se llamaba Mesoamérica. Existe una gran polémica en cuanto al origen de la odontología, pero de manera científica y evidente la ciencia odontológica nace formalmente en 1840, cuando Horace Hayden y Chapin Harris crean la primera escuela de odontología en los Estados Unidos. Sin embargo, previo a la instauración formal de esta rama de las ciencias médicas, el hombre de la antigüedad incursionó de manera muy activa en la cavidad bucal de sus contemporáneos realizando numerosos procedimientos dentales.

Mucho se ha dicho que solamente las culturas más adelantadas y antiguas dominaron las diferentes áreas del saber (medicina, arquitectura, odontología, etcétera). Los egipcios son reconocidos por sus trabajos dentales por ejemplo obturaciones con ceras de abeja; por su parte los etruscos por la confección de prótesis dentales con hueso tallado; los pueblos mesoamericanos debido a incrustaciones únicas y múltiples a base de piedras preciosas y semipreciosas (refiriéndonos como mesoamericanos a todas las naciones y no sólo a los mayas). Aunque la odontología como ciencia no había nacido en esos tiempos ya se practicaba, aunque obviamente se trataba de un uso odontológico rudimentario o primitivo.

En el continente americano, existió una zona llamada Mesoamérica, rica en avances tecnológicos, cultura y artes. Al momento de la conquista, en esta zona se encontraban una serie de tribus agrupadas en cinco divisiones: a) tribus que hablan idiomas hasta ahora no clasificados, como tarascos, cuitlateca, lenca, etcétera; b) todas las tribus de las familias lingüísticas maya, zoque y totonaca, que de acuerdo con ciertos investigadores los idiomas de estas tres familias, a las que probablemente habría que agregar el huave, formaronn un grupo que bien podría llamarse zoque-maya o macro-mayance; c) todas las tribus, excepto dos, de las familias otomí, chocho-popoloca y mixteca, que parecen formar junto con la familia chorotega-mangue, un grupo llamado otomangue y todas las tribus de las familias trique, zapoteca y chinanteca que otros autores consideran emparentadas con el grupo anterior, formando un gran grupo llamado macro-otomangue; d) todas las tribus de la familia nahua y una serie de otras tribus de filiación yuto-azteca, entre ellas los cora y huichol, cuya agrupación en familias todavía no es definitiva y e) todas las tribus de las familias tlappaneca-subtiaba y tequisisteca que pertenecen al grupo hokano de Sapir.

Pues bien, en todas ellas se desarrollaron artes, cultura, técnica de la guerra y tuvieron un esplendor antes de la conquista; es de mencionar que las cuestiones médicas y odontológicas no se quedaron atrás.

Se sabe que en el Ecuador precolombino también existieron trabajos dentales y con base en la evidencia arqueológica de dicho territorio, se ha identificado que los pobladores de la costa precolombina tuvieron la destreza y conocimiento necesarios para llegar a realizar trabajos dentales de naturaleza y sincronización milimétrica.

El pueblo de Huancavilca fue una cultura que se desarrolló en ese país entre el año 500 y 1534 de nuestra era, se asentaron en la región costera de Guayaquil, hasta la isla Puna. Fue una civilización bastante adelantada para su tiempo. El dominio en las técnicas de la navegación los hizo famosos, igualmente fueron prolíficos agricultores, artesanos y demás. Así mismo, intervinieron en la odontología primitiva mediante múltiples modificaciones dentarias, tales como:

• Incrustaciones: con la creación de cavidades y su posterior obturación con oro fundido y moldeado de acuerdo con la forma de la cavidad tallada.

• Tallados selectivos: labrando alguna porción del diente intervenido con el objeto de plasmar diversas formas geométricamente inteligentes y estéticamente armónicas.

• Mutilaciones: cercenando o cortando de tajo la parte de la pieza dental sin un patrón aparente de armonía ni medida.

• Exodoncias: extracciones de ciertos dientes (según crónicas históricas, estas piezas dentarias no necesariamente estaban en mal estado, Zárate 1555, Pedro de Cieza 1541, cronistas de la colonia).

Dentro de las modificaciones dentarias o trabajos ancestrales dentarios realizados por los Huancavilcas, llama poderosamente la atención las incrustaciones de oro que realizan en sus dientes anteriores, superiores e inferiores, con mayor incidencia en los superiores.

Las incrustaciones de oro empleadas como material obturador podían ser únicos o múltiples y abarcaban la cara vestibular de los dientes, siendo por lo general de forma redondeada, aunque existen evidencias de que también colocaban incrustaciones de forma rectangular, con ángulos continuos y lisos, y que estaban dispuestos sobre cavidades idénticas a las láminas de oro que se emplearían para emparejar el desgaste dentario realizado. La coincidencia entre el cuerpo obturador y las cavidades dentarias talladas son de magnífica sincronicidad, al grado de que han durado hasta nuestros días. La escasa discrepancia entre la cavidad y la obturación es asombrosa.

Aparentemente y al contrario de las incrustaciones mesoamericanas, dichos trabajos dentales ecuatorianos no estaban adheridos con ningún material cementante, y entraban a presión. El Dr. Guillermo Mata Amado (eminencia en el estudio de la odontología prehispánica mesoamericana) asegura que se ha encontrado evidencia confirmada por estudios químicos de que las incrustaciones en Mesoamérica estaban pegadas en el nicho dental con un material que contenía sustancias semejantes a los cementos utilizados en la odontología moderna. A pesar de estar tan adelantada la arqueología mexicana, no se ha podido determinar a ciencia cierta cómo los pueblos mesoamericanos realizaron cortes y perforaciones; esto es lo mismo que sucede en Ecuador.

De acuerdo con crónicas de la época de la colonia, otra de las costumbres y prácticas dentales realizadas por los Huancavilcas estaban dadas por las extracciones intencionales de los incisivos superiores por razones estéticas y religiosas. Los patrones estéticos varían debido a patrones sociales y etnológicos, los cuales están sujetos al campo de lo apreciativo y no necesariamente son compartidos por todos. Se dice que la belleza es subjetiva, cada persona aprecia distintos aspectos de la misma, haciéndolas agradables o desagradables para sí mismo.

Existe evidencia histórica de que lejos de parecer una práctica inútil, la misma está relacionada con un factor religioso, pues al parecer ese sacrificio era ofrendado para la satisfacción de los dioses.

Esto sólo representa una parte de la odontología primitiva del Ecuador, ya que debemos recordar que en la zona conocida como Mesoamérica florecieron grandes culturas, muy completas en las que las artes de todo tipo se desarrollaron al máximo, dejando una incógnita para los investigadores de estos días, ¿de dónde obtuvieron esos conocimientos?,¿cómo pudieron tallar los dientes de manera tan precisa con los instrumentos rudimentarios?,¿cómo colocaron las incrustaciones dentro del diente y con qué tipo de instrumental de manera que no lo fracturaban?,¿cuál es la composición de los materiales utilizados que perduran hasta nuestros días?

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