La odontología prehispánica (Primera parte)

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Por la C.D. C.M.F. Catalina Muñoz Velázquez

Europa recibió de América, y especialmente de México, una rica aportación a la cultura consistente en un acervo inmenso de productos alimenticios, industriales y farmacológicos, los cuales revolucionaron la economía, medicina, así como la alimentación del hombre en el viejo mundo.

Entre los alimentos más útiles podemos nombrar al maíz, papa, chile, cacao (cacahuatl, utilizado también como moneda), aguacate, vainilla, frijol, tomate, camote, cacahuate, calabaza, guayaba, mamey, jícama, nopal, papaya, tejocote, chayote, zapotes, sólo por mencionar algunos.

Hernán Cortés, en su carta dirigida a Carlos V el 30 de octubre de 1520, decía: “Ai calle de arbolarías donde a todas las raíces; hierbas medicinales que en la tierra se hallan. Ai casa como de boticarios, donde se venden las medicinas hechas así, potables, ungüentos y emplastos.”

De las plantas medicinales americanas solamente se citan las más conocidas, como las raíces de Jalapa y Michoacán; guayacán o palo santo, epicacuana, quina, coca, zarzaparrilla, yoloxóchitl, chihuapahtli, tamarindo, árnica, tabaco (pícietl); al igual que un grupo de drogas psicoactivas y alucinógenas, como las del teonanácatl, peyote y ololimque, que fueron usadas y son todavía empleadas en la medicina indígena, y cuya utilidad se ha confirmado recientemente.

La mayor parte de todo lo que enriquece la farmacología y la medicina a raíz del descubrimiento de América es originario de México.

Además, se deben incluir productos de uso industrial como el algodón (íx catí), el hule (ulli); fibras como el henequén, ixtle, zacatón; el chicozapote del que se extrae el chicle; los colorantes como el palo de Campeche, el famoso “palo de tinte” y la cochinilla (nochiztli), así como el tabaco (pícietí) que lo mismo usaban como medicina que como ofrenda ritual.

Fuentes prehispánicas
de la odontología mexicana

La odontología prehispánica en México tiene dos aspectos: uno se refiere a las enfermedades de la boca y su tratamiento; el otro y más fascinante, es el de las mutilaciones dentarias que abarcan limaduras e incrustaciones.

Gracias a los primeros cronistas, quienes aportan datos relacionados con las enfermedades de la boca, se conoce de la existencia de una gran variedad de plantas medicinales, bien conocidas por los indígenas y utilizadas para tratar los distintos padecimientos de la cavidad bucal.

Las primeras descripciones se encuentran en el llamado Códice Badiano, herbario azteca escrito en 1552 por el médico indígena Martín de la Cruz y traducido al latín por Juan Badiano. El original de esta obra se encuentra en la Biblioteca del Vaticano, mismo que fue descubierto en 1929.

Fray Bernardino de Sahagún comenzó la recopilación de la mayoría de los datos valiéndose de informantes indígenas, ancianos e ilustrados. Empleando métodos rigurosamente científicos informó sobre los usos y costumbres que se practicaban para la cura de enfermedades en las épocas anteriores a la Conquista. En uno de los capítulos de su Historia general de las cosas de Nueva España, refiere la manera como los indígenas empleaban las hierbas medicinales para la curación de diversos padecimientos en encías y dientes, señalando inclusive la importancia que le daban a la higiene bucal.

En éste y los siguientes números trataremos algunos de los aspectos más importantes de lo que sucedía entre los pueblos del antiguo México a nivel odontológico. Los aztecas, toltecas, teotihuacanos, zapotecas, mixtecos, mayas, etcétera, tenían ciertas costumbres o rituales que practicaban en sus piezas dentarias.

Es sabido que no toda la población tenía acceso a dichos trabajos, solamente estaban destinados a las clases superiores. Es admirable conocer y observar algunas piezas prehispánicas en las que se observan dientes incisivos anterosuperiores debida y delicadamente tallados en los que colocaban ciertas piedras preciosas e incrustaciones de oro. A diferencia de la odontología precolombina del Ecuador, éstas sí estaban cementadas y hasta nuestros días resulta un misterio conocer de qué materiales estaban compuestos sus materiales cementantes, los cuales han logrado resistir el paso de los años.

También encontró datos odontológicos sobre la caries dentaria, enfermedades de la boca, halitosis y úlceras. En su obra es posible encontrar gran cantidad de remedios útiles para sanar las heridas bucales, así como para fortalecer los tejidos y sanar las heridas bucales, astringentes para afianzar las dentaduras flojas, plantas para mitigar el dolor producido por la caries y conocimientos de cortezas empleadas también como medicina para ojos, nariz, oídos y dientes.

Igual que en Europa, entre los pueblos prehispánicos predominaban la magia y la superstición en la terapéutica de los siglos XV y XVI.

Mutilaciones dentarias por limaduras

Los dientes se limaban en casi todos los pueblos de este continente, y fue costumbre habitual también entre los habitantes de África, el sureste de Asia e Indonesia.

Según el antropólogo Javier Romero, en el territorio americano las mutilaciones se hacían en México, Guatemala, Belice, Honduras, Ecuador, Chile, Bolivia, Argentina y la parte suroriental de los Estados Unidos de Norteamérica.

Sin embargo, el término mutilación resulta impropio, ya que la limadura o incrustación, según se cree, se hacía en general con objeto de adornar y no de mutilar. Era una práctica eminentemente estética con probables intenciones de diferenciación social, rango o sentido mágico.

Alfonso Caso escribe: “Al juzgar las mutilaciones dentarias de nuestros aborígenes, no debemos considerarlas como un rasgo de incultura, sino como característica de otra cultura.” En México, los primeros cronistas españoles que se percataron de la costumbre indígena de limar dientes fueron los frailes Bernardino de Sahagún y Fray Diego de Landa, este último entre los mayas. Sahagún habla de las limaduras hechas a posta (a propósito) en su obra.

Si se toman en cuenta todas las simbologías asociadas con los dientes, resulta fácil comprender por qué los indígenas de Mesoamérica Ies atribuían tanta importancia y por qué los sacerdotes trataban de realzarlos mediante el adorno con incrustaciones de piedras preciosas.

Gutierre Tibón, escritor italomexicano, nacido en Milán, Italia y fallecido en Cuernavaca, Morelos, escribió extensamente sobre diversos temas de identidad cultural en cuanto a antropología, lingüística, psicología, etnología sociología, así como de política y es quien refiere dos tipos fundamentales de mutilación: primero, la que sirve para asemejar los dientes humanos a los de animales; y segundo, la creación de una nueva forma para dentaduras.

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