Los fumadores y la leucoqueratosis nicotínica del paladar

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Las enfermedades asociadas con el consumo de tabaco tienen como ejemplos más conocidos al cáncer pulmonar, en particular, y a otros en general como la bronquitis crónica, enfisema pulmonar y padecimientos cardiovasculares. Sin embargo, siendo aquellas las más evidentes, hay otras alteraciones orgánicas producidas al fumar que demuestran la nocividad general de un producto que al inhalarlo, y acceder a la circulación a través de los alvéolos pulmonares termina lesionando a una multitud de sistemas. Una de ellas es la leucoqueratosis nicotínica del paladar, trastorno benigno de la mucosa palatina.

Desde hace cerca de 50 años la medicina ya conocía el daño que produce el tabaco, pero su “voz clamaba en el desierto” superada por la publicidad engañosa de las empresas tabacaleras. El tabaco ha sido considerado durante decenios un producto de consumo habitual con claras connotaciones sociales y culturales, sin conocimiento cierto de los efectos que produce su ingesta en el organismo humano. Sin embargo, tras la multitud de estudios científicos que han demostrado la relación entre el tabaco y múltiples enfermedades perjudiciales para la salud del hombre, todavía en determinados círculos no se considera un hábito o costumbre no saludable. Recientes investigaciones han revelado una serie de características del fumador que lo catalogan como una persona que tiene una adicción a una sustancia, la nicotina, y al consumo de un producto, el cigarrillo. Es decir, el tabaquismo no sólo constituye un factor de riesgo para otras enfermedades, sino que es una. Esto hace que los fumadores se transformen en pacientes con un problema de salud importante y subsidiada, misma que requiere de tratamiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuye 4,9 millones de defunciones anuales a este hábito y se prevé que esta cifra aumente a más de 10 millones para el 2030. El 31 de mayo del 2010, la OMS expresó: “el tabaco mata en cualquiera de sus formas”. Un cigarro contiene cerca de 4,000 químicos, muchos de ellos venenosos en altas dosis. Algunos de los peores son la nicotina, arsénico, metanol, amonio, cadmio, monóxido de carbono, formaldehído, butano, y el cianuro de hidrógeno. Cada vez que se inhala humo de un cigarro, pequeñas cantidades de éstos van hacia la sangre a través de los pulmones, viajan por todas las partes del cuerpo y deterioran la salud del individuo y de quienes lo rodean.

Se sabe que el tabaquismo se ha definido como la principal causa evitable de mortalidad, pues ocasiona más defunciones que el SIDA, el consumo de alcohol y los accidentes de tránsito. El hábito de fumar ha sido asociado durante mucho tiempo con una variedad de padecimientos bucales.

De esta manera toda la boca queda afectada por este hábito, y es ahí donde se produce el primer contacto con el tabaco, que trae como resultado efectos negativos tales como halitosis, manchas extrínsecas de dientes y restauraciones, abrasión de superficies dentales, caries dental, estomatitis nicotínica, estados preneoplásicos, al igual que enfermedad periodontal.

La leucoqueratosis nicotínica del paladar también es conocida como estomatitis nicotínica, paladar del fumador, queratosis del fumador y uranitis glandular (uranos como bóveda, paladar); es catalogada como enfermedad benigna de la mucosa del paladar observada en fumadores, especialmente en aquellos que lo hacen con pipa. Es un proceso relativamente frecuente ya que el número de fumadores es alto a nivel mundial.

Manifestaciones clínicas

Se desarrollan pápulas blancogrisáceas aplanadas, induradas, de uno a tres mm de diámetro, frecuentemente acuminadas, centradas por una depresión rojiza, producida por el desprendimiento del tapón de queratina sobre las glándulas salivales menores inflamadas. Dichas pápulas tienen tendencia a confluir, dando un aspecto empedrado o estuco. Las lesiones son asintomáticas y se localizan en los 2/3 posteriores del paladar duro, pudiendo en ocasiones extenderse al paladar blando. Con la evolución, el cuadro adquiere más intensidad y predomina el componente queratósico, blanquecino, fisurado, sobre el componente inflamatorio glandular que puede llegar a quedar enmascarado. La zona del paladar afectada coincide con la región palatina con mayor componente glandular.

Diagnóstico

Es sencillo, por la clínica característica y el antecedente de tabaquismo importante, especialmente con pipa. La biopsia no es imprescindible para hacer el diagnóstico, aunque sería recomendable para descartar otras patologías.

El diagnóstico diferencial puede plantearse con otras lesiones blanquecinas orales (candidiasis, lesiones por fricción,l esiones galvánicas, líquen plano, papilomatosis oral florida, nevo blanco esponjoso, leucoedema, etcétera), con las infrecuentes leucoplasias palatinas (diagnóstico al que se llegará por exclusión), y con tres afecciones que, a diferencia de la estomatitis nicotínica, se desarrollan bajo una prótesis dentaria: la estomatitis por prótesis dentaria, candidias isatrófica e hiperplasia papilar palatina.

Tratamiento

Sólo basta con dejar el hábito de fumar para que desaparezcan las lesiones, de lo contrario y aunque se utilice cualquier otra técnica quirúrgica, volverán a surgir.

Referencias bibliográficas

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