¿Qué es el sistema linfático y cuál es su relación con la boca?

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POR EL C.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

El linfático es un sistema de vasos paralelo a la circulación sanguínea, se origina en espacios tisulares del cuerpo, para ser precisos en los llamados capilares linfáticos. Su función es actuar como un sistema accesorio para que el flujo de líquidos que se encuentran en los espacios de los tejidos vuelva a ser reabsorbido y pase a la circulación sanguínea. Igualmente es el encargado de eliminar las toxinas y conservar las concentraciones proteínicas básicas en el líquido intersticial. Representa una vía accesoria a través de la cual los fluidos de los espacios intersticiales pueden retornar a la sangre. De hecho, tiene la función de transportar materiales por todo el cuerpo, así como mantener el equilibrio hídrico del organismo, en la absorción y transporte de sustancias especialmente leucocitos.

Básicamente es una serie de fluídos que circulan por unos vasos, a los cuales se les llama linfa, de color transparente y compuesta de sustancias similares a la sangre excepto glóbulos rojos, así como proteínas de medio y alto peso molecular. Este líquido nace en los tejidos. Adquiere un color lechoso después de las comidas debido a las grasas que se absorben en el sistema digestivo y a la cual se le denomina quilo.

Componentes del sistema linfático

• Linfa: Generalmente es un líquido claro, similar al plasma, que contiene mucha agua y proteínas, así como leucocitos. Parte se produce en el hígado y la mayor cantidad deriva de la sangre. Una de sus funciones es el transporte de las grasas, que se caracterizan por tener moléculas muy grandes, desde el intestino delgado hacia la sangre. Otra función es limpiar la sangre de cuerpos extraños, restos celulares y bacterias patógenas.

• Ganglios linfáticos: Son masas circunscritas de tejido linfoide de color grisáceo, situadas en el trayecto de los vasos linfáticos. Su forma y tamaño son variables, ovoides o arriñonados y fluctuando entre 1 a 20 mm más de longitud. Están formados por una cápsula fibrosa, senos linfáticos y tejido linfoide, junto con los vasos sanguíneos, además de un estroma de tejido linfoide. Su estructura total proporciona un sistema ideal para purificar la linfa de partículas extrañas como bacterias, proteínas o productos de inflamación. También está habilitado para producir anticuerpos contra antígenos extraños que llegan hasta esa trama reticulada. Los ganglios linfáticos participan en dos mecanismos protectores diferentes llamados reacciones inmunes contra las bacterias y las proteínas extrañas del medio externo. Estas dos reacciones inmunes se denominan: respuesta humoral (mediada por los anticuerpos producidos por las células plasmáticas) y respuesta mediada por células (a través de linfocitos pequeños). Son más numerosos en las partes menos periféricas del organismo. Su presencia se pone de manifiesto fácilmente en partes accesibles al examen físico directo en zonas como axilas, ingle, cuello, cara, huecos supraclaviculares y poplíteos (cara posterior de la rodilla). Los vasos y ganglios linfáticos se disponen muchas veces rodeando a los grandes troncos arteriales y venosos (aorta, vena cava, vasos ilíacos, subclavios, axilares, etcétera).

• Vasos linfáticos: El sistema vascular linfático, es propiamente un “sistema de drenaje”, cuyos vasos más pequeños, los capilares linfáticos, terminan en extremos ciegos y conducen un líquido claro llamado linfa, desde los espacios extracelulares periféricos, a través de vasos linfáticos cada vez mayores. Éstos convergen en grandes conductos linfáticos (conducto toráxico y gran vena linfática derecha), que desembocan en las grandes venas de la base del cuello. A lo largo del curso de los vasos linfáticos se sitúan acúmulos encapsulados de tejido linfoide que constituyen pequeños órganos llamados ganglios linfáticos. La linfa que entra en los ganglios por los vasos linfáticos aferentes se reparte dentro de ellos para ser filtrada por medio de los vasos linfáticos eferentes. La que ha pasado entre un enorme número de células fagocitarias, queda limpia de cualquier material extraño conforme se va filtrando por los ganglios linfáticos. Muchos linfocitos, que desde la sangre habían entrado en los ganglios linfáticos, pasan a la linfa eferente y de esta manera son devueltos a la circulación sanguínea.

Además, existen otros relacionados íntimamente con él, como: bazo, timo, órganos linfoides y amígdalas.

Cavidad oral

Es un complejo ecosistema compuesto por más de 500 especies bacterianas. Las distintas zonas que la conforman constituyen verdaderos ecosistemas: mucosa, superficies dentales, biopelícula, surco gingival y saliva. Estos ecosistemas se caracterizan por su gran variabilidad, heterogeneidad y cantidad de la microbiota constituyente.

Los microorganismos causantes de las infecciones odontogénicas provienen de la flora bucal normal, cuyas bacterias predominantes son grampositivas facultativas (Estreptococo Viridans), gampositivas anaerobias (Peptoestreptococcus) y gramnegativas anaerobias (Prevotellas, Porfiromonas y Fusobacterias).

Todas éstas penetran a los tejidos por dos vías: dentaria y periodontal. Una vez que han ingresado, avanzan hasta donde las defensas del cuerpo lo permitan. Dicha introducción se da a través de los tejidos de la región buco-maxilo-facial. Las primeras bacterias en penetrar a un tejido son los estreptococos viridans, por ser facultativas, esto ocasionará la siguiente secuencia de cambios:

• Anaerobiosis: consumo total del oxígeno existente
• Ingreso de bacterias anaeróbicas
• Lisis tisular
• Absceso

El nombre del proceso infeccioso se asignará según el tejido que esté afectando en el momento del diagnóstico:

• Caries: esmalte y dentina
• Pulpitis: pulpa dentaria
• Gingivitis: encías
• Periodontitis: tejidos de soporte del diente
• Osteítis: infección en hueso
• Periostitis: periostio
• Celulitis: tejidos celulares subcutáneos, a través de los espacios aponeuróticos

Las infecciones odontogénicas se pueden diseminar provocando repercusiones regionales o sistémicas. Se define como infección a la colonización del organismo por microorganismos lesivos para el funcionamiento normal y supervivencia del huésped. El que una infección de este tipo permanezca en el ápice de un diente o se propague por los tejidos circundantes dependerá del equilibrio de tres factores: 1) la resistencia corporal del paciente, 2) virulencia de las bacterias y 3) cantidad de las mismas. En aquellas personas que poseen un grado de defensa corporal normal, por lo general tiene que haber una alta concentración de bacterias, con alto grado de virulencia para que la infección progrese. Si la resistencia es baja (paciente inmunosuprimido) se puede dar una rápida diseminación bacteriana aunque existan microorganismos de virulencia baja.

De tal manera que la resistencia corporal del paciente está determinada por dos factores: a) celular (leucocitos polimorfonucleares, monocitos, linfocitos y macrófagos) y b) humoral (inmunoglobulinas, anticuerpos, derivadas de linfocitos B).

La virulencia de la bacteria es la cualidad del microorganismo que favorece la invasividad sobre el huésped, la cual realizará a través de potentes endotoxinas y exotoxinas, que interferirán con la defensa humoral y celular del huésped.

La cantidad de bacterias acrecienta la capacidad de vencer a los elementos protectores del huésped y aumentar la producción de productos tóxicos.

Factores locales de la diseminación

• Hueso. Una vez que el equilibrio se rompe y la patogenicidad se inclina a favor de los microorganismos invasores, el hueso alveolar es la primera barrera local que limita la propagación de una infección hasta perforar el hueso cortical. Cuando una infección atraviesa el hueso, la segunda barrera es el periostio. Este no ofrecerá mayor resistencia física a la diseminación por lo que rápidamente la infección llegará a los tejidos blandos circundantes.

• Alvéolos dentarios. La relación de los alvéolos con las corticales, externas o internas, explica la difusión hacia los espacios aponeuróticos (celulitis). En la mandíbula se produce la progresión hacia lingual en los dos últimos molares; vestibular o lingual en el primer molar y segundo premolar; vestibular en el grupo incisivo hasta el primer premolar. En el maxilar superior suelen evolucionar hacia la cortical externa, excepto en el incisivo lateral y los procesos infecciosos dependientes de las raíces palatinas de los molares, que lo hacen hacia la cortical palatina.

• Relación de inserciones musculares con el ápice de las raíces dentarias. La fibromucosa gingival se adhiere a la apófisis alveolar y se separa para tapizar el labio y la mejilla creando el vestíbulo correspondiente. Por arriba de la misma se insertan las fibras musculares. Dependiendo de la relación entre las inserciones musculares y los ápices dentarios, los procesos infecciosos ocuparán el fondo vestibular o los espacios aponeuróticos primarios. Los músculos que se insertan en las láminas internas (lingual) o externas (vestibular) juegan un papel importante en la distribución de las infecciones odontógenas. En la región palatina no existe tejido celular ni inserciones musculares, por lo que sólo habrá abscesos subperiósticos, salvo en la vecindad del paladar blando, donde hay escaso tejido celular submucoso y los músculos del velo.

• Espacios aponeuróticos. El tejido celular subcutáneo es un tejido conjuntivo laxo con fibras colágenas y elásticas, abundantes células, con predominio de las adiposas y numerosos vasos sanguíneos y linfáticos. Tiene una función de relleno y deslizamiento entre las fascias y los músculos, creando espacios y regiones virtuales, los cuales pueden clasificarse por sus relaciones anatómicas en: primarios (los que están en contacto con los maxilares) y secundarios (los que se contactan con los primarios, pero no con los maxilares).

Toda esta revisión nos hace concluir que aún cuando se trate de un proceso carioso de tercer grado, agudo o crónico, puede haber inflamación, edema y crecimiento de los ganglios linfáticos del piso bucal. Es importante que el dentista reconozca que deberán tomarse medidas rápidas y adecuadas para controlar este proceso. El sistema linfático drena muy lentamente y por esa razón la inflamación y edema persisten por varios días o semanas. Además de elaborar una adecuada historia clínica del enfermo, habrá que prescribir antibióticos, antiinflamatorios y si el caso lo requiere efectuar un drenaje quirúrgico intra o extrabucal. Si estas medidas no se toman es probable que la infección progrese y cause otro tipo de infecciones sistémicas, conocidas como sepsis, que pueden llevar a la muerte al paciente o requerir su internamiento en un hospital.

Algo muy importante que también debemos mencionar es que el sistema linfático interviene cuando existen tumoraciones malignas en la boca, primero alertando al dentista de que algo no está bien y segundo reaccionando para combatir la enfermedad, así mismo por este sistema pueden diseminarse los cánceres.

Referencia bibliográfica

www.doctorlucasmiralda.com/infecciones_odontogenicas_doctor_miralda.pdf

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