Orígenes y enseñanza en México (4a parte)

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Por la C.D. C.M.F. Catalina Muñoz Velázquez

Diversos autores han señalado que la educación que actualmente se ofrece en las escuelas de odontología en México, debe ser revisada ya que tanto el modelo educativo que predomina en la mayoría de las escuelas y facultades, como los contenidos de los planes de estudio, se encuentran desfasados con respecto a las nuevas demandas de la realidad nacional. Es decir, no responden a la situación epidemiológica en salud bucal, a los recientes avances científicos y técnicos, a los cambios en el mercado de trabajo, a las nuevas expectativas para la mejoría de la calidad técnica y humana de la atención a la salud (Lara, 2001), así como también a los valores éticos que deben ser desarrollados en los profesionales durante su proceso de formación (Luengas, 2000). Por otro lado, se ha señalado, que la orientación que tiene la enseñanza de la odontología, origina una práctica profesional dirigida hacia un mercado reducido, constituido por grupos de población con capacidad para pagar directamente la atención, además que ha mostrado francas limitaciones para generar alternativas de servicio que permitan mejorar la salud bucal de amplios grupos de la población (Vilaca, 1988; López Cámara, 1999).

Hoy, como consecuencia de la influencia cada vez mayor de los procesos de globalización económica y de los acuerdos internacionales de libre comercio firmados con Estados Unidos y Canadá, se han impulsado en México mecanismos de la evaluación de la educación superior encaminados a responder a estándares para la acreditación de las escuelas y facultades y a la certificación de los egresados y de los odontólogos en ejercicio (Peace, 1997; Barmes, 1997). La presión para la aplicación de los mecanismos citados se encuentra en relación directa con el acceso al financiamiento necesario para expandir y mejorar la planta física de las instituciones y para apoyar la formación y actualización académica de los profesores, entre otras cosas.

Unido a lo anterior, se vislumbran importantes cambios en el campo de la atención a la salud, ya que se están creando las condiciones para incrementar la participación privada en este sector (Laurell, 1991). Recientemente se ha propuesto, por ejemplo, establecer seguros de salud, llamados ¨Instituciones de Servicios Especializados en Salud¨ (ISES) con base a un prepago, desde luego por parte del propio paciente. Esto jo implicaría una subrogación por parte de la SSA, IMSS o ISSSTE, sino la substitución o reemplazo de estas instituciones por las privadas, lo cual tendrá consecuencias en el mercado de trabajo de las profesiones de la salud (Frenk, 2001).

En México existen varias escuelas y facultades de odontología, las cuales tienen diferentes planes de estudio, que son cursados, en la mayoría de los casos en un lapso de cuatro años, aunque existen algunos centros educativos que han aumentado la duración de la carrera a cinco años. Esto en virtud de que en cuatro años es imposible cumplir con todos los objetivos cabalmente. La vida de un estudiante de odontología se reparte en sus inicios en recibir clases teóricas, donde se revisan materias básicas como anatomía, farmacología, fisiología, etcétera, que en el futuro le permitirán comprender qué relación tienen los dientes con el resto de todo el cuerpo y viceversa. Las materias propiamente odontológicas le permiten al alumno comenzar a trabajar sobre modelos de estudio y posteriormente en la clínica dental con pacientes para efectuarles trabajos de operatoria dental, control de placa dental, exodoncia, cirugía oral, odontopediatría y obviamente en cuatro años el tiempo resulta difícil de alargar, independientemente de que buena parte de su tiempo y sobre todo en el último año de la carrera se debe tener una constante relación con el mecánico y el laboratorio dental para la elaboración de las diferentes prótesis de los enfermos. Es esta la principal razón por la que muchas escuelas han comenzado a cambiar el tiempo de duración de la carrera a cinco años.

Entre los años 1998-2001, se realizó un estudio, seleccionándose de manera aleatoria 23 de las 36 escuelas y facultades públicas de odontología que para entonces existían. De esta muestra, 7 se encontraban en la zona norte, 12 en la zona centro y 4 en la zona sur del país. Todas fueron  públicas y su tamaño, así como su antigüedad, variables. Para obtener la información se diseñaron tres cuestionarios dirigidos respectivamente a autoridades, profesores y estudiantes de las escuelas seleccionadas y se sostuvieron entrevistas abiertas con los miembros del personal académico y directivos, así como con estudiantes del último período académico.

Planes de estudio y contenidos educativos

Como consecuencia de las evaluaciones diagnósticas que han efectuado los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), hubo 20 escuelas (87%) que estaban en el proceso de especificar el perfil del egresado en sus documentos oficiales. Anteriormente dicho perfil no era expresamente establecido, sino se planteaba en forma de objetivos educacionales. En la mayoría de los casos, dichos objetivos se establecieron de manera muy general y más bien como capacidades ideales, i.e.: ¨El egresado debe ser capaz de resolver los problemas de salud bucal más frecuentes o más importantes de la sociedad¨, o ¨Debe tener un alto nivel de conocimientos, habilidades y actitudes profesionales¨, o ¨Debe mantener un alto sentido de la ética profesional¨. Al revisar los documentos de las escuelas estudiadas, se observó que lo especificado en éstos, sea como objetivos educacionales, o como perfil del egresado, no se utiliza rigurosamente como guía para el desarrollo del programa académico propiamente dicho. Programas particulares de las materias o contenidos educacionales están formulados de manera independiente de sus declaraciones de principios. Salvo tres escuelas que siguen un modelo educativo organizado por módulos en vez de materias (sistema modular) y una de ellas que se encuentra en etapa de transición, el modelo seguido en todas las demás es por asignaturas y se estructura de manera tradicional en tres etapas: la primera llamada ¨ciencias básicas¨ , que agrupa las asignaturas básicas tales como anatomía, fisiología, bioquímica, histología, microbiología, además de algunas específicas para la odontología como la de anatomía dental y materiales dentales, que buscan la enseñanza de todos aquellos conocimientos teóricos considerados necesario para una práctica completa de la profesión; en la segunda etapa se incluyen materias de la llamada ¨preclínica¨ a donde se trata de simular situaciones en las cuales es necesario aplicar determinadas técnicas clínicas. En esta etapa se intenta preparar a los estudiantes para aprender y practicar las diversas técnicas odontológicas en ¨tipodonto¨ y ¨laboratorios dentales¨ sin el riesgo de hacerlo en pacientes en vivo; en la tercera etapa llamada ¨clínica¨ se presentan las asignaturas orientadas a las técnicas odontológicas que, tratando de conformar una práctica general, se imparten en forma aislada que semeja las ¨especialidades¨ odontológicas.

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