Aunque los avances en procedimientos e intervenciones que se pueden implementar en los pacientes cada vez son más eficaces, partir de la base del cuidado mediante la alimentación y buena calidad de vida, será sin duda la mejor estrategia para mantener una piel saludable.

Los aspectos más relevantes de la consulta dermocosmética actual son la eliminación de vello por depilación con luz y láseres, procedimientos con neurotoxinas y restitución volumétrica facial con rellenos, la utilización de tecnologías para estirar la piel facial y corporal mediante radiofrecuencia o el ultrasonido fraccionado de alta intensidad, así como otros métodos enfocados a la destrucción del tejido adiposo, como la criolipolisis y la cavitación; sin embargo, una de las áreas que usualmente tendemos a no dominar es la que abarca la pregunta de ¿cuál es la mejor alimentación o los mejores alimentos para una piel saludable?

El concepto más cercano a la respuesta correcta es que una alimentación balanceada en forma general no mejorará sólo la piel, sino todos los tejidos del organismo, por lo que es importante tener los conocimientos elementales o un especialista en nutrición a quien referir a los pacientes, y así ofrecer el complemento idóneo para mantener una apariencia de belleza, así como salud general más efectiva.

Dos elementos fundamentales en mujeres mayores de 40 años son la restitución hormonal para un climaterio más llevadero, con menos morbilidad ósea, metabólica y cardiovascular propia de esta edad, esto al contar con un colega especialista en climaterio, y en segundo término la sugerencia de una rutina correcta de ejercicios, ya sea con un entrenador en un gimnasio, un entrenador personal, o sesiones de yoga, con el objeto de mantener un sistema cardiovascular sano y una masa ósea y muscular adecuada.

Un porcentaje importante de las pacientes que piden estas terapias son mujeres por arriba de los 40 años, quienes además del protocolo dermocosmético requieren de una asesoría alimentaria, la cual impactará en un envejecimiento más saludable, tomando en cuenta que la mitad de la vida es un periodo especial, en donde la aterosclerosis aumenta, exacerbando los riesgos que pueden desencadenar una cardiopatía isquémica, así como lesiones cerebrales de la misma índole.

El reemplazo hormonal y el ejercicio correcto para la edad de las pacientes, ofrecen beneficios no sólo a la piel, sino también al total de la economía del individuo.

En un estudio que incluyó a 10,670 mujeres conocido como Nurses’ Health Study, que comenzó en 1976 en el Brigham and Women’s Hospital junto con la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, demostró que el grupo de mujeres incluido en la década de 1980, con edades entre 55 y 65 años, no presentaban enfermedades crónicas en ese momento.

Las participantes respondieron dos cuestionarios sobre hábitos alimenticios, uno en 1984 y otro en 1986. El equipo médico asignó un puntaje en relación con qué tan saludables eran sus dietas o su similitud con la dieta mediterránea.

En el año 2000 se volvió a evaluar a las pacientes, quienes ya tenían más de 70 años. Los autores definieron como “envejecimiento saludable” la falta de las principales enfermedades crónicas, sin deterioro físico, así como ausencia de trastornos mentales o problemas cognitivos. Esa definición se aplicaba sólo al once por ciento (1,171 mujeres).

Se volvió a evaluar la calidad de la dieta utilizando una escala, en la que el 0 era dieta poco saludable, hasta 110, que correspondía a una dieta muy saludable. Las mujeres que envejecían sin ningún proceso mórbido obtuvieron un puntaje de 53.2 puntos, mientras que la dieta de aquellas que envejecían con algunos cambios de la edad recibió en promedio 50.6 puntos.

La escala para valorar la similitud con la dieta mediterránea era de cero a nueve. Las que envejecían saludablemente obtuvieron 4.5 puntos, mientras que las que lo hacían normalmente alcanzaron los 4.3 puntos, es decir una diferencia mínima.Casi por razones obvias las participantes que envejecían saludablemente eran menos propensas a ser obesas o a fumar, y hacían más ejercicio que el otro grupo, y tanto la hipertensión como el colesterol elevado eran menos frecuentes que en las que envejecían con la patología propia de este grupo de edad.

Comer más saludablemente reducía un 34 a 46 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas o deterioro en la vejez, tras considerar otros factores asociados.

Es de dominio popular que una dieta equilibrada y con vegetales, similar a la mediterránea, como la DASH y MyPlate (de www.choosemyplate.gov) es saludable para el corazón y la economía en general. Es importante comentar que el grupo de pacientes sanas tenían adicionalmente hábitos de vida más saludables.

El abordaje terapéutico debe ir más allá del procedimiento cosmético, instando a los pacientes a mantener un estilo de vida más saludable

Los aspectos más relevantes de la consulta dermocosmética actual son la eliminación de vello por depilación con luz y láseres, procedimientos con neurotoxinas y restitución volumétrica facial con rellenos, la utilización de tecnologías para estirar la piel facial y corporal mediante radiofrecuencia o el ultrasonido fraccionado de alta intensidad, así como otros métodos enfocados a la destrucción del tejido adiposo, como la criolipolisis y la cavitación; sin embargo, una de las áreas que usualmente tendemos a no dominar es la que abarca la pregunta de ¿cuál es la mejor alimentación o los mejores alimentos para una piel saludable?

El concepto más cercano a la respuesta correcta es que una alimentación balanceada en forma general no mejorará sólo la piel, sino todos los tejidos del organismo, por lo que es importante tener los conocimientos elementales o un especialista en nutrición a quien referir a los pacientes, y así ofrecer el complemento idóneo para mantener una apariencia de belleza, así como salud general más efectiva.

Dos elementos fundamentales en mujeres mayores de 40 años son la restitución hormonal para un climaterio más llevadero, con menos morbilidad ósea, metabólica y cardiovascular propia de esta edad, esto al contar con un colega especialista en climaterio, y en segundo término la sugerencia de una rutina correcta de ejercicios, ya sea con un entrenador en un gimnasio, un entrenador personal, o sesiones de yoga, con el objeto de mantener un sistema cardiovascular sano y una masa ósea y muscular adecuada.

Un porcentaje importante de las pacientes que piden estas terapias son mujeres por arriba de los 40 años, quienes además del protocolo dermocosmético requieren de una asesoría alimentaria, la cual impactará en un envejecimiento más saludable, tomando en cuenta que la mitad de la vida es un periodo especial, en donde la aterosclerosis aumenta, exacerbando los riesgos que pueden desencadenar una cardiopatía isquémica, así como lesiones cerebrales de la misma índole.

En un estudio que incluyó a 10,670 mujeres conocido como Nurses’ Health Study, que comenzó en 1976 en el Brigham and Women’s Hospital junto con la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, demostró que el grupo de mujeres incluido en la década de 1980, con edades entre 55 y 65 años, no presentaban enfermedades crónicas en ese momento.

Las participantes respondieron dos cuestionarios sobre hábitos alimenticios, uno en 1984 y otro en 1986. El equipo médico asignó un puntaje en relación con qué tan saludables eran sus dietas o su similitud con la dieta mediterránea.

En el año 2000 se volvió a evaluar a las pacientes, quienes ya tenían más de 70 años. Los autores definieron como “envejecimiento saludable” la falta de las principales enfermedades crónicas, sin deterioro físico, así como ausencia de trastornos mentales o problemas cognitivos. Esa definición se aplicaba sólo al once por ciento (1,171 mujeres).

Se volvió a evaluar la calidad de la dieta utilizando una escala, en la que el 0 era dieta poco saludable, hasta 110, que correspondía a una dieta muy saludable. Las mujeres que envejecían sin ningún proceso mórbido obtuvieron un puntaje de 53.2 puntos, mientras que la dieta de aquellas que envejecían con algunos cambios de la edad recibió en promedio 50.6 puntos.

La escala para valorar la similitud con la dieta mediterránea era de cero a nueve. Las que envejecían saludablemente obtuvieron 4.5 puntos, mientras que las que lo hacían normalmente alcanzaron los 4.3 puntos, es decir una diferencia mínima.Casi por razones obvias las participantes que envejecían saludablemente eran menos propensas a ser obesas o a fumar, y hacían más ejercicio que el otro grupo, y tanto la hipertensión como el colesterol elevado eran menos frecuentes que en las que envejecían con la patología propia de este grupo de edad.

Comer más saludablemente reducía un 34 a 46 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas o deterioro en la vejez, tras considerar otros factores asociados.

Es de dominio popular que una dieta equilibrada y con vegetales, similar a la mediterránea, como la DASH y MyPlate (de www.choosemyplate.gov) es saludable para el corazón y la economía en general. Es importante comentar que el grupo de pacientes sanas tenían adicionalmente hábitos de vida más saludables.

El tratamiento multidisciplinario debe ser la pauta a seguir con el fin de ofrecer el máximo beneficio a cada paciente

La conclusión es que a pesar de que los hábitos, la genética del individuo, y quizá hasta la actitud ante la vida estén relacionados con una senectud más saludable, es importante asesorar a los pacientes que solicitan procedimientos dermocosméticos, que nunca es demasiado tarde para mejorar la alimentación, sugiriendo el consumo de más granos integrales, frutas, verduras, lácteos descremados, carne roja y blanca y por lo menos dos porciones de pescado por semana, con el objeto de disfrutar una senectud más sana, que junto con la cavitación, criolipolisis y la mesoterapia, entre otras, más la gama de procedimientos de rejuvenecimiento facial y corporal con los que contamos actualmente, nos darán la posibilidad de ofrecer alternativas de salud y belleza más integrales, en aquellas pacientes en la etapa media de la vida que acuden a nuestras consultas en búsqueda de procedimientos integrales de salud y belleza.

Existen diferentes dietas, que dependiendo de las características de cada individuo, pueden ser llevadas a cabo.

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