Cavitación para la eliminación de la adiposidad localizada. ¿funciona?

Por la Dra. Minerva López Residente de Dermatología en el Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”.

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La obesidad localizada constituye un problema frecuente de consulta al médico, debido a que esto afecta estéticamente la imagen corporal de mujeres y hombres en todo el mundo.

Las alternativas más conocidas para la eliminación de estas áreas de adiposidad resistentes a la dieta y al ejercicio han sido la liposucción con máquina o jeringa, o la inyección de agentes lipolíticos a nivel local.

Una alternativa adicional y relativamente reciente es la cavitación, que nació como procedimiento estético en la ciudad de Milán, Italia, en 2005.

Esta técnica permite deshacerse de la grasa localizada a través de ondas de calor por ultrasonido, lo que convierte el tejido adiposo en burbujas, las cuales se revientan y permiten que la grasa sea eliminada por el sistema linfático. Tal fenómeno ha hecho que este revolucionario método sea considerado una alternativa a la liposucción, ya que el tratamiento no es invasivo y es completamente ambulatorio, aunque el resultado es más gradual.

El procedimiento tiene grandes ventajas y una elevada tasa de eficacia. Además es un modo eficaz para eliminar la celulitis o lipodistrofia, que no requiere hospitalización ni anestesia local o general, aunado a que no hay cicatrices en la piel, como en el caso de la liposucción.

En términos generales, se puede decir que este tratamiento elimina la grasa localizada en áreas difíciles del cuerpo que son depósitos densos con adipocitos muy durables, como los costados o “llantitas” y la piel alrededor del ombligo: se logra destruir grandes volúmenes de tejido adiposo en una sola sesión.

Adicionalmente se estira la piel durante el proceso, estimulando al mismo tiempo su elasticidad y evitando la flacidez, obteniendo un resultado estético muy bueno.

Tanto el médico como el paciente deben tener claro que la cavitación no es un sistema para perder peso: sólo sirve para eliminar las adiposidades en ciertas zonas del cuerpo como abdomen, muslos y nalgas, por lo que llevar a cabo una dieta adecuada durante el grupo de sesiones para lograr la lipólisis por cavitación es de suma importancia para alcanzar los mejores resultados, también se debe iniciar una rutina de ejercicios de forma complementaria.

En algunos aparatos puede asociarse la cavitación con radiofrecuencia, buscando de esta forma reafirmar aun más la piel y disminuir la flacidez. Anecdóticamente algunos colegas refieren aumentar al proceso mesoterapia con lipolíticos y presoterapia.

El tratamiento exclusivamente de cavitación se realiza utilizando una máquina de ultrasonido con un transductor que se coloca sobre la piel, previa aplicación de un gel en la zona a tratar; se hacen movimientos en forma circular, aplicando masaje, lo cual destruye el tejido adiposo que es expulsado por la orina.

Las pacientes refieren mucha sed después del procedimiento, y es conveniente tomar al menos dos litros de agua para facilitar la eliminación de la grasa destruida.

Los mejores resultados se observan entre las 8 y 12 sesiones, y se sabe que el cuerpo tarda alrededor de 72 horas en eliminar la grasa lisada, por lo que también hay que esperar de cuatro a siete días para repetir la terapia. Cada sesión dura de 35 a 40 minutos y los cambios comienzan a apreciarse a partir de la tercera sesión.

Es fundamental la medición de las circunferencias de la zona a tratar con cinta métrica y plicómetro, así como la implementación de un control fotográfico.

Teóricamente se pueden lograr mejores resultados llevando a cabo una intervención ambulatoria, en la que además de la cavitación, el médico aplica previamente solución salina dentro del panículo, agregando un anestésico local o sustancias lipolíticas como la fosfatidilcolina o el desoxicolato como un método de terapia off label que aumentará así el fenómeno lipolítico.

Los riesgos de la cavitación son mínimos o muy poco probables si el procedimiento es realizado por un médico especializado, con el conocimiento de los mecanismos de acción de esta terapia a nivel fisiológico, y que utilice los parámetros correctos del aparato del que se servirá.

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