Luz para el cuerpo pero, ¿también para la depresión?

Por el Dr. Antonio de Jesús de León Cruz

287

La exposición lumínica moderada y bajo las medidas de protección correctas ofrece beneficios al funcionamiento orgánico, pero ahora también se ha buscado determinar si debiera estar indicada ante el trastorno depresivo mayor.

De acuerdo con la OMS, se estima que la depresión afecta a 350 millones de personas y es la segunda causa de discapacidad en el ámbito mundial; además está asociada con el deterioro en la calidad de vida y el aumento del riesgo de mortalidad. El tratamiento para el síndrome depresivo mayor incluye psicoterapia y fármacos pero las tasas de remisión suelen ser bajas y se requieren varias opciones terapéuticas.

La terapia con luz utilizada para los desórdenes afectivos estacionales podría también implementarse en los desórdenes depresivos mayores. El uso de luz brillante es segura, bien tolerada y es un tratamiento no farmacológico que puede ser utilizado solo o en combinación con otros tratamientos.

La luminoterapia puede corregir disturbios del ritmo circadiano que podrían estar presentes en la fisiopatogenia de los desórdenes depresivos mayores.

Metaanálisis previos con luminoterapia en desórdenes depresivos mayores no estacionales reportaron resultados equívocos y conflictivos. Según dos revisiones sistemáticas más recientes existe una evidencia insuficiente para determinar la eficacia de la luz brillante como monoterapia en el tratamiento de la depresión mayor; así, el objetivo de un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en JAMA Psychiatry (Lam RW, et al. 2016 Jan 1;73[1]:56-63) fue investigar la eficacia de la terapia con luz, comparada con un antidepresivo y con la combinación de ambos en los desórdenes depresivos mayores no estacionales en pacientes ambulatorios.

El estudio se realizó en tres centros psiquiátricos (uno en Vancouver y dos en Toronto, Canadá) entre octubre del 2009 y marzo del 2014.

 

Se incluyeron pacientes entre 19 y 60 años con diagnóstico de desorden depresivo mayor según los criterios del DSM-IV-TR, evaluado por un psiquiatra, confirmado por el “Mini International Neuropsychiatric Interview” (MINI) y una puntuación de 20 o más en el “Hamilton Depression Rating Scale” (HAM-D), que estuvieran sin medicación psicotrópica durante al menos dos semanas previas a la visita inicial.

Se excluyeron pacientes con síndromes estacionales, bipolaridad, desórdenes psicóticos, abuso de sustancias o dependencia durante el último año, o riesgo alto de ideas suicidas. También fueron descartados aquellos con patologías médicas inestables, enfermedades de la retina, embarazadas o en período de lactancia, o que hubieran utilizado previamente fluoxetina o luminoterapia, así como los que tienen antecedentes de resistencia al episodio depresivo actual (definida como falta de respuesta con dos o más antidepresivos durante al menos 6 semanas), o los que estuvieran realizando otro tratamiento antidepresivo concomitante.

Los pacientes incluidos en el estudio tuvieron una fase de una semana sin tratamiento para regularizar el ciclo de sueño-vigilia, y se les solicitó que durmieran solamente entre las 22:00 y las 8:00 horas para identificar a los respondedores espontáneos. Aquellos pacientes con mejoría fueron retirados del estudio. Posterior a esto, fueron distribuidos al azar en una proporción uno 1:1:1:1, a uno de cuatro tratamientos durante 8 semanas: el primer grupo recibiría una terapia única con luz brillante utilizando una caja de luz fluorescente más un comprimido con placebo, el segundo, fluoxetina en monoterapia a una dosis de 20 mg/día asociado con un generador de iones inactivos para simular la caja con luz, el tercero recibiría placebo tanto del antidepresivo como la utilización del generador de iones inactivos, y el cuarto el tratamiento combinado utilizando la caja de luz brillante y fluoxetina a 20 mg/día. Debían exponerse diariamente a la caja de luz brillante fluorescente durante 30 minutos.

La principal medida de evaluación fue el cambio en el “Montgomery-Asberg Depression Rating Scale” (MADRS). Se definió como respuesta  la reducción del 50 % o más en dicha escala; y como remisión la reducción en la escala a 10 puntos o menos en la visita final; además, se determinó la eficacia con la escala “Clinical Global Impression” (CGI) y cuestionarios para el paciente como el “Quick Inventory of Depressive Symptomatology-Self report” (QIDS-SR). También se evaluaron los eventos adversos.

La depresión se ha relacionado con alteraciones físicas como las enfermedades cardiovasculares (OMS)

Como parte de los resultados se reportó lo siguiente:
  • En total fueron distribuidos al azar 122 pacientes, 32 en el brazo con luminoterapia, 31 en el de fluoxetina, 29 en el brazo combinado, y 30 en el de sólo placebo.
  • La mediana y su desviación estándar del cambio en la escala de MADRS desde la basal hasta la  octava semana  fue de 16.9 (9.2) en aquellos con tratamiento combinado, 13.4 (7.5) en los que recibieron luminoterapia como único tratamiento, 6.5 (9.6) en los tratados con placebo, y 8.8 (9.9) en el grupo con fluoxetina en monoterapia.
  • Se encontró una diferencia significativa en el efecto del tratamiento con luz versus placebo (p=0.006), y en el tratamiento combinado versus placebo (p<0.001), pero no con fluoxetina versus placebo (p=0.32).
  • A las 8 semanas de tratamiento, la tasa de respuesta registrada en la escala de MADR, fue de 33.3 % (n=10) para los pacientes con placebo; en cambio,  fue de 29 % (n=9) para los de fluoxetina,  50 % (n=16) para aquellos con luminoterapia, y de 75.9 % (n=22) para los que recibieron el tratamiento combinado.
  • La diferencia fue significativa para el tratamiento combinado versus placebo (p≤0.005), pero no para fluoxetina versus placebo (p=0.69) o para el brazo con tratamiento lumínico versus placebo (p=0.17).
  • El número de pacientes participantes necesarios para tener respuesta con el tratamiento combinado versus placebo fue de 2.4 (IC 95 %: 1.6 a 5.8).
  • La tasa de remisión en la escala de MADRS se alcanzó en el 30 % (n=9) en el grupo con placebo, 19.4 % (n=6) en el de fluoxetina, 43.8 % (n=14) en grupo con tratamiento lumínico, y en 58.6 % (n=17) en el brazo con tratamiento combinado.
  • Se observó un efecto significativo del tratamiento combinado versus Placebo (p=0.02) pero no con fluoxetina versus placebo (p=0.31), o con el tratamiento lumínico versus placebo (p=0.27).
  • El número necesario de pacientes a tratar para alcanzar una remisión con el tratamiento combinado versus placebo fue de 3.5 (IC 95 %: 2.0 a 29.9).
  • Se observó una mejoría significativa en la escala CGI con el tratamiento lumínico versus placebo (p=0.01), y con el tratamiento combinado versus placebo (p<0.01) pero no para el grupo con fluoxetina.
  • • Se observaron cambios significativos en la escala QIDS-SR para el tratamiento combinado versus placebo (p=0.004), pero no para el tratamiento lumínico ni con fluoxetina.
  • Se observó un solo evento adverso serio durante el ensayo (hospitalización por ideación suicida) que no se consideró asociado con  los tratamientos en estudio.
  • El porcentaje de pacientes que reportaron al menos un evento adverso relacionado con el tratamiento no fue significativamente diferente entre los brazos del estudio: con placebo se evidenció en 16 pacientes (53.3 %), con fluoxetina en otros 25 (80.6 %),  para el tratamiento lumínico el reporte fue de 20 (62.5 %), y con la combinación en 15  individuos (51.7 %), en todos los casos, éstos fueron transitorios.

La depresión Puede llegar a hacerse crónica o recurrente, dificultando la capacidad para afrontar la vida diaria

La conclusión es que tomando en cuenta los hallazgos reportados, se puede integrar que el tratamiento con luz (ya sea en monoterapia o en combinación con fluoxetina) es eficaz y bien tolerado para los pacientes con desórdenes depresivos mayores no estacionales. El tratamiento combinado tuvo el efecto más consistente.

Compartir