Consulta dermocosmética en pacientes varones

Por el Dr. José Luis Sánchez Rodríguez Especialista en Dermatología.

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Los cambios sociales han impactado de manera importante la conducta de los pacientes, repercutiendo a su vez en la clase de procedimientos que los varones solicitan que les sean aplicados.

Actualmente un aspecto en que los dermatólogos deben estar altamente capacitados es en la implementación de tratamientos que se enfocan al embellecimiento físico del paciente masculino; desde hace años, el concepto de metrosexualidad no es ajeno a la práctica cosmética, entendiendo que cada día es más frecuente el marcado interés que estos individuos desarrollan ante el cuidado personal, la apariencia física y un estilo de vida sofisticado.

Como parte de los antecedentes, se sabe que dicho término fue acuñado en 1994 por el periodista Mark Simpson para describir una creciente tendencia del culto al cuerpo y la vanidad en hombres heterosexuales, que alejados del estereotipo homosexual, buscan verse estéticamente más agradables.

De manera teórica el fenómeno aparece en la sociedad posindustrial gracias a una transición económica (al pasar de una economía industrial a otra de servicios) que tiene como base el desarrollo técnico, la investigación científica, la educación y las comunicaciones en la red.

El paciente metrosexual, generalmente cuenta con suficientes recursos financieros y un buen empleo en un ambiente urbano, gasta dinero en prendas de vestir de marcas de prestigio y productos de cuidado personal (como dermocosméticos para varones), además busca servicios como la depilación láser y el mantenimiento de una piel joven.

Obviamente acude al gimnasio y de manera frecuente contrata la orientación nutricional profesional; también son partidarios de los últimos avances tecnológicos, por lo que los tratamientos con máquinas innovadoras resultan muy atractivos para ellos.

En México no hay estadísticas al respecto, pero en Estados Unidos los procedimientos dermocosméticos realizados en hombres se han incrementado en 273 % desde 1997, y en 2014 aproximadamente el 10 % de este tipo de procedimientos, en total, se llevaron a cabo en varones, de acuerdo con algunas encuestas.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta en dermocosmética, es que la anatomía y forma facial del varón es distinta a la de la mujer, por lo que los procedimientos de aplicación de neurotoxinas o restitución volumétrica facial, deben seguir un patrón masculino para evitar feminizar la cara de los individuos metrosexuales.

Al ser cada paciente distinto, no se cuenta con patrones estrictos o fórmulas de cocina para el rejuvenecimiento facial (aplica tanto en hombres y mujeres), por lo que invertir tiempo intercambiando puntos de vista y pláticas amplias con el paciente, será el acercamiento adecuado para intentar satisfacer sus necesidades, procurando dejar claro las expectativas que son factibles, y explicar aquellas que pueden no ser realistas, ya que un punto destacable en el paciente varón es que con frecuencia, y a diferencia de las mujeres, suelen acudir sin una idea del todo clara o precisa sobre lo que desean.

Los dos procedimientos más demandados son la aplicación de neuromoduladores y los rellenos dérmicos.

En general un área fundamental de la apariencia facial es la forma de las cejas, las cuales en las mujeres son más altas y arqueadas, detalle que en una cara masculina es inadecuado y puede ocasionar insatisfacción visual. La idea general (aunque es variable dependiendo del paciente) es afectar lo menos posible los músculos de la región periocular, y centrarse más en la región frontal alta, a menos que en algún caso en particular se desee modificar también la forma de las cejas.

Otro aspecto interesante es que los varones requieren mayores cantidades de toxina (debido a la fuerza de la musculatura facial), lo cual también altera el presupuesto ya que en comparación con las mujeres, el costo puede duplicarse.

A diferencia de la mayoría de las mujeres, quienes frecuentemente piden que se les rellenen los surcos nasogenianos, a una proporción importante de varones lo que les preocupa son las ojeras o el parpado inferior, sitios donde frecuentemente se da la mayor reducción del tejido blando, lo que hace que se vean cansados.

La barbilla, mandíbula y papada son regiones que también tienen alta demanda cosmética, ya que la flacidez suele manifestarse con el uso diario de la camisa ajustada y corbata; para estos casos la criolipólisis, el ultrasonido focalizado de alta intensidad y el uso de desoxicolato para lisar la grasa de la papada, así como los rellenos con una G alta de gran expansión, como el ácido poliláctico en el área de la mandíbula, disimulan la grasa submentoniana y definen su forma.

Aun cuando no están plenamente establecidos los protocolos combinados, la asociación de desoxicolato con criolipólisis es otra opción teóricamente sinérgica. El desoxicolato, utilizado en Latinoamérica desde hace años para este fin, acaba de ser aprobado en Estados Unidos para la doble papada, y viene en una jeringa precargada; sin embargo, al aplicarlo muy cerca de la parte lateral de la papada, puede provocar alteraciones del nervio mandibular y un edema significativo en la zona que puede durar hasta dos semanas.

Actualmente hay aparatos de criolipólisis que traen aditamentos para la papada y son efectivos tanto para la grasa submentoniana como para sus depósitos laterales, haciendo que la molestia y los efectos colaterales sean mínimos, al punto de que prácticamente ningún paciente se ve obligado a dejar de realizar sus actividades cotidianas.

En el caso de los rellenos de pómulos en hombres, éstos deben ser más planos y menos prominentes que en las mujeres (para ellas son muy curvos), ya que de omitir esta característica el aspecto de la cara tenderá hacia uno más femenino.

Otro aspecto fundamental es que muchos hombres tienen barba, por lo que el médico debe acostumbrarse a trabajar con inyectables en una piel con abundancia de pelos terminales.

Amén todo lo anterior, no se debe olvidar que la cara del varón está altamente vascularizada lo cual, a diferencia de las mujeres, favorece el riesgo para desarrollar hematomas; este efecto adverso debe ser comentado antes del procedimiento, ya que si el paciente tiene algún compromiso social o laboral importante, será prudente posponer la intervención.

Dos áreas importantes en las que los hombres buscan apoyo

La grasa de los costados (“lonjas”), la cual aun con ejercicio tiende a ser difícil de eliminar, por lo que es factible la realización de criolipólisis, cavitación o ambas, sin embargo debe tenerse claro que el cuerpo del hombre es más cuadrado, y no debe ser tan acinturado como el de la mujer, aconsejando mantener la proporción aurea entre la medida de los hombros y la medida de la cintura, es decir, el tamaño de la circunferencia de los hombros de un varón debe ser de 1.68 veces el tamaño de la circunferencia de la cintura, lo que dará mayor satisfacción a los pacientes y un mejor ideal estético.

La alopecia (más por la distribución androgenética); encuestas muestran que esta región resulta la más preocupante; así, no es infrecuente que muchos pacientes acudan en busca de apoyo para contener el curso de la pérdida de cabello, lo que destaca la adecuada capacitación que el profesional debe tener, con la finalidad de ofrecer alternativas de lociones, champús, mesoterapia y en última instancia, trasplante de pelo.

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