¿Cómo afecta la contaminación a la piel?

Por Cinthya Mendoza Romero

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La contaminación, tema siempre tan grave, actualmente se ha vuelto –por desgracia– bastante cotidiano. Como se ha incrementado tanto (sobre todo en la Ciudad de México), se han tomado medidas con la finalidad de reducir los índices y mejorar la calidad del aire.

Este problema ambiental afecta a todo nuestro organismo, incluida la piel, la cual se ve perjudicada por la polución que nos brinda tan mala calidad del aire y del agua. Por factores internos como la deficiencia de nutrientes (vitaminas A, C, D y ácido fólico) o por falta de descanso, estrés, exceso en el consumo de alcohol y tabaco, entre otros. Entre las alteraciones cutáneas que se pueden manifestar se encuentra la pérdida de tonicidad e irritación, prurito y alergias. Factores contaminantes del aire como el monóxido de carbono ralentizan el metabolismo de la piel produciendo envejecimiento prematuro y sequedad.

Con base en lo anterior y al tratarse de uno de los órganos más importantes que tenemos, es importante cuidar la piel; para ello se recomienda:

• Lavarse la cara antes de ir a dormir para retirar los residuos nocivos.

• Se sugiere no usar jabones que contengan detergentes o bactericidas porque desequilibran su pH ácido.

• Limitar el tiempo que se pasa en piscinas y otras aguas altamente cloradas, ya que este elemento la reseca.

• Usar bloqueador solar.

• Mantenerla hidratada.

• Descansar entre seis y ocho horas diarias.

LA CONTAMINACIÓN GENERA ENVEJECIMIENTO, DESHIDRATACIÓN, DESARROLLO DE ACNÉ, ENTRE OTROS PROBLEMAS

La mayoría de las personas no puede evitar exponerse a la contaminación del lugar en donde vive por lo que otro factor importante a considerar es la alimentación, misma que tiene una función clave, por ello lo ideal es consumir al menos cinco porciones de frutas y verduras, ya que aportan distintos nutrientes que podrán reducir o evitar las consecuencias del esmog y otros contaminantes en la piel.

Agentes contaminantes que agreden la piel

Ozono y óxido de nitrógeno

Provocan inflamaciones.

Monóxido de carbono

provoca carencia de aporte de oxígeno a los tejidos.

Dióxido de azufre

causa alteraciones, irritación y alta sensibilidad.

Partículas en suspensión

pueden provocar irritaciones y alergias.

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