Perlas terapéuticas con adecuado costo-beneficio

Por la Dra. Lizeth Alejandra Gutiérrez Chávez Especialista en Dermatología. Cd. de Puebla, Pue.

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Los avances tecnológicos han penetrado de manera importante la práctica cotidiana, siendo de alta utilidad y eficiencia, sin embargo, técnicas como la subincisión y micropunción siguen siendo las más rentables en casos específicos.

El profesional de la salud debe estar en búsqueda y actualización constante acerca de los principales avances médicos con la finalidad de poder ofrecer a cada paciente el tratamiento más eficaz y de mejor costo-beneficio, sin embargo, en ocasiones sin percatarse de esto, la orientación terapéutica tiende a la elección de técnicas de vanguardia aunque de alto precio.

La eficacia de algunos procedimientos clásicos y a menudo catalogados como “pasados de moda”, en ocasiones no puede ser igualada por los métodos modernos, un ejemplo de esto es la subincisión para algunas cicatrices atróficas por acné, cuya superficie puede ser normal, pero que, sin embargo, se observan hundidas.

El método de subincisiones con aguja no tiene comparación con ningún aparato en cuanto a su eficacia.

Dentro de la variedad de cicatrices atróficas están las de uno a dos milímetros (anteriormente conocidas como en “picahielo”), de dos a cuatro milímetros (que por su forma, pueden ser las equivalentes a las que se denominaban boxcar) y las rolling, que se caracterizan por presentar la superficie de la piel íntegra, pero al estirarlas se evidencia la adherencia hacia la profundidad, lo que se manifiesta con el aspecto de hundimiento, siendo en estos casos el procedimiento de subincisión altamente útil. Aunque se solía utilizar la aguja Nokor, también se puede hacer con agujas comunes de diferentes calibres, con resultados muy buenos y costos aceptables.

La micropunción con un rodillo de agujas o rolling es también un método barato, sin embargo no despega la fibrosis dérmica como lo hace la subincisión; este método de multipunción está más orientado al estiramiento cutáneo y mejora de cicatrices atróficas por acné de uno a dos milímetros; se requieren varias sesiones, pero aun así el costo es menor al ser comparado con la sesión láser. Su utilidad creció cuando se observó que las personas con multipuntura por tatuajes artísticos mostraban flacidez cutánea, pero no en la zona del tatuaje.

La subincisión se dirige a la parte baja de la cicatriz intentando liberar la fibrosis, creando un coágulo con liberación de sustancias que provocan la generación de colágeno nuevo.
La subincisión se dirige a la parte baja de la cicatriz intentando liberar la fibrosis, creando un coágulo con liberación de sustancias que provocan la generación de colágeno nuevo.

Tanto la subincisión como la micropunción con agujas usando el rolling mejoran la apariencia de las cicatrices mediante la creación de heridas, ya sea haciendo perforaciones o rompiendo el tejido dérmico de la cicatriz, con lo que se estimula el proceso de activación de células madre que se convierten en fibroblastos y, en un proceso regenerativo, producen colágeno nuevo.

Por otra parte, existen aparatos eléctricos de micropunción tipo pluma con varias agujas pequeñas que se deslizan a través de la piel a diferentes profundidades y velocidades, los cuales comienzan a encarecerse por el incremento del mercado, por lo que los rollings con agujas de diferentes tamaños son una buena opción al tomar en cuenta el precio.

La multipuntura produce más daño epidérmico que la subincisión (el daño en esta última en su mayoría es dérmico), y por lo tanto hay más sangrado, lo que incrementa el tiempo de curación.

Es muy importante seleccionar el tipo de cicatrices atróficas a tratar o combinar técnicas de bajo costo –el rolling se limita a penetrar aproximadamente 2.5 mm por debajo de la superficie de la piel, mientras que la subincisión alcanza las fibrosis profundas en el nivel dérmico.

La subincisión también crea canales más grandes dentro del tejido de la cicatriz, es decir, un espacio para la regeneración del colágeno, mientras que la multipuntura produce más contracción cutánea para el estiramiento de la piel (por ejemplo, de la cara).

Dependiendo del tamaño de la cicatriz, en la subincisión pueden utilizarse diferentes calibres de agujas (desde 18 hasta 30), el movimiento debe hacerse desplazando la aguja como émbolo, rápidamente, en forma de abanico, bajo el tejido de la cicatriz, liberando la fibrosis y creando un coágulo.

Actualmente hay quien utiliza una jeringa, e inyecta simultáneamente lidocaína o solución salina en los canales que forma la aguja, lo que ocupará junto con el coágulo un mayor espacio, haciendo que la irritación del líquido en el tejido ocasione un mayor estímulo regenerativo y una disminución del dolor (por la xilocaína), con lo que se favorece la liberación de factores de crecimiento en los huecos creados, junto con la llegada de fibroblastos que sintetizan el colágeno.

Tanto la subincisión como la micropunción pueden causar hematomas, edema y eritema.

Los materiales necesarios para la subincisión se limitan a agujas, jeringas, solución salina y lidocaína. La micropunción, ya sea con pluma o rolling es eficaz para el tratamiento de cicatrices atróficas superficiales menores a 2 mm y arrugas finas; la subincisión tiende a ser más eficaz para el tratamiento de cicatrices más profundas con adherencia dérmica e inclusive las boxcar mayores a 2 mm. Los procedimientos mencionados sin duda requieren experiencia en la aplicación, pero vale la pena destacar que ante nuevos aparatos (con costo alto por procedimiento realizado) existen opciones menos caras con excelentes beneficios.

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