L A B I A L E S. Cien años entre nosotros

Por Cinthya Mendoza Romero

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Definitivamente un elemento clave para la belleza femenina. En estricto sentido se puede decir que surgió desde los egipcios, pues las féminas de la época recurrían a pigmentos naturales tales como la arcilla roja y el óxido de hierro y a un pincel, para pintar sus bocas.  Por su parte, en Grecia, las mujeres se pintaban los labios para indicar que eran prostitutas, mientras que en Roma lo hacían las damas de clase alta.

El labial fue prohibido y erradicado durante la época victoriana

Es importante destacar que también antiguos faraones y algunos reyes se maquillaban los labios, aunque dicha acción la llevaban a cabo porque se pensaba que hacerlo estaba relacionado con poder alejar a los espíritus o con propiedades medicinales; no lo hacían por vanidad, característica que satisface actualmente.

Fue en 1915 cuando todo cambiaría gracias a Maurice Levy, quien con la idea de facilitar la aplicación de color en la boca y olvidarse del pincel, trabajó en una presentación mucho más simple e higiénica. Es por ello que tras varios intentos creó un bálsamo en forma de barra, mismo que al principio era poco inestable, sin embargo con el paso del tiempo se convirtió en lo que hoy conocemos. De hecho, se puede decir que ideó un lápiz labial unido a una plataforma que se deslizaba hacia la superficie a medida que se gastaba y éste se encontraba dentro de un tubo de metal con tapa; lo que lo convertía en reutilizable.

A partir de ahí se lanzaron varios productos con ese fin, a tal grado que el labial se convirtió en un objeto de consumo y por dicha razón tenía que venderse así. Para lograrlo las marcas se acercaron a la publicidad, gran moldeadora del imaginario colectivo contemporáneo y fue así que la mezcla de colorante y glicerina amplió y revolucionó su significado, puesto que va mucho más allá de su valor de uso.

Como se puede ver la fascinación por colorear los labios ha existido desde siempre; efectivamente amado por la mayoría, pero también enjuiciado como un objeto provocador y tremendamente sexual, el labial sigue y seguirá, sin embargo, manteniéndose en el mercado de la belleza. 

Para las teorías feministas se ubica en un espectro confuso:  algunos movimientos sociales lo consideran un elemento de lucha y liberación. Aquí el factor importante y a destacar fue la capacidad de transformar la imagen de la mujer, de una figura  abnegada a la que cambia totalmente con tan sólo pintar sus labios. Mientras que otras corrientes afirman que esa perspectiva degeneró y que ahora es un símbolo de que el cuerpo de la mujer se ha convertido en un objeto y de ahí que varias campañas publicitarias recurran a una mujer con labios carnosos, grandes y rojos. 

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