Vitamina C y la piel

Por la Dra. Ana Martha Caballero Centeno Especialista en Dermatología y Cirugía Dermatológica.

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La vitamina C ha demostrado ofrecer beneficios en el tratamiento de arrugas y algunos tipos de estrías.

La vitamina C o ácido ascórbico es uno de los ingredientes más populares en los cosmecéuticos actuales para el cuidado de la piel. Existen estudios que han demostrado que aumenta la producción de colágeno (cuando se aplica tópicamente en la superficie cutánea) e inhibe la tirosinasa (enzima involucrada en la síntesis de pigmento) por lo que aclara la piel, además de tener una fuerte actividad antioxidante. Se sabe que se absorbe bien en el intestino, pero no lo suficiente para llegar a la piel en cantidades supramáximas. Cuando se administra por vía tópica se deposita en la epidermis en grandes cantidades.

Esta vitamina es inestable una vez que se expone a la luz y al aire, por lo que debe aplicarse preferentemente por la noche, además de que siempre se debe tomar en cuenta que después de un periodo de seis meses no debe utilizarse, ya que con posterioridad a este lapso seguramente ha perdido sus propiedades.

Existen fórmulas patentadas de calidad que pueden usarse también antes de procedimientos ablativos en la piel, con la finalidad de acelerar la cicatrización. Un punto que vale la pena comentarle al paciente es la posibilidad de que al momento de aplicarla sobre la piel inflamada se tenga la sensación de ligera picazón (debido a su pH bajo).

Dentro de los esquemas profesionales que los dermatólogos utilizan para el mantenimiento de la belleza y la juventud de la piel facial, está protegerse del sol por medios físicos (como gorras, sombreros y anteojos oscuros, con la intención de filtrar los rayos ultravioleta), el uso de filtro solar con factor de protección solar (SPF) mayor de 30, un jabón facial o limpiador (de acuerdo con el tipo de piel de cada paciente) más retinoide, y un antioxidante.

El ácido ascórbico además es un nutriente esencial soluble en agua y fundamental para el desarrollo de los huesos y el tejido conjuntivo; se encuentra en los cítricos y verduras de hoja verde, y se sintetiza en la mayoría de las plantas y animales, sin embargo, debido a un gen mutado en los seres humanos hay una deficiencia de la enzima L-gulono-gamma-lactona oxidasa, la cual se requiere para la síntesis de esta vitamina.

A pesar de que el ácido ascórbico no puede ser sintetizado por los humanos, el consumo mediante la dieta, hace que sea el antioxidante más abundante en la piel y la sangre, desempeñando una función importante en la producción de colágeno en todos los niveles, e inhibiendo su degradación, además de que también regenera los niveles de alfa-tocoferol (vitamina E), protegiendo la superficie cutánea y todo el organismo contra el estrés oxidativo a nivel celular.

A nivel epidérmico puede reducir tales niveles por efecto de la luz ultravioleta y la contaminación del medio ambiente (por elementos como el ozono en ciudades contaminadas). Diversos estudios han demostrado que produce efectos de atenuación en las arrugas, mejorando su textura y dando uniformidad a la pigmentación cutánea, al mismo tiempo que previene el daño solar por su capacidad de interferir con la generación de radicales superóxido inducidos por los rayos UV, de tal manera que esta vitamina se ha convertido en una adición popular a los productos “para después de exponerse al sol”, además de que se utiliza para tratar el melasma, las estrías blancas, y hasta para el eritema postoperatorio en pacientes sometidos a peeling o láser.

Mitiga los efectos de los rayos UVB tales como el eritema y los signos de fotoenvejecimiento (tanto en la piel de animales de estudio como en la del humano).

Un estudio realizado en el 2001, en 10 mujeres posmenopáusicas por Nusgens y cols., encontró que la aplicación tópica diaria de ácido L-ascórbico al 5 % mejoró los niveles de procolágeno tipos I y III, y del inhibidor tisular de las metaloproteasas de la matriz, lo que condujo a un aumento de los niveles de colágeno en la piel.

En 2003, Humbert y cols., implementaron una investigación doble ciego por 6 meses contra un vehículo sin vitamina C en 20 voluntarias sanas, el estudio evidenció que las pacientes tratadas con la crema de vitamina C al 5 % experimentaron una mejoría significativa en las arrugas profundas del cuello y los antebrazos.

Otro pequeño estudio en 9 adultos con tipo de piel Fitzpatrick II y III en el año 2008, llevado a cabo por Murray y cols., demostró que una preparación tópica estable de ácido L-ascórbico al 15 %, alfa tocoferol al uno por ciento, y ácido ferúlico al 0.5 % protege la piel humana, in vivo, del daño inducido por los rayos UV; esta combinación de antioxidantes confiere una fotoprotección significativa, evitando el desarrollo de eritema en la piel, la apoptosis, y favoreciendo la supresión de la activación del gen p53 en forma eficaz, disminuyendo con lo anterior los dímeros de timina asociados al desarrollo de cáncer de la piel.

Por todo lo anterior, es que como parte del tratamiento integral que se ofrece a los pacientes, no debemos olvidar en los esquemas terapéuticos la vitamina C, un excelente complemento para el tratamiento de diversas condiciones cutáneas.

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