Consumo de café contra el melanoma

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Poseedor de múltiples historias que intentan esclarecer desde su origen hasta la manera en la que supuestamente antiguos pastores se dieron cuenta de sus beneficios, el café es sustrato de economías que basan el desarrollo en su producción y, al mismo tiempo, abanico de momentos trascendentales en la historia de la humanidad.

Más allá del contexto que implica esta semilla, algunos estudios realizados en los laboratorios e implementados en animales, han sugerido un nuevo beneficio del consumo de este producto, un efecto protector contra el desarrollo de melanoma.

Por lo anterior, y con el objetivo de integrar evidencias sobre esta probable relación protectora es que Yew y cols. implementaron una revisión sistemática y metaanálisis titulada “Coffee Consumption and Melanoma: A Systematic Review and Meta-Analysis of Observational Studies” (2016), la cual ha sido recientemente publicada por la revista American Journal of Clinical Dermatology.

De acuerdo con la OMS el cáncer de piel es por mucho el más común entre todos los tipos de cánceres, y el melanoma es el de mayor mortalidad. Según las estimaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, en este año (2016) cerca de 76,380 nuevos casos de melanoma (alrededor de 46,870 en hombres y 29,510 en mujeres) serán diagnosticados, y cerca de 10,130 personas (6,750 hombres y 3,380 mujeres) morirán por causa suya.

El impacto que genera esta patología ha sido el factor desencadenante de la generación de estrategias terapéuticas que lo combatan de manera más eficaz y segura, sin embargo, por su letalidad, la prevención mediante medidas que disminuyan su incidencia es parte fundamental para el control de casos.

Se estima que el riesgo de presentar melanoma a lo largo de la vida es de 2.1 %, y la exposición a los rayos UVA es el principal factor de riesgo modificable para desarrollarlo, pero también existe interés en explorar si los factores dietéticos o medicinales pueden prevenirlo.

El efecto del café en la prevención del melanoma ha tenido resultados controvertidos. Tanto los análisis in-vitro como los estudios preclínicos en modelos animales sugirieron un efecto protector en la oncogénesis de la piel por consumir café, a través de la inducción de la apoptosis de los queratinocitos dañados por la luz ultravioleta.

Con estos antecedentes, es que los autores realizaron la búsqueda bibliográfica en las bases de datos de: MEDLINE, EMBASE, y Cochrane Central Register hasta septiembre del 2015.

Se incluyeron estudios que fueran de casos y controles o de cohorte, que analizaran la incidencia del melanoma y el consumo de café, que tuvieran disponibilidad de datos del grupo expuesto (aquellos con mayor consumo de café) y del grupo no expuesto (con el menor consumo de café). Los estudios deberían reportar información como la odds ratio o hazard ratio y el intervalo de confianza al 95 %. Cuando esta información no estuvo disponible, los datos crudos con el número de casos en la población expuesta y no expuesta y la exposición evaluada en personas/años deberían haberse reportado.

Los autores extrajeron los siguientes datos: año de la publicación, país de origen, diseño del estudio, sexo, casos de melanoma en la población expuesta contra no expuesta, la HR u OR ajustada y sus respectivos intervalos de confianza al 95 por ciento, y la presencia de factores de sesgo. Se realizó un metaanálisis en el subgrupo de pacientes con consumo de café descafeinado. La calidad de los estudios fue graduada en una escala de 5 puntos con valores de 0 o 1 asignado a cada una de cinco categorías: reporte apropiado de los criterios de inclusión y exclusión, categorización del consumo de café, evaluación del riesgo de melanoma, factores de confusión y evidencia de sesgos. Los estudios se calificaron como de baja calidad cuando tuvieron un puntaje entre 0-3, y de alta calidad con un puntaje de 4-5.

Como resultado de lo anterior, se incluyeron nueve estudios para el metaanálisis, incorporándose en total 927, 173 participantes. Seis estudios se realizaron en Estados Unidos, mientras que los restantes eran de Europa. Siete estudios identificaron casos de melanoma a través de los registros nacionales, dos fueron confirmados a nivel histopatológico, y cuatro a través de cuestionarios reportados por el paciente y adjuntados a las historias clínicas. Fueron considerados de alta calidad siete estudios, de acuerdo con la escala previamente mencionada. En ocho se realizó una regresión multivariada para ajustar los potenciales factores distractores como edad, sexo, índice de masa corporal, actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, nivel educativo, región de residencia, antecedente familiar de cáncer, estatus respecto a la menopausia, utilización de hormonoterapia posmenopáusica, color de cabello, episodios de insolación, utilización de protectores solares, exposición a la luz solar y reacciones cutáneas al sol. Con base en la heterogeneidad de los estudios, ésta fue moderada I2=57.5 %. El riesgo relativo de melanoma para los consumidores frecuentes de café fue 0.75, (IC 95 % 0.63-0.89, p=0.001). La metarregresión para excluir una serie de potenciales factores confundidores no modificó de manera significativa la asociación previamente encontrada. El análisis únicamente de los estudios de cohorte determinó un RR de 0.76, (IC 95 %: 0.64-0.91). Excluyendo los estudios calificados como de baja calidad se estimó un RR de 0.75 (IC 95 %: 0.64-0.89). El metaanálisis del subgrupo de los estudios que evaluaron la asociación entre melanoma y el consumo de café descafeinado demostró un RR estimado de 0.92 (IC 95 %: 0.82-1.05).

Aunque más estudios prospectivos de cohorte que establezcan una cuantificación sistemática del consumo de café sean necesarios, el resultado de esta revisión más la implementación de las medidas conocidas protectoras contra el exceso de exposición solar (protector solar, ropa de algodón, uso de lentes, entre otras) más una vida saludable, pueden por sentido común prevenir en un porcentaje importante el desarrollo de esta mortífera patología.

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La conclusión fue que componentes del café, como el ácido 5-O-cafeoylquínico, cafestol, y kahweol demostraron tener distintos efectos sobre la carcinogénesis del melanoma mediada por la luz ultravioleta. La relación inversa entre consumo de café y el melanoma se podría explicar por varios mecanismos, incluyendo la detoxificación de los carcinógenos, la inhibición de la carcinogénesis, inducción a la apoptosis de las células tumorales y la supresión del estrés oxidativo y el daño al ADN que éste produce. Varios estudios reportaron la función de la sobreexpresión de la ciclo-oxigenasa 2 en el desarrollo del melanoma. El ácido cafeíco, un fitoquímico fenólico presente en el café, demostró que suprime y disminuye la expresión de la Cox-2 inducida por la UVB. Los autores también refieren que el consumo de café en la prevención de otros cánceres tuvo resultados igualmente controvertidos.

Algunos reportes sugirieron una asociación potencial entre el consumo de café y la prevención de cáncer de vejiga, estómago, y pulmón. Los investigadores remarcan algunas limitaciones en este estudio. La mayoría de los sitios incluidos evaluaron el consumo del café con base en cuestionarios reportados por los pacientes que podrían haber incorporado información inexacta. Otros, categorizaron el consumo de café de diferentes formas al realizar la comparación. Se hace hincapié en que una de las principales fortalezas de este metaánalisis es el gran tamaño de la muestra incluida, y que los estudios fueron mayoritariamente prospectivos y de cohorte. También destaca que al ser estudios observacionales, dicho metaanálisis puede generar resultados sólo de asociación más no de causalidad.

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