Chikungunya, Nueva patología que será popular en dermatología.

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Por la Dra. Hilda Ramos Zerpa
Especialista en Dermatología. Valencia, Venezuela.

La enfermedad de Chikungunya (palabra originaria de la lengua africana makonde), conocida también como artritis epidémica o fiebre de Chikungunya, es un padecimiento producido por el alfavirus del mismo nombre, el cual se transmite a las personas mediante la picadura de mosquitos portadores como el Aedes (aegypti o albopictus).

Se sabe que es endémica en África, Asia y la India. En el 2005 se reportó un brote en islas del Océano Índico e India, y entre 2006-2007 otro en países de Asia sudoriental, así como en la República Democrática del Congo y en Gabón. En ese mismo año se notifican por primera vez casos en Europa, específicamente en el nordeste de Italia.

En 2013 se presentaron los dos primeros casos autóctonos confirmados en la isla caribeña de St. Martin (principales casos del continente americano), y desde entonces se han diagnosticado en 43 países de nuestro continente. Hasta Abril del 2015 se habían registrado 1,379,788 casos sospechosos de Chikungunya en las Islas del Caribe, América Latina y EE.UU. que han cobrado

El periodo de incubación del virus para desarrollar la sintomatología varía entre uno y doce días, siendo el más frecuente entre tres y siete días.

Entre 72 y 97 % de los infectados desarrollarán los síntomas: fiebre alta (39 a 40 ºC) de inicio súbito, dolor severo y rigidez en articulaciones de predominio a nivel periférico en tobillos, muñecas, manos y pies, aunque puede afectar a otras.

La sintomatología y evolución clínica es muy variable, llega a durar de semanas a meses, e incluso años. El dolor articular puede ser debilitante, pudiendo ocasionar una inmovilidad total de las articulaciones afectadas, el cual se ha reportado hasta en 87 a 98 % de los casos.

Desde el punto de vista dermatológico lo característico es un rash cutáneo maculopapular, eritematoso con pápulas confluentes y pruriginosas, acompañadas de cefalea, astenia, adinamia y conjuntivitis.

En raras ocasiones se han reportado trastornos neurológicos como síndrome de Guillain-Barré, parálisis, meningoencefalitis, parálisis flácida y neuropatía periférica.

En algunos casos los síntomas son bifásicos con mejorías y recaídas a lo largo del tiempo, lo cual le da un perfil de cronicidad a la enfermedad. Entre las complicaciones a largo plazo están los dolores musculares, en las articulaciones, o astenia hasta por un año después de la infección inicial (la causa exacta de estos síntomas crónicos no es totalmente conocida).

Desde el punto de vista del laboratorio no se han encontrado marcadores serológicos de enfermedad autoinmune o de tipo reumático en personas con síntomas crónicos.

Actualmente se sabe que entre 10 y 12 % de las personas que desarrollan la fase aguda pueden presentar artritis crónica.

Las complicaciones graves no son frecuentes, pero en personas mayores la enfermedad puede causar la muerte

Respecto al diagnóstico, las pruebas serológicas, como la inmunoadsorción enzimática (ELISA), pueden confirmar la presencia de anticuerpos IgM e IgG contra el virus Chikungunya, con una mayor concentración de IgM entre tres y cinco semanas después de la aparición de la enfermedad, la cual persiste por cerca de dos meses.

Las muestras recogidas durante la primera semana, tras la aparición de los síntomas, deben analizarse con métodos serológicos y virológicos (RT–PCR) que ya están disponibles en el Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica (INDRE).

Lamentablemente no existe ningún tratamiento antivírico específico, y el tratamiento es básicamente sintomático para aliviar el dolor articular utilizando antipiréticos, analgésicos y líquidos.

No hay comercializada al día de hoy de ninguna vacuna contra el virus Chikungunya. Una forma preventiva de protegerse es la eliminación de los criaderos de los mosquitos vectores (acúmulos o estanques de agua), uso de mosquiteros y repelentes antimosquitos como la citronela.

 

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