BRONCEADO durante el embarazo, ¿se puede realizar?

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Aunque existe poca información de referencia, es interesante que organismos como la FDA se hayan pronunciado al respecto, ofreciendo una guía de qué hacer.

El hábito del bronceado en la actualidad continúa creciendo en múltiples grupos etarios, tanto así que no se han dejado de crear productos autobronceadores como cremas, jaleas y jabones que se aplican sobre la piel para oscurecerla, esto aunado a las pastillas y las cámaras de bronceado que existen para lograr semejante tono de piel, cuando no es factible realizarlo de la manera convencional (exposición directa al sol).

El ingrediente activo en los autobronceados que hacen que la piel se oscurezca es la dihidroxiacetona (DHA), la cual frecuentemente se obtiene de plantas como la remolacha o la caña de azúcar, siendo considerado un agente colorante para la piel seguro durante etapas como el embarazo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó la DHA como un producto para broncear en Estados Unidos desde 1970. En promedio este efecto dura una semana, ya que los procesos de renovación cutánea actúan eliminando el efecto de la misma.

Es importante destacar que los productos de autobronceado no ofrecen protección contra los rayos UV del sol, por lo que no se debe omitir el uso de FPS, ropa adecuada, lentes oscuros y sombrero, así como evitar la exposición directa entre las 10 am y las 4 pm.

Durante esta etapa se deben mantener los cuidados de protección ante los rayos UV

Como parte de las estimaciones que se aceptan respecto a estos productos aplicados sobre la piel, se cree que un porcentaje de 0.5 % de la DHA es absorbida y llega al torrente sanguíneo, no existiendo datos respecto si puede atravesar o no la barrera placentaria. Por lo anterior, es que la FDA restringe el uso de DHA, contraindicando la aplicación cerca de los ojos, labios o membranas mucosas, ya que estos mecanismos de entrega pueden propiciar una absorción mayor que la que se da cuando sólo se tiene contacto con la piel a broncear.

Respecto si la utilización de estas sustancias pueden provocar algún defecto congénito, hasta el momento no existe evidencia que la sustente, infiriendo que al ser poco el porcentaje que se absorbe, la cantidad que pudiera llegar al producto es ínfima.

Una vez que se está amamantando se le debe indicar a la paciente que por razones obvias, el autobronceador no debe ser aplicado sobre las áreas que tienen contacto con la boca del bebé (por ejemplo, pezones y areola).

En el caso de las pastillas para broncearse se sabe que contienen un químico de nombre cantaxantín como principal agente y una persona tendría que ingerir una gran cantidad de cantaxantín para que su piel cambie de color.

Aunque el cantaxantín (cuando se usa en pequeñas cantidades) está aprobado por la FDA, no existen estudios que lo evalúen durante el embarazo o la lactancia, y vale la pena el mencionar que en adultos se han reportado casos de daño ocular y hepático, náusea, contracturas musculares, diarrea y prurito, por lo tanto, lo mejor es evitar el uso de estas pastillas durante el embarazo y lactancia.

Autobronceadores, pastillas y las camas de bronceado no han sido identificados claramente como factores que propicien falta de fertilidad, sin embargo tampoco se cuenta con estudios que hayan sido desarrollados específicamente para este propósito.

En el caso de los hombres, aunque DHA y pastillas tampoco se han relacionado con la presencia de defectos congénitos en su descendencia, las camas de bronceado, que ocasionan incrementos en la temperatura pueden condicionar a una disminución en el conteo espermático, por lo que la este factor debe tomarse en cuenta ante problemas de este tipo.

La oligospermia puede presentarse en pacientes afectos a las camas de bronceado
La oligospermia puede presentarse en pacientes afectos a las camas de bronceado

Las camas de bronceado y el embarazo

Los rayos UV no penetran el útero, por lo que el producto se encuentra protegido, sin embargo si el cuerpo de la madre se expone al calor, la temperatura se incrementará, con el mismo resultado dentro del útero, lo que puede propiciar el incremento en el riesgo de aborto espontáneo o espina bífida, por lo que cesar esta práctica es adecuado.

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