VIRUS DEL ZIKA y dermatología

Por la Dra. Ana Martha Caballero Centeno Especialista en Dermatología y Cirugía Dermatológica.

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Los mosquitos Aedes suelen picar durante el día, sobre todo al amanecer y al anochecer, y son los mismos que transmiten el dengue, la fiebre chikungunya y la fiebre amarilla.

Los pacientes con enfermedad por este virus suelen presentar manifestaciones cutáneas que pueden dar pauta a una investigación clínica profunda que evite mayores complicaciones.

Uno de los eventos epidemiológicos más comentados en tiempos recientes, es la aparición de pacientes infectados por un virus conocido como Zika, tanto en África, Asia, Latinoamérica y las islas del Pacífico, que ha atraído la atención de la comunidad médica mundial.  Hasta el 10 de febrero del año en curso, se han reportado 52 casos en pacientes viajeros en Estados Unidos de América y al 10 de mayo, en México, cerca de 300 casos  y de  ellos, más de 50 son mujeres embarazadas.

El virus se aisló en 1947 en un mono rhesus en el bosque Zika en Uganda, de ahí su nombre. Los brotes en humanos iniciaron en la Micronesia en 2007, 2013 y en 2014 en algunas islas del Pacífico.

En 2015 se confirma su existencia en 33 países incluyendo algunos de Latinoamérica y en este corto plazo sabemos que la enfermedad tiene manifestaciones cutáneas.

En México se han reportado casos en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Nuevo León, Jalisco, Tabasco, Michoacán, Nayarit, Sinaloa y Yucatán. Es un arbovirus ARN de la familia Flaviviridae, que también incluye virus como los que causan  dengue, enfermedad del Nilo occidental, fiebre amarilla y encefalitis japonesa.

Se transmite principalmente a través de la probóscide de especies de mosquitos como el Aedes aegypti y Aedes albopictus, insectos diurnos agresivos quienes han picado previamente a personas ya infectadas con el virus. También se transmite a través de transfusiones sanguíneas, contacto sexual, y de la madre al feto durante el embarazo.

Actualmente se sabe que después de un periodo de incubación de tres a 12 días, una de cada 5 personas infectadas con el virus del Zika puede presentar síntomas leves que duran desde varios días hasta una semana; en los adultos los síntomas comunes son fiebre transitoria, erupción cutánea, mialgias, artralgias, dolor de cabeza y conjuntivitis, sospechándose al día de hoy que el virus pudiera causar síndrome de Guillain-Barré.

Desde el punto de vista dermatológico, la sospecha de esta patología debe expresarse ante una erupción inespecífica difusa de manchas y pápulas, que aparecen de 3 a 12 días después de la infección inicial.

Aunque por lo general la erupción respeta palmas y plantas, se tienen informes de casos en los que hay afectación de estas áreas.

El exantema es morbiliforme o escarlatiniforme, y característicamente comienza en la cara y posteriormente se extiende al tronco y las extremidades; puede haber manifestaciones hemorrágicas leves, incluyendo petequias y sangrado de las encías, además de prurito y cura con descamación, despareciendo en 2 a 3 días, con resolución completa en el plazo de una semana.

Desafortunadamente no parece haber una característica dermatológica única que la diferencie de otras infecciones virales como el dengue y la chikungunya, que deben considerarse en el diagnóstico diferencial.

El diagnóstico definitivo se realiza con pruebas como la transcripción inversa de la reacción en cadena de la polimerasa, la de ELISA en los primeros 7 días de la enfermedad, o por la identificación de anticuerpos IgM específicos contra el zika.

El laboratorio de arbovirus y virus hemorrágicos del INDRE es el laboratorio nacional de referencia y el rector normativo para el diagnóstico mediante estas pruebas en nuestro país.

No existe una vacuna contra este virus, ni un tratamiento específico, el cual no es necesario en los casos con manifestaciones leves. Se aconseja reposo, hidratación adecuada y el uso de paracetamol para el dolor y la fiebre, de acuerdo con las necesidades del paciente.

En el plano de la prevención se debe recomendar usar camisas de manga larga y pantalones largos para evitar las picaduras de mosquitos, la estancia en cuartos con aire acondicionado y que tengan una puerta o ventana con mosquiteros, especialmente en lugares endémicos, así como el uso de repelentes antimosquito. Las medidas preventivas y protocolos para abordar esta patología seguirán evolucionando y todos los servidores de la salud deben estar conscientes de las actuales recomendaciones de los CDC y la OMS las cuales pueden encontrase en http://www.cdc.gov/zika/.

Es importante que los dermatólogos tengan en cuenta las manifestaciones cutáneo mucosas de la infección por este virus, y en caso de tener un paciente candidato, pensar en esta patología y realizar un diagnóstico diferencial con el dengue y el chikungunya, específicamente en mujeres embarazadas, en quienes los riesgos de daño al feto son potenciales.

En Estados Unidos todos los casos reportados han sido de pacientes viajeros, por lo que el interrogatorio a este respecto es fundamental. Gradualmente se va complicando la información que debe darse a la población ya que existen casos hasta con tres virosis, coexistiendo zika con dengue y chikungunya, y el objetivo es la educación para la prevención de su diseminación, siendo ésta una virosis emergente ante la cual podría originarse una pandemia.

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