Lavado de piel y pelo, La importancia de un cuidado gentil

Por la Dra. Rosa María Calderón Especialista en dermatología y cirugía dermatológica.

348

 

El daño que puede presentarse en el cuerpo ante una mala técnica de higiene, ya sea por la manera de realizarla o por los instrumentos, puede ser importante, es por ello que la educación y concientización será fundamental.
De manera cotidiana, es usual que a la consulta acudan pacientes que refieren la costumbre del lavado excesivo de piel y pelo, con la consiguiente manifestación de signos patológicos secundarios a este “exceso de higiene” en áreas de piel lampiña o cabelluda.

En primer lugar, debemos estar conscientes de que esta actividad es algo que se tiene muy arraigado, ya que se cree que mientras más intenso o potente sean los instrumentos o productos para la limpieza, mejores serán los resultados estéticos y de higiene que se pueden tener, sin embargo, la realidad es que tanto la piel como la fibra pilosa pueden sufrir importantes daños.

El uso del zacate, toallas japonesas, o cepillos de baño que producen fricción, más la utilización de dermocosméticos con un pH muy alcalino, o jabones y champús que se dicen antibacterianos, tienden a provocar cambios ecológicos al ser antisépticos, destruyendo el manto graso epicutáneo con la respectiva sequedad, grietas, y daño, lo cual desencadena comezón importante hasta llegar a la liquenificación o “piel de elefante”, como lo refieren algunos pacientes por su rugosidad y aspereza, originando un círculo vicioso inacabable de rascado (comezón-rascado).

Esta conducta, al menos en nuestro medio, está incentivada por una percepción profundamente arraigada y errónea en la población mexicana, de que cualquier cosa que sucede en la piel se debe a una infección por hongos, y por dicha razón hay que eliminarlos agregando jabón y agua caliente en abundancia con mucha fricción. Lo anteriormente comentado ha sido identificado por varios fabricantes de productos para la higiene, creando dermocosméticos o sustitutos de jabón, con poca detergencia y un pH más ácido.

A nivel de piel cabelluda y vaina del pelo se puede generar un maltrato al cabello debido al empleo de jabones o detergentes inadecuados agregados a los champús, que junto con el daño solar, perjudican de manera importante la vaina del pelo, originando una apariencia de sequedad, con las puntas abiertas, u orzuela (como le llaman los pacientes); el afectado siente la necesidad de utilizar acondicionadores que compensen la humedad perdida.

La recomendación es que la piel se lave diariamente, como lo hace la mayoría de la gente, sin embargo lo conveniente es el uso de dermolimpiadores sustitutos de jabón, ya sean líquidos o jabones cremosos, con un pH más cercano a la acidez que a la alcalinidad, además de instruir al paciente en el sentido de que el agua durante el baño debe ser tibia, más el uso de una franela suave o una esponja de textura agradable para asear la piel, y nunca utilizar zacates, toallas japonesas, cepillos o piedras pómez, las cuales, por su rugosidad son agresivas y rompen el manto epicutáneo, así como la barrera.

Por otra parte es recomendable la aplicación de cremas corporales con factor natural de hidratación (FNH), como urea y lactatos, así como emolientes con pH ácido que mantengan la barrera cutánea intacta.

Existe la falsa creencia de que si el pelo se lava diariamente esto “pudre la raíz”, pero esto sólo puede suceder con las plantas o vegetales

No debemos olvidar una sentencia fundamental en la dermatología, la cual establece que un pelo limpio es un pelo sano, y por tanto es un pelo fuerte.

Una de las causas más comunes de caída del pelo en la consulta dermatológica en hombres y mujeres es el exceso de seborrea sobre la piel cabelluda, o sebo en personas que lo producen en exceso y que si dejan de lavarse el pelo un día este se observa excesivamente grasoso, creando una película sobre la piel cabelluda que tiende a producir la pérdida.

El uso de champús suaves y la aplicación de acondicionadores en el pelo y no en la piel cabelluda, así como el uso de cosméticos con filtro solar que protejan la fibra pilosa, aunado a una alimentación balanceada, harán que la cabellera sea de mayor calidad y luzca mejor.

El planchado de pelo, así como el alaciado químico, junto con lavado excesivo, exposición al sol y la falta de aplicación de enjuagues con ausencia de nutrientes adecuados, acabará dando problemas y una mala apariencia, por lo que parte fundamental será la información que le ofrecemos a nuestros pacientes, con la finalidad de que amplíen sus conocimientos y con ello se beneficien de los cuidados, que de manera mesurada y controlada, les pueden permitir verse mejor.

Compartir