Microimplantes de relleno perioral,características y pruebas alérgicas

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Constituyen uno de los métodos más utilizados actualmente para tratar el envejecimiento facial; sin embargo, es fundamental seleccionar correctamente el material por implantar, tomando en cuenta la indicación y previendo posibles efectos adversos.

Como parte de la armonía juvenil del rostro, es usual que se intenten múltiples estrategias terapéuticas que involucren procedimientos como blefaroplastía, implantes malares, lipoingertos, etc, sin embargo, un área de especial atención debe ser la región perioral, ya que no es inusual que esta zona quede desatendida y genere falta de confort en el paciente.

Los materiales pueden clasificarse de acuerdo con su composición en colágeno (bovino, porcino y humano), ácido hialurónico (AH), ácido poliláctico (APL), hidroxiapatita de calcio, metacrilatos y poliacrilamida entre otros. También se pueden clasificar según la forma de presentación: gel, líquido o gelatinoso. Dependiendo de la profundidad de infiltración podemos clasificarlos en intradérmicos y subcutáneos. Sin embargo, a efectos prácticos puede resultar más útil su clasificación atendiendo a su permanencia:

Materiales biodegradables (no permanentes)

Con una permanencia de entre 4 y 8 meses. Son el AH, el colágeno y la agarosa, los más empleados con fines estéticos, ya que el proceso de envejecimiento es dinámico, por lo que no es aconsejable utilizar tratamientos permanentes.

Agarosa. Se trata de un polisacárido. Por sus características físicas, la agarosa en agua forma un gel que puede ser fácilmente expulsado a través de una aguja. Después de su polimerización se consigue un gel tridimensional de lenta absorción. Es bien tolerado por las células y no provoca reacción a cuerpo extraño. La agarosa se utiliza como vehículo biocompatible en numerosas y diferentes aplicaciones a nivel clínico y preclínico.

Ácido hialurónico. Es un polisacárido perteneciente al grupo de los glucosaminoglucanos, constituido por residuos de ácido glucurónico y N-acetil-D-glucosamina. Es abundante en los tejidos orgánicos de origen mesodérmico como el humor vítreo o la gelatina de Wharton del cordón umbilical. Podemos encontrarlo en la matriz intracelular de todas las especies animales . El AH desempeña una función fundamental en la estructura de la piel, ya que es responsable de la elasticidad de la misma. Tiene la capacidad de retener a su alrededor una gran cantidad de agua, aportando volumen a los tejidos. Aunque el efecto de relleno se provoca principalmente por la propia inyección exógena de AH, se ha demostrado que hay una activación de los fibroblastos dérmicos que actúan indirectamente.

El microimplante de AH se presenta en forma de gel viscoelástico, biodegradable, estéril y transparente. Se emplea para corregir líneas de expresión, en especial las del surco nasogeniano.

Se inyecta de manera superficial en la piel, integrándose de manera natural en los tejidos sin producir fibrosis por reacción a cuerpo extraño y, por lo tanto, sin alterar las características de la piel. Es más, tiene un efecto beneficioso para la misma, al proporcionar una mayor hidratación y aportando, mientras dura el efecto del microimplante, volumen a la dermis. Es decir, actúa por relleno e hidratación tisular.

Es biocompatible con el AH humano, por lo que no existe riesgo de reacciones alérgicas. La mayoría son productos sintéticos, por lo que no son necesarias pruebas de alergia. Sin embargo, es necesario advertir que los preparados contienen impurezas en mayor o menor grado (dependiendo del compuesto utilizado en la reticulación del AH para obtener mayor duración en el tejido) y se han descrito efectos adversos tipo reacción inflamatoria prolongada y alergias en aproximadamente un 3 % de los pacientes. Por ello se desaconseja su uso en personas alérgicas a las proteínas del pollo o huevo.

Colágeno. Constituye el 70-80 % de la dermis, proporcionando el apoyo y la fuerza de la piel humana. Este material se encuentra entre los compuestos orgánicos más utilizados en la década de los 80. Originalmente se inyectaba en la dermis y en el tejido celular subcutáneo para corregir depresiones a causa del acné, marcas de viruela y lipoatrofia, pero poco después el producto fue popularizado para rellenar los pliegues profundos nasolabiales, las arrugas relacionadas con la edad y el aumento de tejidos blandos como el de los labios. Proporciona resultados muy naturales y mejora la calidad de la piel, aunque sus efectos son de corta duración (aproximadamente 4 meses).

Los estudios histológicos han demostrado la producción gradual de colágeno autólogo sustituyendo al colágeno bovino después de la implantación.

Los rellenos de colágeno pueden ser de origen bovino, humano y porcino. Los de origen animal poseen la capacidad de producir reacciones alérgicas que obligan a realizar una prueba o test cuya negatividad no exime del riesgo de dicha reacción en el momento de la inyección. Ésta se caracteriza por la aparición de eritema local, edema e induración a las 48-72 horas siguientes a la inyección intradérmica. También se han descrito reacciones granulomatosas a cuerpo extraño meses después de la intervención. Las reacciones alérgicas al colágeno bovino pueden ser tratadas con agentes tópicos, intralesionales e incluso corticosteroides sistémicos. Posteriormente han salido al mercado productos animales purificados que eliminan en mayor medida los compuestos antigénicos.

La evolución actual nos ha permitido utilizar el colágeno autólogo, reduciendo los problemas inmunogénicos que aparecen con el uso de material xenogénico. Estos rellenos no requieren de test de hipersensibilidad en piel. El material extraído puede ser guardado durante seis meses conservando su viabilidad.

Los efectos estéticos del AH duran cerca de seis meses, recomendándose la repetición del tratamiento una o dos veces al año.
Los efectos estéticos del AH duran cerca de seis meses, recomendándose la repetición del tratamiento una o dos veces al año.

Materiales semipermanentes

Duración de entre 12 y 18 meses. En este grupo encontramos el APL, la hidroxiapatita de calcio y la policaprolactona (PCL).

Ácido poliláctico. Es un implante cutáneo liofilizado (en forma cristalina), esterilizado y apirógeno. Contiene microesferas de APL y se reconstituye disuelto en agua estéril para preparación inyectable. Es totalmente reabsorbible, con una duración de entre 12 y 18 meses. Es frecuente el desarrollo de nódulos en el sitio de inyección, que son palpables, pero rara vez visibles. No es necesario realizar prueba antes de su uso. Sin embargo, se han descrito reacciones granulomatosas a cuerpo extraño tras un periodo de tiempo variable.

Hidroxiapatita de calcio. Se presenta en gránulos de 25-45 µm vehiculizados en un gel de agua, glicerina y carboximetilcelulosa. A pesar de tener una composición idéntica a la hidroxiapatita de dientes y hueso, no se han descrito calcificaciones ni osteogénesis en el área de inyección. Es biocompatible y no necesita de prueba previa a su uso. En un primer momento la hidroxiapatita de calcio desempeña una función de relleno (0-3 meses). Después, de manera indirecta, el aumento de volumen se produce por la formación de colágeno por parte de los fibroblastos. Los macrófagos intentan disolver el gel portador. Este nuevo tejido ancla las partículas y la matriz combinada (hidroxiapatita de calcio y tejido natural), lo que se traduce en una mayor perdurabilidad (18-24 meses).

Policaprolactona. Se trata de un polímero blando totalmente resorbible utilizado en medicina como material de sutura, vendaje, hemostáticos y como cosméticos faciales. Algunos de estos polímeros proporcionan un efecto inmediato y prolongado de hasta tres años. La total biorresorción de sus componentes es predecible, controlada y adaptable. Esta reabsorción de las microesferas de PCL tiene lugar en dos fases. En la primera, la masa inicial y las microesferas se mantienen intactas, y la longitud media de la cadena de polímeros disminuye de manera continua en el tiempo; ésta es la base para el efecto prolongado. La segunda fase es más corta y comienza en un punto concreto de la cadena, y se caracteriza por la aparición de volumen y la pérdida total de masa vía biorresorción, que son excretados por vía metabólica.

El rejuvenecimiento de esta área debe tener en cuenta los tres procesos Del envejecimiento que SE RELACIONAN entre sí:  pérdida del volumenptosis y cambios cutáneos

Materiales permanentes

Poliacrilamidas. El gel hidrofílico de poliacrilamida inyectado ha sido usado desde hace años en China, Ucrania y la Unión Soviética para el aumento de mamas y glúteos. Más recientemente, utilizado en países europeos en el tratamiento antirretroviral de pacientes infectados por el VIH con lipoatrofia facial o malformaciones congénitas o adquiridas de la piel. Estos rellenos están compuestos de un polímero de hidrogel que contiene 2.5 % de poliacrilamida de columna vertebral y un 97.5 % de agua y debe ser inyectado profundamente en la grasa subcutánea o músculo. Al igual que otros rellenos faciales, el gel de poliacrilamida podría causar reacciones inflamatorias tras su inyección, que parecen resolverse bien con la aplicación de corticosteroides intralesionales. También se ha descrito en implantes mamarios la migración del gel de poliacrilamida a otras zonas. Esto ocurría cuando el gel no había formado una cápsula dentro del músculo, sino que se rodeaba de un fino tejido fibroso; de esta manera, si la zona se sometía a mucho movimiento o a masajes inadecuados, el gel implantado podía migrar. Por ello Cheng et al.  sugieren que el gel de poliacrilamida no se inyecte en tejido muscular o celular subcutáneo de áreas de movimiento activo como son las articulaciones y los músculos involucrados en la gestualidad facial.

Polimetilmetacrilato. Este producto requiere infiltración más modelación. Se hace normocorrección. Es inyectado con agujas 27 G en forma de puntos o con la técnica retrógrada a nivel subdérmico. Se aplica en dos o más sesiones. No precisa repetición programada. Actúa por relleno, encapsulación y fibrosis. Puede ocasionar inflamación y nódulos en el tejido que rodea al área de inyección. A pesar de no necesitar test de alergia, en ocasiones conviene realizarlo cuando el solvente lleva incorporado colágeno como vehículo.

Es importante concluir que el material de relleno que sea cien por ciento seguro es difícil de ser nombrado, por lo que la experiencia del médico más la observación y aplicación cuidadosa son factores fundamentales para obtener el éxito en el procedimiento.

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