Micropigmentación o delineado permanente.

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Por la Dra. Roxana León García
Médico auxiliar en Dermatología y Dermocosmética.

Aunque puede ser un método relativamente seguro, no deja de ser importante la aplicación de productos y técnica adecuada que ofrezca al paciente el máximo beneficio estético o funcional.

La micropigmentación, conocida también como delineado permanente, es una técnica que consiste en implantar pigmentos de menor duración que en el tatuaje tradicional y más superficialmente (epidermis y dermis superficial), lo cual la diferencia del tatuaje decorativo tradicional, en el que el pigmento se implanta en dermis profunda.

Generalmente se utilizan pigmentos de origen natural y no tintas como las del tatuaje tradicional, en las que hay cierta carga de plomo y carbón con los riesgos que esto conlleva; para esta labor se utilizan agujas más finas.

No se trata de una técnica de tatuado permanente sino de un maquillaje semipermanente, que al estar en la epidermis y dermis superficial, se irá eliminando de forma paulatina mediante la función fisiológica de la fagocitosis y la descamación.

La eliminación del pigmento es lenta y puede durar entre 2 y 4 años, los tonos que permanecen más son los oscuros

La idea es resaltar rasgos faciales como las cejas, borde de los labios y de los parpados. También se ha utilizado para la creación de efectos de areola y pezón en mujeres postmastectomizadas en quienes se implantaron prótesis.

En realidad es un método muy antiguo utilizado desde épocas pre-cristianas. Es una continuación del uso primitivo de la pintura corporal, en donde las más remotas evidencias se han encontrado en momias egipcias del sexo femenino de alrededor de 4000 años de antigüedad, las cuales se hallaron decoradas con tatuajes cosméticos; además, los escitas, en las estepas rusas, practicaban el tatuaje decorativo 3000 años antes de cristo. En América, el tatuarse entre integrantes de los imperios Inca, Maya y Azteca era habitual.

La primera aplicación médica conocida fue llevada a cabo en 1853 por el doctor Paury, quien utilizó un tatuaje como tratamiento en “unas placas purpúricas” congénitas (posiblemente hemangiomas) y posteriormente en otras discromías cutáneas. Actualmente en Egipto el tatuaje es un arte curativo.

En 1984 se crea el concepto de micropigmentación dérmica ya con fines estéticos

El uso de la micropigmentación en nuestra sociedad se practica en beneficio de la mujer contemporánea, en donde las jornadas de trabajo y vida social vuelven justos los horarios, y no hay tiempo para arreglarse, favoreciendo así la calidad de vida de las personas y por qué no decirlo, la autoestima al estar siempre maquilladas.

El micropigmentador tiene que dominar varios aspectos fundamentales antes de poder implementar el proceso, empezando por captar la idea del sujeto que solicita el procedimiento e interpretar si dicha idea es correcta o conveniente estéticamente para la implicada, o en su caso, dar una orientación correcta al respecto.

Debe tenerse en cuenta la expresión facial del paciente y forma de las cejas, ojos y labios, para así lograr la mayor satisfacción después del procedimiento y el mayor beneficio estético

Es importante escoger los tonos adecuados con base en el tono de la piel de la persona a micropigmentar, así como controlar durante la realización del procedimiento la saturación de color; de igual forma se debe seguir fielmente el diseño (por ejemplo de las cejas) previamente dibujado y a satisfacción de la persona.

Los labios y los párpados deben micropigmentarse tomando en consideración la forma global, la fisonomía del rostro, y desde luego, contando con las bases teóricas y prácticas de la armonía facial y el entrenamiento para llevar a cabo este proceso.

La capacitación con personas reconocidas por las asociaciones de micropigmentadores profesionales en México y con permiso por parte de la Cofepris, garantiza una educación correcta junto con el uso de insumos adecuados, procesos de esterilización, así como aparatos de alta calidad y de última generación.

En el entendido de que la dermatología, la cirugía plástica y la medicina estética se han orientado hacia técnicas de embellecimiento facial de consultorio, hay quienes en el plano de los servicios que ofrecen al público se han capacitado en esta técnica y la ofrecen como complemento a los procesos dermocosméticos habituales.

Por otra parte, la micropigmentación se ha vuelto una oportunidad de negocio en el área dermocosmética debido a su gran demanda, siendo tema de discusión el que se ha llevado a cabo por profesionales de la medicina o por técnicos, quienes tienen una formación limitada en el conocimiento de los métodos anestésicos, anatomía facial, prevención y manejo de agentes infecciosos, así como procedimientos médicos de esterilización del instrumental.

Partiendo del concepto de que lo primero es cuidar el bienestar de cada uno de los pacientes, siempre es importante tomar en cuenta que mientras más entrenamiento, capacitación y práctica profesional se tenga, mayores serán los beneficios y satisfacción de la persona que decida someterse a cualquier procedimiento, como éste, ya que al ser un método invasivo pudiera resultar riesgoso al intentar ser establecido por personal no capacitado.

Saber como manejarse ante eventos como el desarrollo de un proceso infeccioso, o conceptos fundamentales como evitar la transmisión de enfermedades (hepatitis, herpes, moluscos y como extremo el VIH) son fundamentales.

Al ser parte de las exigencias diarias en la consulta, es labor de cada profesional el concientizar sobre la importancia de la persona que lo aplique tenga la certificación adecuada.

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