Eliminación de tatuajes, nuevos protocolos.

584

Gracias a las nuevas tecnologías existentes, cada vez es más satisfactoria la elminación de los tatuajes, lográndolo en menor tiempo y con mejores resultados

La costumbre de tatuarse parece haber llegado para quedarse por un largo periodo, y es cada vez una práctica socialmente más aceptada. Uno de los retos terapéuticos más difíciles para un dermatólogo puede ser el que un paciente acuda al consultorio solicitando que se le retire algún tatuaje, ya que los métodos convencionales como son la dermoabrasión, aplicación de ácidos, salabrasión, electrocauterización, o corte con bisturí, son opciones viables en algunos casos, sin embargo, y lamentablemente, estos procedimientos producen cicatrices anómalas y poco estéticas que en ocasiones pueden llegar a ser hipertróficas o queloides.

Por lo anterior, resulta que la mejor opción para estos pacientes son aquellos dermatólogos que cuentan con equipos con tecnología láser en sus clínicas o consultorios, ya que dependiendo de las características del tatuaje puede ser necesaria la utilización de más de un aparato con distinta longitud de onda.

Encontrar centros en los que se cuente con todo tipo de aparatos adecuados y longitudes para distintos colores no es tan sencillo, ya que el equipo suele requerir una inversión financiera importante, sumando a lo anterior, los constantes avances en la tecnología que requieren una actualización permanente con la implicación económica que conlleva.

Tradicionalmente y más allá de la tecnología láser para rejuvenecer la cara o los aparatos de depilación, existen un tipo de láseres conocidos como Quality switched o Q-switched, los cuales han sido la mejor opción para esta labor.

En promedio se necesitan de 15 a 20 tratamientos para la eliminación de un tatuaje profesional; las sesiones son mensuales y los resultados se presentan de manera lenta, ya que durante el procedimiento se produce un fenómeno de blanqueamiento de la piel, el cual es un factor limitante que sigue inmediatamente a un pase con un láser Q-switched y en donde dicha reacción (que se debe a la formación de burbujas de gas en la dermis) conduce a una dispersión óptica que limita la penetración.

Para continuar con la eliminación se deben esperar cerca de 20 minutos para que este fenómeno desaparezca y poder dar otro pase de láser en la zona tatuada, esta es la razón de que en muchas ocasiones hay quien sólo da un solo pase.

En un esfuerzo por reducir el número de sesiones requeridas en un año y lograr resultados más rápidos, Kossida y sus colegas inventaron el método R20, mediante el cual los pacientes son tratados con cuatro pases consecutivos de láser separados por periodos de 20 minutos, esto se hizo con un láser de alejandrita Q-switched y se aplicó en dieciocho tatuajes en un grupo de doce pacientes adultos que fueron divididos en dos brazos, la mitad fueron tratados con el método R20 y la otra mitad con un sólo pase de láser.

Los revisores de los resultados a los tres meses fueron dermatólogos que no sabían que método se había utilizado, y se concluyó que el R20 era el más eficaz (P<0.01 para todos los tatuajes)

La mayoría (61 %) de los sitios tatuados tratados con el método R20, se aclaró por completo a los 3 meses, en comparación con el procedimiento de una sola pasada, y no hubo cicatrices o cambios de textura cutánea; tampoco se reportaron infecciones o hiperpigmentación posinflamatoria. Sólo en un paciente se informó hipopigmentación, la cual desapareció a los seis meses postratamiento.

Por lo reportado en el estudio, se puede integrar que este es un método efectivo y que al esperar los 20 minutos entre pase y pase el color blanco va desapareciendo, lo que favorece una penetración óptica mucho más adecuada; la desventaja es el tiempo que debe permanecer el paciente en la clínica durante el procedimiento ya que puede ser de más de 80 minutos.

Actualmente existe otro mucho más rápido llamado R0, debido a que el procedimiento se puede llevar a cabo en un solo pase y en minutos, aplicando una sustancia que elimina el color blanquecino y deja que el láser penetre correctamente.

La aplicación tópica de perfluorodecalina (PFD) después de un tratamiento con láser, resuelve inmediatamente la reacción de blanqueamiento en un periodo de 3 a 10 segundos, absorbiendo así el oxígeno liberado en la dermis, y en donde el tratamiento total dura aproximadamente cinco minutos, dándose tres pases y aplicando simultáneamente la PFD, obteniendo resultados iguales que con el método R20 a largo plazo.

El color del tatuaje se debe considerar al momento de elegir el tipo de aparato, por ejemplo, los tres tipos de láser Q-switched empleados para borrarlos (rubí [694 nm], alejandrita [755 nm], y Nd:YAG [1,064 nm]) pueden utilizarse para la eliminación de tatuajes azul oscuro o negro, siendo importante saber que tanto el rubí como el alejandrita Q-switched llegan a causar hipopigmentación en personas de piel oscura. La eliminación del pigmento verde, rojo o naranja requieren del láser Nd:YAG de 532 nm.

El tamaño de las partículas de pigmento de los tatuajes oscila entre los 30 y los 300 nm y el tiempo de relajación térmica (TRT) es de 10 nanosegundos o menor. Es decir los láseres con pulsos de duración corta en nanosegundos (10 a la 9) son efectivos, sin embargo aún más efectivos para la eliminación de tatuajes son los aparatos con pulsos que duran picosegundos (10 a la 12).

Un estudio evaluó los resultados de eliminación de tatuajes con un una máquina de pulsos ultracortos en picosegundo en 12 tatuajes con pigmentos verdes y azules en 10 pacientes. Dos de los tatuajes tenían pigmento clínicamente visible después de al menos 10 tratamientos previos con láseres Q-switched tradicionales, y el resto (n=10) fueron tatuajes multicolores; se utilizó un láser de alejandrita (755 nm) con duración del pulso de 750 a 900 picosegundos, el rango de repetición de 5 Hz, y el tamaño del spot de 3,0 a 3,6 nm. Un mes después de un sólo tratamiento, 11 de los 12 tatuajes demostraron al menos un aclaramiento del 75 % del pigmento azul o verde. Los restantes requirieron dos tratamientos para lograr 75 % de mejoría, el reporte en cuanto a dolor es que el procedimiento es casi indoloro; un sólo sujeto reportó la presencia de ampollas después del procedimiento.

En conclusión podemos decir que con las tecnologías laser Q-switched con pulsos de nanosegundos de pulsos cortos, los resultados pueden ser buenos, pero no en todos los casos, y debido al fenómeno de blanqueamiento durante el procedimiento, los resultados son lentos y el máximo beneficio se observa a largo plazo, requiriendo generalmente sesiones mensuales que pueden ser hasta por 20 meses.

Por otra parte, esperar la desaparición del blanqueamiento entre un pase y otro durante los tratamientos convencionales puede ser engorroso y largo, por lo tanto los nuevos protocolos (utilizando PFD y láseres con pulsos de picosegundos) pueden disminuir el pigmento hasta 75 % en una sola sesión de 5 minutos, en donde se dan de 3 a 4 pases (con la combinación de PFD).

Los nuevos aparatos de pulsos ultracortos, dejan ver que los tatuajes podrán ser eliminados más eficientemente y en periodos más cortos de tratamiento en los tiempos por venir; sin embargo, y a pesar de estas tecnologías caras y no siempre existentes en todos los países, nuestra recomendación es que antes de llevar a cabo un tatuaje se medite bien dicha decisión, ya que objetivamente su eliminación no es cosa fácil y el procedimiento es costoso.

Compartir