Nuestra piel y nuestra mente

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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La psicodermatología está enfocada al trabajo con distintos síntomas que afectan nuestra piel en diferentes niveles. La teoría que respalda este término es que existe una estrecha relación entre los problemas dermatológicos y psicológicos en el ser humano. A continuación se mencionarán tres categorías las cuales clasifican diferentes afecciones en la piel y su relación con aspectos mentales con el objetivo de poder determinar mejor las causas de la enfermedad, referir a los pacientes de ser necesario y ampliar el espectro de trabajo para encontrar posibles soluciones a su sintomatología.

Nuestra mente y piel se encuentran estrechamente conectadas; podemos encontrar síntomas que se relacionan con diferentes condiciones o enfermedades dermatológicas llamadas de distintas formas como el acné, la psoriasis, la alopecia (pérdida de pelo), la tricotilomanía (desprendimiento de pelo de manera intencional con el fin de descargar cierta ansiedad), el vitiligo (cambios en la pigmentación de la piel), entre otras.

Existe un término adecuado para describir estos procesos en el ser humano llamado “psicodermatología”, el cual ha ganado auge tanto en el área médica como también en el área psicológica; ésta se enfoca a estudiar la relación entre la dermatología y la psiquiatría, entendiendo los contextos psicosociales y ocupacionales de los problemas en la piel para así lograr encontrar una cura integral y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El abordaje integral del ser humano debe buscar el mayor beneficio al incorporar aspectos más allá de la manifestación física.

Para poder hacer un buen diagnóstico, expertos en esta disciplina proponen hacer una evaluación clínica, es decir una exploración de los síntomas que presenta el cuerpo, y posteriormente, mediante entrevistas, indagar sobre aspectos personales, familiares y sociales que pudieran estar relacionados directamente con dicha sintomatología. Una vez realizado esto es importante comenzar con un tratamiento dermatológico para así evitar infecciones o problemas en las áreas comprometidas y que así las personas se sientan atendidas y aliviadas con los tratamientos recomendados por el especialista, al mismo tiempo, es recomendable canalizar al paciente a un consultorio psicológico o psiquiátrico para que se pueda trabajar el inconsciente, e intentar entender el inicio de la problemática y lo que ha generado que se siga presentando.

La clasificación de los problemas psicodermatológicos se divide en tres categorías: trastornos psicofiosiológicos, trastornos psiquiátricos primarios y por último, los trastornos psiquiátricos secundarios.

Trastornos  psicofiosiológicos

Hacen referencia a los problemas directamente relacionados con la piel (como el eccema), aquí los problemas tienen gran relación con el estrés emocional que presenta el sujeto. Cada una de estas enfermedades podría desencadenar un círculo vicioso en el cual la persona presente comezón y por ello se rasque, agravando aun más la problemática. En estos casos, es fundamental la exploración de la cantidad de ansiedad o estrés psicológico, social o relacional  que se esté experimentando ya que sin duda alguna podría contribuir a la gravedad del problema en la piel.

Trastornos psiquiátricos primarios

Se refieren a daños por varias causas psicológicas, como lo es la tricotilomanía, la cual tiene un componente psíquico, y de este modo presenta consecuencias en la piel no por un mal funcionamiento de la misma, si no por un proceso de daño inconsciente. En estos trastornos también se pueden observar procesos de hipocondría en donde los pacientes tienen quejas recurrentes de algo que duele, molesta o irrita la piel aunque visiblemente y físicamente no se cuente con ningún tipo de evidencia. La más común en esta categoría es llamada parasitosis, en la cual las personas consideran que su cuerpo se encuentra infestado por algún tipo de parásito y que por esta razón están presentando comezón, irritación, descamación, entre otras. Además de esto, las personas han pasado el tiempo suficiente pensando en como han crecido, se han reproducido y viven en la piel diferentes tipos de bacterias. También en esta categoría se encuentra el fenómeno “cutting”, que hace alusión a cortarse para descargar cierta tensión emocional. Cuando nos encontramos con pacientes que tienen este tipo de manifestaciones clínicas, se recomienda hacer exámenes de laboratorio para descartar falta de vitamina B12, el uso de cocaína, anfetaminas, alcohol, sífilis, esclerosis múltiple o hasta depresión y automutilación.

Trastornos psiquiátricos secundarios

Los cuales tienen antecedentes psicológicos importantes que generan consecuencias sumamente negativas y un alto impacto en la autopercepción y autoconcepto, además las personas pueden desarrollar depresión, frustración y fobia social debido a las enfermedades relacionadas con esta categoría. Se tiene registro de que cuando una persona tiene condiciones en la piel que parecen contagiosas son más propensas a sufrir discriminación por parte de la sociedad, así como rechazo y abandono que agrava más la sintomatología psicológica. Es importante que las personas que cuenten con problemas en este tipo puedan acudir a terapia personal o grupal.

Enfermedades relacionadas a las categorías

Algunos pacientes pueden presentar resistencia al trabajo terapéutico, es por esto que se recomienda que la persona que haga la exploración médica sea alguien conocido por el individuo y que de manera sutil y libre de estereotipos y prejuicios pueda proponer y recomendar el trabajo terapéutico con algún colega especializado en fenomenología somática, es decir en la búsqueda e interpretación de los síntomas. Del mismo modo el tratamiento recomendado puede incluir medicamentos psicotrópicos, manejo del estrés, terapia cognitiva conductual, o como se ha mencionado anteriormente, trabajo a través del apoyo psicológico-psiquiátrico y en grupos de autoayuda.

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