Caspofungina, utilidad en la infección fúngica invasiva pediátrica

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Portrait of newborn baby and hand inside incubator

La infección fúngica invasiva (IFI)se considera una patología de tipo oportunista que acontece casi exclusivamente en el paciente inmunodeprimido y en el paciente en estado crítico.

Su incidencia, evolución y pronóstico se han modificado notablemente en los últimos años, por lo que actualmente se acepta que estamos ante una nueva etapa caracterizada por:

• Incremento en su incidencia, y extensión a nuevos grupos de riesgo, ligado al avance en el tratamiento de determinadas patologías.

• Diagnóstico más precoz gracias a nuevos procedimientos.

• Desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas basadas sobre todo en nuevos fármacos antifúngicos, más eficaces y mejor tolerados.

Lo previamente comentado ha cambiado en una medida importante el concepto de esta condición,  y ha hecho abandonar la idea de que determinadas IFI son una complicación final e irreversible, ya que pueden prevenirse y curarse.

El nacimiento prematuro, así como otras condiciones inmmunosupresoras son un factor de riesgo importante para las IFI.
El nacimiento prematuro, así como otras condiciones inmmunosupresoras son un factor de riesgo importante para las IFI.

Respecto al diagnóstico microbiológico, se puede englobar en dos grupos de técnicas en el laboratorio de micología: las convencionales (examen directo y cultivo), y las no convencionales (detección de antígenos, detección de anticuerpos y técnicas de amplificación genética).

En el ámbito pediátrico, las IFI son también una importante causa de morbilidad pediátrica, donde condiciones como la presencia de neutropenia secundaria a quimioterapia o al trasplante de médula ósea, el bajo peso al nacer y el nacimiento prematuro constituyen, entre otros, factores de riesgo de adquisición de las IFI. En estos casos, la anfotericina B desoxicolato y sus diferentes presentaciones son los agentes terapéuticos más utilizados, sin embargo su uso se restringe por los posibles efectos adversos asociados, como la nefrotoxicidad.

Las otras formulaciones de anfotericina son mucho más costosas y el grupo de azoles suele tener interacciones medicamentosas, por lo que disponer de alternativas terapéuticas sería de utilidad en la práctica pediátrica.

Por lo anterior, y ante la falta de evidencia consistente respecto a opciones accesibles, es que recientemente se implementó una revision sistemática en bases de datos como Medline and PreMedline (OivdSP interface), EMBASE (Elsevier interface), Cumulative Index to the Nursing and Allied Health Literature (CINAHL) (EbscoHost interface), Sciences Citation Index Expanded (SCI- EXPANDED) (Web of Science interface), Cochrane Library (Wiley interface), Scopus (Elsevier interface) y DARE, HTA (CRD interface), con la finalidad de evaluar la eficacia y seguridad de la caspofungina comparada con otros antifúngicos en la prevención o tratamiento –o ambos– de infecciones fúngicas invasivas en pediatría.

Estructura molecular de la caspofungina. Este agente antifúngico actúa inhibiendo la síntesis de (1,3)-D-glucano, que es un componente de la pared celular del hongo y que, al no estar presente en la pared de las células de los mamíferos, explicaría la escasa incidencia de efectos adversos.
Estructura molecular de la caspofungina. Este agente antifúngico actúa inhibiendo la síntesis de (1,3)-D-glucano, que es un componente de la pared celular del hongo y que, al no estar presente en la pared de las células de los mamíferos, explicaría la escasa incidencia de efectos adversos.

La caspofungina es un agente antifúngico de la familia de las equinocandinas, que posee un claro espectro de acción frente a Candida spp. y Aspergillus spp. Ha mostrado ser efectiva en la candidiasis esofágica y candidiasis invasiva, como terapia de salvataje en la aspergilosis y como tratamiento empírico de pacientes adultos con neutropenia y fiebre.

Es importante destacar que presenta poco potencial de resistencia.

Su aparente baja toxicidad y falta de interacciones convierten la caspofungina en una alternativa útil para la profilaxis y el tratamiento de infecciones fúngicas. A pesar de haber sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration; FDA, por sus siglas en inglés) para su uso en niños mayores de 3 meses, la experiencia en pediatría es aún escasa.

En el estudio, titulado “Efficacy and safety of caspofungin in children: systematic review and meta-analysis”, y conducido por Rosanova MT, et al. el metaanálsis arrojó los siguientes resultados:

De la búsqueda inicial que arrojó 841 artículos, solamente tres cumplieron con los criterios de inclusión, incorporando 217 pacientes.

En dos estudios se incluyeron pacientes en el contexto posterior a quimioterapia o de un trasplante de médula ósea, luego de cuatro o más días de neutropenia febril, y en otro, se incluyeron recién nacidos con infección documentada por Candida spp.

En todos los casos el comparador utilizado fue anfotericina desoxicolato o su formulación liposomal.

En relación con la eficacia, en un estudio con pacientes neutropénicos se observó una respuesta global del 46.4 % en los pacientes asignados al brazo con caspofungina y en 32 % de aquellos tratados con anfotericina liposomal.

En otro estudio sobre la misma población incluyó a 110 pacientes, que fueron estratificados en un grupo de alto riesgo (n= 56) y bajo riesgo (n= 48) para una IFI. En ambos grupos de riesgo no se observaron diferencias significativas en la tasa de respuesta completa, entre los brazos de tratamiento (P> 0.05 para el subgrupo de alto riesgo, y P= 0.41 para los de bajo riesgo).

En el estudio que incluyó a recién nacidos con infección por Candida spp., se observó una tasa de respuesta del 86.7 % en los pacientes tratados con caspofungina y del 41.7 % en el grupo tratado con anfotericina B (P= 0.04).

En relación con la toxicidad en uno de los estudios sobre pacientes neutropénicos, la tasa de discontinuación debida a eventos adversos fue del 4 % en el grupo con caspofungina versus el 12 % en el grupo con anfotericina (P> 0.05), mientras que en el otro estudio con la misma población la tasa de eventos adversos fue similar entre estos fármacos.

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