¿Piel deprimida?

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel socioeconómico y en cualquier etapa de la vida. Una característica importante es que puede desencadenar varias manifestaciones en quien la padece, entre las que destacan los problemas de tipo cutáneo, los cuales se ha observado que deterioran aún más al individuo, pues lo exponen a ser objeto de rechazo y discriminación por su estado físico, pero también por el estado de ánimo.

Es común que el término “depresión” se utilice para describir o explicar comportamientos como tristeza, melancolía y algunas manifestaciones de llanto, sin embargo la depresión tiene múltiples formas de expresión, en primer lugar en nuestro estado de ánimo, pero también en nuestro cuerpo, y por lo tanto se encuentra estrechamente relacionada con el órgano más extenso que poseemos: nuestra piel. Pero, ¿qué es la depresión, y cuál es su relación con los problemas dermatológicos?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2013) es definida como: “… un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”; por lo que se entiende que esta enfermedad tiene grandes implicaciones a nivel emocional, logrando así un alto índice de problemas dermatológicos secundarios.

Respecto a la causa, se acepta que podría haber diversos orígenes, es decir, se considera una enfermedad multifactorial en la que los desencadenantes genéticos, los estresores y los aspectos psicosociales del individuo se encuentran relacionados entre sí dando como resultado una baja en el estado de ánimo y causando no sólo problemas psicológicos sino también dermatológicos.

La depresión afecta a todos en algún grado, pues le quita a los individuos el gozo y la felicidad de la vida, alterando su calidad y perfección, pudiendo también mermar la capacidad de funcionamiento de la persona de manera social, íntima, etc.

Se estima que al menos 30 % de los pacientes que visitan el consultorio de un dermatólogo podrían presentar depresión, sin embargo es difícil hacer una intervención oportuna ya que existen mecanismos de defensa muy arraigados (como la negación), y es probable que muchos de estos pacientes no estén familiarizados con lo que es un cuadro depresivo y mucho menos con la aceptación que éste requiere.

Como se mencionó, puede afectar el funcionamiento biológico al crear síntomas físicos, como varios problemas de piel. Sin embargo una afectación aún más profunda es la derivada de estos problemas corporales en el contacto con los otros individuos, es decir, el problema se podría incrementar cuando una persona tiene contacto con su entorno inmediato y esto generarle sensaciones de rechazo o discriminación por algún problema relacionado con su superficie cutánea.

Las investigaciones más recientes que se han hecho de la relación entre piel y depresión no concluyen con una causa determinada sobre una enfermedad o la otra, pues los problemas de la piel meramente por causas biológicas podrían desencadenar una depresión en los sujetos, o viceversa, ya que ésta podría hacer que la piel presentara diferentes tipos de afectaciones como alopecia, sensaciones de incomodidad, quemazón, trastorno dismórfico, entre otras.

Existen muchos problemas relacionados con la piel, uno de ellos digno de destacar es la psoriasis, para la que se ha podido identificar el incremento de incidencia y prevalencia depresiva en quienes la manifiestan, además del aumento en el rechazo a nivel social. La ansiedad es un factor clave en la enfermedad y ella podría generar obsesiones para poder controlar la afectación creando un nuevo círculo vicioso en donde el paciente hace todo por remediar las molestias causando a veces mayores problemas, irritación y sensibilidad en el área.

Otro problema recurrente en los consultorios de los dermatólogos son los pacientes que presentan acné derivado de la etapa adolescente, y algunos casos durante la edad adulta. Aquí se observa que los pacientes podrían tener mucho estrés y ansiedad sobre todo por la imagen corporal que ellos están proyectando al mundo, y con esto podrían también realizar rituales para menguar el problema aunque en algunas ocasiones lo agravan.

Un dato sobresaliente es el alto nivel de suicidio que se está observando en personas que presentan problemas dermatológicos.

Se sabe que el 50 % de los pacientes que se suicidan es por que se encuentran deprimidos, y esto sucede en mayor grado en personas de 15 a 24 años de edad, en donde se observa que presentan diversos cambios físicos, podrían presentar problemas corporales o de piel como el acné, y además sentirse inadecuados y rechazados del mundo exterior, lo que crea la idea de buscar una salida rápida del conflicto que alivie el profundo malestar que sienten.

Un porcentaje relevante, que arrojan diversas investigaciones, muestra que en los pacientes que presentan problemas cutáneos, entre el 5.6 % al 7.2 % han manifestado ideación suicida, sobre todo en casos de psoriasis y de acné, por lo que es de suma relevancia el hacer un diagnóstico oportuno y adecuado para lograr así un tratamiento satisfactorio entre ambas disciplinas.

Criterios Diagnósticos  para un Episodio de Depresión Mayor (Criterios del DSM-IV, 2002)

A) Presencia de cinco (o más) de los siguientes síntomas durante un período de dos semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o de la capacidad para el placer.

  • (1) Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el sujeto.
  • (2) Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día.
  • (3) Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso.
  • (4) Insomnio o hipersomnia casi cada día.
  • (5) Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día.
  • (6) Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
  • (7) Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados casi cada día.
  • (8) Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día.
  • (9) Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

B) Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes del individuo.

C) Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia.

D) Los síntomas no son derivados de un duelo.

Se debe recalcar que una persona podría convertir su problema de piel y depresión en un círculo vicioso, ya que al sentirse triste por su estado y tener una respuesta pobre, discriminatoria o de rechazo, estaría generando un menor autoconcepto que facilita aún más la presencia de una depresión, estrés o ansiedad.

Evidentemente para la óptima intervención ante los cuadros depresivos, lo principal es el reconocimiento adecuadamente fundamentado, seguido de la implementación terapéutica específica que ofrezca al sujeto una sensación de beneficio tanto emocional como dermatológico. También debemos saber como profesionales que existen diferentes tipos de problemas y que todos causan en mayor o menor grado un impacto, por lo que no debemos subestimar cualquier situación o queja que llegara a presentarse, sabiendo que también podemos trabajar con colegas de otras especialidades para lograr una recuperación oportuna de todas las áreas comprometidas de nuestro paciente.

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