En la actualidad cutting es un fenómeno frecuente, sobre todo en personas en edad adolescente o adultez joven, en el cual destaca el hecho de hacerse daño a sí mismo cortándose algunas áreas o extremidades del cuerpo. Es importante trabajar a nivel psicológico para poder atender el enojo y la agresión de estos pacientes y buscar formas de poder aliviar la tensión que experimentan.

La vida se vuelve más violenta cada día. Las noticias no dejan de sorprender con titulares dolorosos que refieren agresiones, discriminación y por supuesto ataques hacia diferentes minorías en todo el mundo. No es inusual que lo anterior genere ansiedad, estrés y angustia en algunos individuos y que afecte la vida cotidiana.

Existe una tendencia que involucra la piel, el cuerpo y los procesos psicológicos de una persona, el conocido fenómeno del cutting. De acuerdo con diferentes definiciones y con la traducción de éstas se puede describir el hecho como la necesidad que tiene una persona de cortarse a sí misma como medio para liberar el estrés o ansiedad que está presentando.

Este suceso cada vez se vuelve más popular en la edad de la adolescencia y podría persistir hasta la edad adulta, causar serios daños en diferentes partes del cuerpo como los brazos, el pecho y las piernas, pudiendo derivar en cortes profundos, y ocasionar hasta un suicidio sin que el sujeto tenga realmente el deseo de realizarlo.

Es una forma de minimizar la ira que se tiene hacia el entorno, dirigiéndola hacia sí mismo.

Para abordar este tema de manera formal utilizando marcos teóricos psicológicos, es importante mencionar puntos de la terapia humanista Gestalt, que hace referencia al proceso de la retroflexión como la necesidad de una persona de hacerse a sí misma lo que le gustaría hacerle al entorno.

Al estar en contacto con el entorno, las personas despliegan una secuencia de contacto, esto quiere decir que existe un precontacto, toma de contacto, contacto final y postcontacto, que son los encargados de poder darle sentido y estabilidad a la experiencia. Sin embargo no siempre suceden los encuentros con el exterior de manera adecuada y existen interrupciones como la que se menciona en este escrito.

Perls, Hefferline y Goodman (2006) son autores destacados en la corriente Gestalt, ellos mencionan la retroflexión de la siguiente forma:

Por supuesto que la persona realmente no quiere lastimarse a sí misma, pero ve este proceso como una forma de liberarse de las tensiones que está presentando su entorno inmediato, y ante la incertidumbre respecto a no saber cómo actuar, es más sencillo tener control sobre el daño que ejerce en su propio cuerpo, que el daño que podría causar si esa energía estuviera destinada hacia el exterior.

Existen diversos métodos de trabajo desde la parte psicológica, sin embargo antes que nada es importante que un médico o dermatólogo pueda revisar dichas heridas causadas por lo general por objetos punzocortantes para determinar el grado de daño que se ha causado al tejido. Además de contar con su apoyo para poder menguar el dolor y evitar infecciones con un tratamiento adecuado para la cicatrización y cierre de la lesión.

En terapia la situación es diferente, como se mencionó anteriormente, es fundamental estar atento al daño que se ha hecho la persona y monitorear que no vuelva a ocurrir para que no se siga lastimando. También, se debe hacer un diagnóstico diferencial entre distintos trastornos que existen, como ejemplos están los trastornos del estado de ánimo (que derivan algunos en depresión), el trastorno límite de la personalidad o los trastornos de ansiedad.

Es importante observar, investigar y cuestionar al paciente acerca de su enojo y la agresión, y encontrar a quién (o a quienes) se encuentra realmente dirigida, establecer con esto un trabajo simbólico para que esa energía pueda salir de la persona y conducirse hacia quien o quienes les corresponda.

A lo que se refiere el trabajo simbólico no es a que el paciente tenga encuentros agresivos con personas, o que se exponga a golpes o ataques hacia los demás, si no al trabajo dentro del consultorio en donde se pueden utilizar técnicas diversas que ayuden a bajar la ansiedad.

Evidentemente cada persona necesita diferentes formas para liberarse, sin embargo existen técnicas que han sido probadas a lo largo de los años, que pueden funcionar, como la de la silla vacía, en la cual el paciente enfrenta a otra persona de manera simbólica (en una silla vacía) dentro del consultorio y logra expresar todo aquello que le molesta, enoja y lastima de esa relación.

Otra técnica que puede funcionar para el mismo propósito es escribir en una especie de carta todas las cosas que generan inestabilidad e incomodidad,  sin que sea necesario que esta carta se entregue a la persona a la que hipotéticamente se ha dirigido. Esto funciona debido a que el paciente logra descargar sus emociones y sentimientos sin impactar ni agredir a otros.

Finalmente, considero que existen muchas técnicas para el trabajo en el consultorio, sin embargo también es importante que las personas solucionen los asuntos inconclusos con aquellas herramientas que ellos mismos poseen, pero primero es fundamental trabajar esto en terapia para que baje la intensidad de los sentimientos y posteriormente el paciente pueda comunicarse de una manera más asertiva y menos agresiva, para lograr disolver la situación y posiblemente generar una reconciliación con el entorno y consigo mismo.

[…] el individuo no puede hacerles frente y debe interrumpirlas porque tiene miedo a herir (destruir) o ser herido. Necesariamente se va a sentir frustrado: entonces las energías comprometidas se van a volver contra los únicos objetos disponibles y seguros en el campo, su personalidad y su propio cuerpo.

El abordaje de los pacientes debe ser multidisciplinario, incluyendo especialistas que eviten la generación de cicatrices en la medida de lo posible.
El abordaje de los pacientes debe ser multidisciplinario, incluyendo especialistas que eviten la generación de cicatrices en la medida de lo posible.

Para abordar este tema de manera formal utilizando marcos teóricos psicológicos, es importante mencionar puntos de la terapia humanista Gestalt, que hace referencia al proceso de la retroflexión como la necesidad de una persona de hacerse a sí misma lo que le gustaría hacerle al entorno.

Al estar en contacto con el entorno, las personas despliegan una secuencia de contacto, esto quiere decir que existe un precontacto, toma de contacto, contacto final y postcontacto, que son los encargados de poder darle sentido y estabilidad a la experiencia. Sin embargo no siempre suceden los encuentros con el exterior de manera adecuada y existen interrupciones como la que se menciona en este escrito.

Perls, Hefferline y Goodman (2006) son autores destacados en la corriente Gestalt, ellos mencionan la retroflexión de la siguiente forma:

Por supuesto que la persona realmente no quiere lastimarse a sí misma, pero ve este proceso como una forma de liberarse de las tensiones que está presentando su entorno inmediato, y ante la incertidumbre respecto a no saber cómo actuar, es más sencillo tener control sobre el daño que ejerce en su propio cuerpo, que el daño que podría causar si esa energía estuviera destinada hacia el exterior.

Existen diversos métodos de trabajo desde la parte psicológica, sin embargo antes que nada es importante que un médico o dermatólogo pueda revisar dichas heridas causadas por lo general por objetos punzocortantes para determinar el grado de daño que se ha causado al tejido. Además de contar con su apoyo para poder menguar el dolor y evitar infecciones con un tratamiento adecuado para la cicatrización y cierre de la lesión.

En terapia la situación es diferente, como se mencionó anteriormente, es fundamental estar atento al daño que se ha hecho la persona y monitorear que no vuelva a ocurrir para que no se siga lastimando. También, se debe hacer un diagnóstico diferencial entre distintos trastornos que existen, como ejemplos están los trastornos del estado de ánimo (que derivan algunos en depresión), el trastorno límite de la personalidad o los trastornos de ansiedad.

Es importante observar, investigar y cuestionar al paciente acerca de su enojo y la agresión, y encontrar a quién (o a quienes) se encuentra realmente dirigida, establecer con esto un trabajo simbólico para que esa energía pueda salir de la persona y conducirse hacia quien o quienes les corresponda.

A lo que se refiere el trabajo simbólico no es a que el paciente tenga encuentros agresivos con personas, o que se exponga a golpes o ataques hacia los demás, si no al trabajo dentro del consultorio en donde se pueden utilizar técnicas diversas que ayuden a bajar la ansiedad.

Evidentemente cada persona necesita diferentes formas para liberarse, sin embargo existen técnicas que han sido probadas a lo largo de los años, que pueden funcionar, como la de la silla vacía, en la cual el paciente enfrenta a otra persona de manera simbólica (en una silla vacía) dentro del consultorio y logra expresar todo aquello que le molesta, enoja y lastima de esa relación.

Otra técnica que puede funcionar para el mismo propósito es escribir en una especie de carta todas las cosas que generan inestabilidad e incomodidad,  sin que sea necesario que esta carta se entregue a la persona a la que hipotéticamente se ha dirigido. Esto funciona debido a que el paciente logra descargar sus emociones y sentimientos sin impactar ni agredir a otros.

Finalmente, considero que existen muchas técnicas para el trabajo en el consultorio, sin embargo también es importante que las personas solucionen los asuntos inconclusos con aquellas herramientas que ellos mismos poseen, pero primero es fundamental trabajar esto en terapia para que baje la intensidad de los sentimientos y posteriormente el paciente pueda comunicarse de una manera más asertiva y menos agresiva, para lograr disolver la situación y posiblemente generar una reconciliación con el entorno y consigo mismo.

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