Ponencia magistral presentada por el Dr. Marco Botey Estapé. Miembro numerario de la Soc. Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina y de la Soc. Española de Historia de la Medicina

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Tiña. En el Capítulo XL de la 1ª parte Por su cautiverio en Argel, Cervantes conocía bien a los turcos.  Señala refiriéndose al moro Uchalí…

“al cual llamaban Uchalí Fartax, que quiere decir en lengua turquesa ‘el renegado tiñoso’, porque lo era y es costumbre en los turcos ponerse nombres de alguna falta que tengan o una virtud que en ellos haya”… “Y este Tiñoso bogó el remo… y a más de los treinta y cuatro de su edad renegó”.

No dice Cervantes que clase de tiña, pero en la época ese término estaba virtualmente constreñido a la tiña de la cabeza.

Dermatitis seborréica (Capítulo XXII, 2da parte) En este capítulo en el que Don Quijote se dirige a la Cueva de Montesinos, Sancho pregunta al Licenciado Basilio

“ —Dígame, señor, así Dios le dé buena manderecha en la impresión de sus libros:  ¿sabríame decir, que sí sabrá, pues todo lo sabe, quién fue el primero que se rascó la cabeza, que yo para mi tengo que debió de ser nuestro padre Adán?”

y éste contesta

“ — Sí sería,—  porque Adán no hay duda sino que tuvo cabeza y cabellos, y siendo esto así, y siendo el primer hombre del mundo, alguna vez se rascaría.”

Dermatitis seborréica (Capítulo XLIV, 2da parte) Canta Altisidora en su romance:

“¡Oh, quién se viera en tus brazos

o, si no, junto a tu cama,

rascándote la cabeza

y matándote la caspa!”

Lepra (Capítulo XXIX de la 2da parte)

Cuando Don Quijote menciona la autoridad, como cartógrafo y matemático, de Ptolomeo, Sancho señala:

“Por Dios —dijo Sancho— que vuestra merced me trae por testigo de lo que dice a una gentil persona, puto y gafo, con la añadidura de meón.”

Aquí Sancho se interpreta a su manera (meón por Ptolomeo, puto por compúto, y gafo por cosmógrafo).  En la época “gafo” era lo mismo que tener amputaciones en las manos por la lepra y se usaba como injuria.

Pediculosis (Capítulos XIII, 1ª parte y LXVII y XXIX, 2da parte)

Dadas las condiciones higiénicas de la época, la pediculosis, incluyendo la pediculosis pubis, serían muy frecuentes.

Como filosóficamente dice Sancho en relación a las penurias de los caballeros andantes en la aventura de la piara de cerdos…

“—También debe de ser castigado del cielo – respondió Sancho— que a los escuderos de los caballeros vencidos los puncen moscas, los coman piojos y les embista la hambre.”

Y en “Don Quijote y Vivaldo”

“No quiero yo decir, ni me pasa por pensamiento, que es tan buen estado el de caballero andante como el del encerrado religioso: sólo quiero inferir, por lo que yo padezco, que sin duda es más trabajoso y más aporreado, y más hambriento y sediento, miserable, roto y piojoso…”

Asímismo, Don Quijote, se refiere a la creencia popular de los marineros que zarpaban para el Nuevo Mundo de que al cruzar el equinoccio desaparecían los piojos por arte de magia (El barco encantado).

“ —Sabrás, Sancho, que los españoles, y los que se embarcan en Cádiz para ir a las Indias Orientales, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinoccial que te he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos, sin que les quede ninguno, ni en todo el bajel le hallarán, si le pesan a oro.”

Sífilis (Capítulo XXII de la 2da parte)

Quijote sigue hablando con el Licenciado Basilio en dirigiéndose a la Cueva de Montesinos. Éste va describiendo a Don Quijote los libros de su biblioteca y al referirse al “Suplemento a Virgilio Polidoro”, que trata de la invención de las cosas dice:

“Olvidóse a Virgilio de declararnos quién fue el primero que tuvo catarro en el mundo y el primero que tomó unciones para curarse del morbo gálico.

Lógicamente, al estar en España se habla de la sífilis como morbo gálico, por la extendida idea que este padecimiento se originaba y venía de Francia, mientras que, paradójicamente, en Francia le llamaban el morbo español.

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