De la obsesión a la somatización

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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El TOC afecta a una parte significativa de la población. Este diagnóstico es considerado un trastorno de ansiedad debido a que se presenta en sujetos que tienen estrés de manera patológica; puede llegar a generar conductas que buscan minimizar la sensación de angustia, originando con ello problemas en diversas áreas, entre las que destaca el ámbito dermatológico.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, además de uno de los más importantes gracias al amplio número de funciones que desempeña, sin embargo, y contradictoriamente, no suele dársele el valor adecuado debido a su gran capacidad de reparación y adaptación a los problemas que puede manifestar, dando la idea de que cualquier alteración en su estructura o capacidad pudiera no tener importancia al no comprometer órganos que la gente no suele considerar vitales.

Como ya se ha descrito con anterioridad en esta sección, los fundamentos de un cuidado cutáneo van más allá de la mera estética, ya que conociendo las implicaciones de ésta en todo el cuerpo podemos aceptar que es un reflejo de nuestro interior, el cual, aunque en muchas ocasiones no nos detengamos a escucharlo, es una alerta de eventos internos de gran trasfondo.

La mayoría de individuos que son sometidos a grandes cantidades de estrés o ansiedad presentan problemas relacionados con la piel en diferentes áreas del cuerpo, sin embargo, cuando el estrés se vuelve patológico se pueden observar condiciones o enfermedades más severas que ocasionan deterioro en la vida personal y social de quien las padece.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es definido de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales como:

“un trastorno de ansiedad, caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación y conductas repetitivas denominadas compulsiones, dirigidas a reducir la ansiedad asociada”.

Este padecimiento es considerado de los más comunes en el área psiquiátrica ya que tiene una prevalencia del 1-3 % sobre la población global; en la cual las personas manifiestan preocupaciones con respecto a la contaminación e infecciones relacionadas con gérmenes, generando conductas repetitivas en el mismo orden y forma para intentar minimizar tanto los riesgos como los síntomas de lo que ellos consideran dañino para sí mismos, entre ellas la ansiedad.

Generalmente este padecimiento va acompañado de un ciclo repetitivo en el que las personas  intentan reducir los niveles de estrés o ansiedad  con tales conductas, sin embargo no logran disminuirlos, porque el daño que se hacen muchas veces constituye un problema serio y esto genera mayor ansiedad, dando lugar así a un círculo vicioso.

La relación con los problemas dermatológicos se da de la siguiente manera: el 16 % de la población que tiene TOC presenta rituales para asear las manos de forma repetitiva y recurrente, por lo cual podrían presentar dermatitis atópica, dermatitis por irritación de tóxicos y eccema. Al presentar estos síntomas, muchos de los pacientes consideran que se deben a bacterias o infecciones y efectúan conductas de limpieza aún más agresivas, causando ciclos repetitivos de ansiedad al intentar solucionar la problemática y agravando el estado físico con los rituales realizados.

Otro padecimiento que pueden presentan las personas con conductas obsesivas es la tricotilomanía, la cual consiste en arrancar el pelo de una o varias zonas del cuero cabelludo o del cuerpo, logrando, al parecer, una reducción de ansiedad; sin embargo, también existe el ciclo mencionado anteriormente, ya que en el caso de una persona que se ha quedado sin pelo y ello es notorio, puede presentar ansiedad social al enfrentarse con la gente, sentimientos de vergüenza y culpa, así como aislamiento y depresión. Regularmente los pacientes que tienen este tipo de conducta acuden al dermatólogo por alopecia,  caracterizada por la pérdida de pelo en áreas circulares del cuero cabelludo.

Es importante siempre hacer una historia clínica para poder determinar si una persona está perdiendo pelo debido a esta compulsión, ya que pocas veces se observa el cuero cabelludo enrojecido o lastimado. En algunos casos severos se puede observar la pérdida de cejas y pestañas.

Otra manera de mostrar la compulsión es la dermatilomanía, la cual consiste en picar o pellizcar la piel de uno mismo causando irritaciones o lesiones de grado leve, moderado o grave. La ansiedad interior que presentan las personas hace que actúen este tipo de conductas y que generen otras como el rascarse para liberar la tensión, causando así daño a la piel, infecciones y cicatrices que posteriormente también ocasionarán mayor ansiedad y, nuevamente el círculo vicioso de ansiedad-conducta.

Otro problema común es la compulsión por las cirugías plásticas, en cuyo caso las personas pueden presentar un trastorno dismórfico corporal, llevándolos a la búsqueda insistente de corregir defectos que consideran padecer; en estos casos es frecuente que tras la implementación del procedimiento no se logre la satisfacción puesto que lo más observado es que los individuos continúan con operaciones y rituales para minimizar aquello que juzgan desagradable.

Debido a que los pacientes con TOC presentan muchos problemas en la piel, es común que acudan primero con especialistas dermatológicos, por lo que es ampliamente recomendable que éstos conozcan e identifiquen las características del trastorno, para que en caso necesario, se ofrezca una canalización que busque el manejo integral.

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Como resulta fácil deducir, el tratamiento implica una participación multidisciplinaria

Cuando se identifica un problema psiquiátrico, es importante el trabajo con varios especialistas que en conjunto brindarán las recomendaciones que buscan minimizar la cantidad de estrés y limitar el daño cutáneo.

La terapia psicológica, en específico la Cognitivo Conductual es de suma importancia y ayuda, ya que el terapeuta profundizará en las causas de la ansiedad, en los pensamientos recurrentes, en las conductas compulsivas, y en las inseguridades persistentes, permitiendo con lo anterior poder trabajar por medio de la instrospección, de ejercicios de relajación y desafío de creencias e introyectos, para lograr una mayor aceptación y apreciación de las cualidades personales tanto físicas, como psicológicas y emocionales.

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