Dermatología para hombres, rompiendo paradigmas

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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La dermatología ha sido asociada a cuidados y procesos del género femenino, sin embargo sabemos que esto no tiene por qué ser exclusivo de esta población. Es importante ampliar esta rama de la medicina a los hombres para que también puedan disfrutar de una mejor apariencia, como también de un cuidado significativo de su piel, logrando reducir enfermedades que generan mal aspecto, dolor, irritación y molestias; además de mejorar su calidad de vida, autoconcepto y bienestar.

La cultura, tradiciones y ritos de una población pueden considerarse factores interesantes e importantes de observar para determinar las posibles conductas de sus habitantes. El medio ambiente desempeña una función importante en nuestra vida, pues desde que nacemos somos influenciados con ciertos roles, patrones y estereotipos que se desarrollan e involucran áreas relevantes como son la familia, amistades y hasta las relaciones de pareja.

La masculinidad ha sido un tema ampliamente debatido no sólo por los hombres, si no también por diferentes instituciones tanto públicas como privadas, e incluso hasta por las propias mujeres, quienes han crecido con un concepto de lo que para ellas es considerado como varonil y atractivo de un hombre. En México se pueden observar diferentes puntos de vista de acuerdo con la zona geográfica, es decir, debido a que nuestro territorio es extenso, hay diferencias significativas entre como piensan y viven las personas que residen en el norte, sur o en el centro del país.

Los hombres que habitan en sitios como la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, pueden considerarse “distintos” al resto de la población, ya que por ser entidades grandes, se crea un espacio idóneo para que exista una mayor apertura y diversidad ante varios temas. Además, suele haber menor discriminación y diferentes formas de representar la masculinidad dentro de la sociedad, teniendo mayor posibilidad de cuidar no sólo el interior, si no también el exterior corporal.

Hablando sobre el cuidado externo del hombre, en los últimos años y en determinadas ciudades se ha constatado como los tratamientos que antes eran exclusivos y únicos para las mujeres empiezan a crear una tendencia en la población masculina. Tales tratamientos generalmente actúan sobre la hidratación cutánea, control de problemas en la piel (como el acné, eczema, psoriasis, dermatitis atópica), disminución de signos de edad avanzada, depilaciones para eliminar vello, así como liposucciones para reducir tallas y mejorar el aspecto físico. Independientemente de que existan muchos más tratamientos, parece que los varones se están atreviendo a cuidar su imagen tanto como lo hace el otro género.

El “factor de imitación” también puede ser considerado un punto importante en el hábito de los cuidados dermatológicos; éste se basa en que si crecimos en una casa donde el padre se cuidaba, había visitas regulares al dermatólogo, y se controlaron problemas (como el acné de la juventud) mediante consultas con este tipo de especialista, será común que el individuo continúe esta conducta una vez que ha dejado el hogar.

El polo opuesto a todo lo anteriormente referido está representado por el hombre que se rehúsa a mantener estos cuidados, debido al miedo de ser juzgado, rechazado y visto como si tal conducta sugiriera una orientación o preferencia que según él puede ser incorrecta.

Durante la consulta psicológica de estos casos se debe incidir en el concepto de la masculinidad que tiene este paciente varón, profundizando sobre cómo se ha ido construyendo su “ser hombre” en el país y ciudad en la que nació y vive, cuáles han sido sus guías y modelos a seguir, cómo aprendió lo que se debe, o no se debe hacer para ser más o mejor varón, etc. Al profundizar, podremos encontrar el modo de ayudar al paciente, cuestionando cualquier estereotipo presente con el fin de que el individuo pueda generar su propio concepto de masculinidad.

También es importante trabajar el aspecto del cuidado personal. Muchas familias al tener hombres en casa consideran que la educación en hábitos de limpieza e higiene no es importante, pues existe la creencia de que la pulcritud y belleza sólo deben manifestarse en las mujeres; sin embargo, como profesionales de la salud, debemos orientar a la persona a cuidar su cuerpo, con la finalidad de evitar enfermedades o infecciones derivadas del mal aseo.

Al mismo tiempo, durante el trabajo terapéutico, más allá del puro aspecto físico suele ser recomendable indagar sobre el comportamiento y modo de relacionarse con el mundo. Es un trabajo extenso que requiere mucha apertura por parte del paciente para permitir interiorizar y conceptualizar que el cuidado personal y gusto de sí mismo no están relacionados con la tendencia hacia uno u otro género, todo lo contrario, al ser más agradable para uno mismo, se genera y proyecta mayor seguridad hacia el exterior y por lo tanto, atracción ante quienes nos rodean.

El cuidado de la salud física y emocional debe ser prioridad en cada individuo

Finalmente, la terapia exitosa pide ser considerada cuando la persona se sobrepone a prejuicios y busca acercarse a este tipo de tratamientos, descubriendo sensaciones que como fin último, además de mejorar su aspecto físico, beneficiarán su calidad de vida y hasta permitirán prevenir enfermedades que de no haber sido detectadas oportunamente podrían complicarse, tal como son los tumores cutáneos.

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