Protege tu piel en el periodo vacacional

Por Cinthya Mendoza Romero

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Las vacaciones son el espacio que tomamos para descansar y consentirnos; dependiendo de los gustos, algunas personas salen de la ciudad y visitan algún sitio turístico, como son las playas, mientras que otros prefieren quedarse en la ciudad y aprovechar la tranquilidad y lo que en esos días les apetece hacer.

Sea cual sea el plan que se tenga hay un detalle que no se puede descuidar y es el cuidado de la piel, pues por los cambios de rutina en la alimentación, así como por los lugares a los que se acude, se puede ver afectada.

Antes de salir de vacaciones, lo idóneo es prepararla; es decir, que esté bien hidratada, evitar las manchas y el envejecimiento a causa de una excesiva exposición solar. Lo ideal es que la piel, además de humectada, esté luminosa, es decir, que pueda reflejar la luz, que se vea brillante, no grasosa, lo que brinda una protección extra contra la resequedad.

Para lograr lo anterior se recomienda lo siguiente:

  • Consumo regular de agua.
  • Evitar los excesos de azúcar y sal, pues ambos elementos están directamente relacionados con problemas de inflamación o retención de líquidos.
  • La dieta sugerida para mantener hidratada la piel incluye productos antioxidantes como los vegetales verdes, pescados y frutas como moras, fresas y uvas entre otras.
  • No pueden faltar el uso de bloqueador solar, sombrero y lentes.
  • Recurrir a productos que aceleren el bronceado para no estar tanto tiempo expuesto al sol.
  • No realizar tratamientos despigmentantes como peeling agresivos, láser o cualquier tipo de procedimiento que produzca fotosensibilidad, antes de tomar el sol. De esta forma se evita correr riesgos innecesarios para la piel.

Lucir siempre una piel bella y sana es importante para trasmitir vitalidad y para sentirnos bien con nosotros mismos. Preparar la piel de adentro hacia afuera y protegerla para conservarla joven y reluciente durante mucho tiempo son algunas necesidades que no debemos olvidar.

Elementos como los rayos solares, la sal del mar y el cloro de las piscinas, afectan la piel y hacen que se reseque

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