Renovación dérmica, fundamentos de su uso

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Consiste en la eliminación controlada de las capas superiores de la piel para tratar trastornos de la pigmentación, nivelar irregularidades y facilitar la tensión.

La estética facial y el rejuvenecimiento se han desarrollado de un modo veloz gracias a la generación de productos y procedimientos innovadores que buscan ofrecer una recuperación rápida y con pocos riesgos, es por ello que sin duda resulta fundamental conocer las características de diversas técnicas de rejuvenecimiento, que apoyados por la experiencia de quien los implementa, pueden ser una opción adecuada ante un paciente que acude en busca del beneficio estético.

La renovación dérmica se puede llevar a cabo ya sea por medio de dermoabrasión, exfoliaciones químicas o renovación por láser. Para evitar complicaciones, todas las modalidades deben evitar la penetración más allá de la dermis reticular media.

Dermoabrasión

Es la eliminación mecánica de las capas más externas de la piel con una rueda de diamante o con un cepillo de alambre. Esto causa la formación de nuevo colágeno y por lo tanto una epidermis renovada, lo que a su vez ocasiona una disminución de la escarificación facial, las alteraciones actínicas y las discromías.

La profundidad del tratamiento se controla según los puntos de sangrado en la dermis papilar o reticular superior y sin duda, depende en gran medida de la experiencia de quien la aplica. En mayor grado, la dermoabrasión ha quedado reemplazada por las exfoliaciones químicas y la renovación por láser.

Exfoliación química

Es la remoción por medios químicos de las capas más externas de piel a fin de favorecer la “tensión” del colágeno y mejorar los trastornos pigmentarios. El alcance de la eliminación tisular varía según los productos químicos aplicados y las técnicas, y puede comprender la dermis papilar o reticular.

Las exfoliaciones más profundas dan mejores resultados, pero también necesitan más tiempo de recuperación y mayor aptitud y experiencia para evitar complicaciones.

Productos químicos más utilizados para la exfoliación facial: ácido tricloroacético (TCA), ácido kójico, ácido salicílico, ácidos glicólicos, ácidos hidroxi y fenol.

El tratamiento debe ser implementado por un profesional calificado, que evalúe la mejor conducta y limite la posibilidad de complicaciones.

Renovación por ablación con láser

Elimina las capas exteriores de la piel de manera minuciosamente controlada a fin de proporcionar tensión y mejorar las decoloraciones y las anomalías de pigmentación.

Quienes prefieren esta técnica refieren que ofrece una importante tensión del colágeno, de manera más precisa que en las exfoliaciones químicas y las dermoabrasiones.

La adición de nuevas tecnologías a los sistemas de láser (como fraccionamiento, menor tiempo de realización y generación de pautas aleatorias) han reducido mucho el tiempo de recuperación y las complicaciones que conlleva un tratamiento demasiado enérgico.

Los láseres de dióxido de carbono (CO2) y de erbio: YAG son los que más se usan actualmente como ablativos. El láser de CO2 es más activo y suele dar mejores resultados, pero su tiempo de recuperación es más largo.

Las personas de piel más oscura necesitan un tratamiento más minucioso con cualquier método de renovación porque son las que tienen mayor riesgo de hiperpigmentación posoperatoria.

Suelen tratarse con productos aclaradores de la piel y es posible que mejoren con el tiempo, pero pueden resultar problemáticos tanto para el paciente como para el cirujano durante el periodo de recuperación.

El acondicionamiento de la dermis antes del procedimiento con tretinoína e hidroquinona facilita la recuperación y reduce los riesgos.

Son raras las complicaciones después de cualquier forma de renovación de la piel, pero de haberlas, están relacionadas con las infecciones (bacterianas, fúngicas o víricas), las cicatrices y los trastornos pigmentarios.

La mayor parte se producen por una mala selección de los pacientes o por una penetración más profunda de lo que se esperaba.

Los tratamientos enérgicos suelen requerir de 7 a 10 días de recuperación, y a partir de allí varias semanas para la lenta mejoría del eritema. Para obtener los mejores resultados, habitualmente la renovación se realiza al mismo tiempo que técnicas de estiramiento facial e injertos de grasa.

Sin duda, muchas más serán las herramientas que se adicionarán al cuidado y preservación de la lozanía cutánea, sin embargo no está de más continuar haciendo hincapié en que una piel que recibe los cuidados preventivos de pérdida de vitalidad, evitando exposiciones solares prolongadas y sin protección, más un estilo de vida saludable, serán el complemento ideal para mantener el aspecto saludable de la misma.

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