Evolución de los procedimientos estéticos

Por el Dr. Bernardo Goldzweig Especialista en Medicina Estética.

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La Medicina Estética tuvo sus raíces en Francia en los 70, como una nueva especialidad médica que reuniría —y reúne— diversas técnicas y procedimientos estéticos de múltiples especialidades. Posteriormente llegó a países aledaños como Bélgica, España e Italia y más tarde se instauró en América, principalmente en Estados Unidos, Argentina, Colombia, Venezuela y México.

Actualmente, a diferencia de años atrás, cuando los resultados de la medicina estética eran muy visibles, ha sido notorio que la tendencia está centrada en el resultado natural con enfoque integral. Por ejemplo, si hablamos de la cara se trata de encontrar los procedimientos adecuados que, en conjunto, mejoren la apariencia del rostro en su totalidad.

Cualquier método que se haga debe estar inmerso en un resultado natural, para que sea la paciente que sea —o el paciente—, luzca bien. La mejor manera de identificar si la tarea fue exitosa son los comentarios de sus conocidos acerca de lo bien que se ve, aunque no logren identificar si se realizó algún procedimiento estético.

En el mundo, la intervención estética con más demanda entre hombres y mujeres es la aplicación de toxina botulínica. Se calcula que en México el 40 % de las personas que se someten a un tratamiento estético solicitan el uso de esta toxina.

Para darnos una idea de su relevancia, al año se realizan más de 578,000 procedimientos de dicha índole en nuestro país.

Una de sus grandes ventajas: se trata de un método mínimamente invasivo y además temporal. Contrario a los mitos, la toxina botulínica es una excelente alternativa para quienes quieren conseguir una apariencia natural, siempre y cuando se aplique correctamente en zonas estratégicas, a fin de lograr los mejores resultados y desde luego, hay que insistir en el uso de materiales de primera calidad.

Los efectos negativos son prácticamente nulos; al paciente se le suministra una cantidad mínima de dicha sustancia, aproximadamente unas cincuenta unidades. En proporción, y para causar daño, habría que inyectar arriba de 2,000 en una sola sesión. También es importante resaltar que la toxina actúa directamente sobre el músculo, no en el sistema nervioso; e incluso si se inyectara por error en una área equivocada, no habría afecciones mayores sino pasajeras, como la relajación del músculo, lo cual ocurriría de forma temporal y sin riesgos graves para el paciente.

Aunque sí se ha de aclarar que cuando se usan materiales de mala calidad, o incluso algunos no aptos para emplearse en la cara, causan un enorme daño en la piel y en los músculos, pues los atrofia.

El procedimiento debe ser llevado a cabo por un profesional certificado, de probada ética, que no la coloque de forma incorrecta ni excesiva, previniendo además que su uso derive en una obsesión.

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La toxina botulínica actúa bloqueando la liberación de acetilcolina, lo que se traduce en parálisis muscular temporal; no produce ninguna lesión física en las estructuras nerviosas, ya que sólo relaja temporalmente el área facial.

 

 

 

En nuestro país, el perfil de usuario que con más frecuencia recurre a los procedimientos estéticos es en su mayoría de mujeres en un rango de edad de 30 a 70 años. Sin embargo, en los últimos tres años hemos visto un incremento de mujeres más jóvenes, las cuales comienzan desde los 27 años de edad.

Es muy importante destacar que cuando hablamos de verse natural no nos referimos sólo a las mujeres, también hay procedimientos para hombres, quienes últimamente han mostrado mayor interés en su aspecto y para ellos la medicina estética es una excelente alternativa.

Los hombres están tomando terreno en cuanto a medicina estética y cirugías; según datos de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER) en los últimos cuatro años, es decir de 2012 a la fecha, se han incrementado 20 % los procedimientos estéticos en el género masculino. Aunque siguen siendo minoría, con un 13 %, lo cierto es que cada vez es más común que los hombres se animen a solicitar alguna intervención con fines estéticos, sobre todo individuos en el rango de edad de 25 a 40 años.

Entre los cuidados más comunes para ellos está utilizar toxina botulínica en el rostro para prevenir o erradicar arrugas, o su empleo para combatir la hiperhidrosis o sudoración excesiva, un padecimiento que aqueja mucho más al género masculino que al femenino. También buscan rellenos de ácido hialurónico, a fin de reponer un poco de la frescura y volumen que va perdiendo la piel a causa del paso de los años, así como mejorar el aspecto de sus labios, nariz (mediante rinomodelación), pómulos y líneas de marioneta.

A medida que pasa  el tiempo, los procedimientos  han reducido  sus costos y cada vez se abre el mercado a un mayor número de personas

El ácido hialurónico (AH) está indicado como tratamiento de hidratación.  Se lleva a cabo en cara, cuello, escote o manos; su principal función es precisamente rehidratar la piel y así llenar los surcos o arrugas que se generan por la pérdida de esta sustancia en el cuerpo. Los primeros resultados son inmediatos, distribuirlo toma apenas unos 45 minutos y no requiere tiempo de recuperación: el paciente sale del consultorio como si nada y puede hacer su vida normal.

Se debe efectuar el procedimiento con AH de la mejor calidad y anestesia tópica para evitar molestias secundarias a los piquetes. El resultado final lo van a poder notar después de tres sesiones, tras haber tratado cada área. En este caso, el AH atrae agua para hidratar y dar luminosidad a las superficies, no da volumen.

De acuerdo con la Academia Americana de Medicina, los mexicanos gastan anualmente hasta siete mil millones de dólares al año en procedimientos de medicina y cirugía estética, y es en el noroeste mexicano en donde mayor número de procedimientos se realizan.

México, en comparación con países como Brasil y EE.UU., actualmente ocupa el tercer lugar en procedimientos estéticos, al reunir casi un millón de cirugías, específicamente 884,353, entre cirugías plásticas y tratamientos de belleza no quirúrgicos, de acuerdo con información de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética ISAPS.

Asimismo EE.UU. ocupa el primer lugar en el ranking, con 4 millones de procedimientos, y Brasil, el segundo con 2 millones y en todo el mundo se realizan cerca de 24 millones de procedimientos estéticos; para la medicina estética, que no requiere de procedimientos invasivos, la AMCPER contabilizó 397,854 tratamientos.

Sin duda la técnica más actual y vanguardista es la utilización de los fibroblastos, siendo altamente segura y a largo plazo. El tratamiento consiste en incrementar el número de estas células. Lo primero que se hace es extraer una pequeña muestra de piel de la parte de atrás de la oreja (se selecciona esa área porque es la zona que recibe menos radiación y que está menos expuesta al medio ambiente), se requieren también algunas muestras de sangre del paciente, para emplearlas a la hora del cultivo. Después, se coloca en un tubo de solución salina y se envía al laboratorio, es importante que éste cuente con certificación de la Secretaría de Salud, ya ahí, los fibroblastos se cultivarán bajo condiciones adecuadas para su  reproducción. Demora aproximadamente 5 semanas generar 10 millones de células de este tipo; con posterioridad se colocan en jeringas especiales con las cuales se realizará el tratamiento y se devuelven al consultorio del especialista para finalmente ser aplicadas en el rostro, cuello o manos de la paciente.

Lo mejor de este procedimiento es que los fibroblastos pueden congelarse durante tiempo indefinido en un laboratorio, así, si hoy el paciente tiene veinticinco años y almacena sus células actuales, dentro diez o quince años podría inyectarse fibroblastos “jóvenes”, lo que sin duda se traducirá en una mejora considerable de la calidad de su piel.

Como experto especialista en medicina estética, el mejor consejo que se le puede dar a cualquier persona que se plantee utilizar los servicios de un médico estético es que siempre confirme que se trata de un verdadero profesional: que le elabore su historia médica, cuente con todos los permisos de COFEPRIS y, por supuesto, siempre se realice cualquier procedimiento en un establecimiento limpio y avalado por las autoridades pertinentes.

Además, el especialista siempre debe mostrar todos los materiales que se usarán. La finalidad: el paciente debe estar plenamente seguro de que son nuevos, de la más alta calidad y estériles, pues no es permisible poner en riesgo la salud.

En cuanto a qué edad se debe comenzar a aprovechar este tipo de procedimientos, no existe una precisa, pues cada persona es distinta y no todos requieren lo mismo a idéntica edad. Generalmente se recomienda que sea después de los 30 años, cuando la piel y el cuerpo empiezan a resentir el paso del tiempo.

Screen Shot 2017-05-04 at 9.24.25 AMEl costo promedio de los procedimientos es variable, depende, en el caso de la toxina botulínica del número de unidades empleadas y de la zona de aplicación; los rellenos y el uso de fibroblastos también varían en costo; el último es uno de los más caros por las implicaciones del proceso.

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